Marisa Monte a Porta Ferrada

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Marisa Monte

Festival Porta Ferrada, 2 de julio de 2022

Después de más de nueve años —concretamente 9 años, 2 meses y 2 días—, volvía a Catalunya, en solitario, Marisa Monte, dentro de la gira, Puertas, el show que la ha llevado hasta Vigo; Las Noches del Botánico, en Madrid; y, finalmente a Girona, al Festival de Porta Ferrada de Sant Feliu de Guixols.

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Antes de nada, felicitar a los organizadores de este último festival porque, además de las obligadas presencias de algunos de los músicos más mediáticos del momento, han sabido presentar ésta y otras propuestas, no solo de calidad, sino alejados del mundanal ruido, diferentes de por donde se mueven la mayoría de los festivales. Así, La Fura dels Baus; el Malandian Ballet Biarritz; una concesión a lo popular, con Tanxugueiras; o la misma Marisa Monte y su nuevo, y esperado espectáculo; le dan al Festival de Porta Ferrada —permitidme mi opinión personal—, un indudable sello de calidad.

Con una puntualidad absoluta, lo que se agradece, empezaba el concierto con unas bases  electrónicas de fondo; el tema, Pelo Tempo que durar, de su trabajo, Infinito Particular, sonando, aparentemente, enlatado; la presencia, escalonada de los músicos en escena; y, finalmente, la cantante, interpretando, ahora sí, en directo, el primer tema de la noche, Portas, que da nombre no solo a su nuevo trabajo discográfico, si no a la gira a nivel mundial donde lo está presentado.

Diez años ha estado Marisa Monte sin pisar, como tal, un estudio de grabación. Es cierto que, durante este tiempo, después de acabar la gira de su disco, O Que Você Quer Saber de Verdade, lanzado en el 2011, no se ha quedado en el sofá de su casa, contemplando las estrellas por la ventana. La hemos podido ir siguiendo, como parte del proyecto Samba Noize en el BAM de Nueva York; una gira nacional con Paulinho da Viola;  una antología de antiguas canciones suyas, Coleção, 2016; un disco inédito y una gira internacional con disco en vivo junto a Tribalistas , donde también militan sus compatriotas, Carlinhos Brown y Arnaldo Antunes; y aportaciones a los  álbumes del propio Arnaldo  Antunes; así como del guitarrista, Cézar Mendes; o de la fadista, Carminho. Entonces, con el repertorio listo para hacer un nuevo álbum, llegó la pandemia.

Portas ha sido un disco creado y grabado de forma realmente heterodoxa. Temas antiguos, nuevos, adaptados, creados para el mismo, de amor, siguiendo las sensaciones que la actualidad le brindaban; y todo ello grabado de forma también heterodoxa, o, mejor dicho, casi aleatoria, con diferentes estudios simultáneamente trabajando en el mismo. Pero, Marisa Monte ve el lado positivo de la cuestión, porque ello le permitió tener un tiempo de reflexión, para el disco y para su carrera.

A lo mejor es por eso que el concierto que dio Marisa Monte la otra noche, tuvo unas características muy diferentes del último que, decíamos, vimos de ella en solitario, en el Teatre del Liceu de Barcelona en el 2013. Aquel era un concierto milimetrado, exacto a como se había desarrollado en todos los lugares del mundo donde ella lo había ofrecido: orden del repertorio, cambios de vestuario, movimientos escénicos; parlamentos de la cantante; videos; e incluso la subida de un espectador al escenario para cantar, que al final no cantaba. En el de la otra noche, manteniendo aspectos comunes al resto de la gira, hubo cambios en el repertorio, el orden de los temas, las explicaciones de la cantante. Fueron pocos, pero suficientes para tener la sensación de que Marisa Monte nos ofrecía un concierto para nosotros, y no repetía mecánicamente los que ya había dado hasta entonces en su gira de Portas.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Marisa Monte a Porta Ferrada

Y abriendo puertas, no tan solo metafóricamente, empezaba su espectáculo. Sobre el tema, Portas, la cantante ha dicho que parece un título apropiado para estos tiempos: «A principios de 2020, estaba lista para comenzar a grabar este nuevo álbum y luego todo sucedió, las puertas se cerraron, estamos encerrados en casa». Un tema, que hizo antes de la pandemia, pero con un contenido muy actual, por su intemporalidad, comentaba, que habla de cómo lidiar con las opciones, las decisiones, los cambios y las nuevas situaciones; sobre las puertas que se pueden abrir al exterior, pero también sobre las puertas interiores, con todos sus símbolos: «Bueno, la gente intenta elegir una puerta, pero puedes elegir más de una —explicaba Marisa Monte en una entrevista—. Puedes entrar y salir si no te gusta. Y es mejor dejarlas abiertas para dejarlas respirar». De esa forma entrabamos en su concierto, con la incertidumbre de cuál había de ser la puerta escogida por nosotros.

El disco lo grabó con la producción de Artur Lindsay, y con sus músicos habituales, más un cuarteto de cuerda y los consiguientes invitados. En Porta Ferrada, el cuarteto se transformó en un terceto de viento que acompañaba a la cantante, no solo con sus instrumentos sino con pequeñas coreografías que iban desarrollando, conjuntadas con los temas que se oían en el escenario.

Tras, Porta, tema compuesta por ella misma, junto a Arnaldo Antunes y Dadi, era el turno de, Quanto Tempo, también de su nuevo disco. Compuesto por Marisa Monte junto a Pretinho da Serrinha y Pedro Baby,  nos habla de alguien a quién quiere hacer una canción, pero del que tiene un recuerdo confuso: “La canción te llevará, donde quieras ir”, acaba el tema.

Marisa Monte se dirigía entonces al público, contenta como estaba, decía, de actuar por primera vez en Girona. Cubierta de brillante pedrería, en su primer vestido —hasta cinco cambios de atuendo durante el show, y también cinco guitarras diferentes, creí ver—, y la diadema —casi corona—, que mantuvo puesta durante todo el concierto, atacaba uno de los temas que interpretó esa noche que no pertenecía a su nuevo disco. Era Maria de Verdade, de su trabajo, Verde Anil Amarelo Cor de Rosa e Carvão. Nuevamente un paseo por su discografía en este caso con Vilarejo, del disco, Infinito Particular; para volver a Portas, interpretando uno de las canciones más bonitas del disco: A lingua dos animais.

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Marisa Monte a Porta FerradaA lingua dos animais, es un tema bucólico, donde nos narra un paseo por el campo que la lleva a poder hablar la lengua de los animales, y así llegar a fundirse con la Naturaleza. Compuesto, nuevamente, por ella, junto a Arnaldo Antunes —que deja su impronta en el tema— y a Dadi; es una canción que hicieron navegar entre el lirismo y la potencia de la banda en su plenitud, pasando, imperceptiblemente, de un extremo a otro durante la ejecución.

De Infinito Particular, ofrecía la pieza que da título al mismo; otra de sus canciones más famosas, antes de volver a Portas. Y lo hacía con, Praia Vermelha, que ha compuesto junto a Nando Reis.Una playa roja que recuerda a aquel lugar donde ahora: “Falta la imagen de tu presencia / el verdadero cuerpo”. Era éste un tema que tenía guardado desde hacía más de diez años, pensado para incluir en su anterior trabajo. Lo que hablaba yo del disco: heterodoxo.

De otro de sus antiguos álbumes, O Que Você Quer Saber de Verdade, de 2011, es de donde interpretaba el tema, Ainda Bem, otro de sus éxitos.

Era éste el momento donde el concierto se diferenciaba de los otros en los que ha ido presentando su disco. Si había de ser la siguiente, la canción de Portas, Totalmente seu, fue ni más ni menos que, Beija Eu, de su primer disco Mais, de 1991 la que ofreció. Explicaba entonces que iba ahacer temas, como el que había interpretado, que no cantaba en directo desde hacía mucho tiempo, y que estaba muy feliz de poderlo hacer ahora. Para confirmarlo volvía a Mais, con Inda Lebro.

Después hablaré de algún aspecto del concierto que quiero comentar, pero lo que corroboré, recordando también el concierto que vi en el Teatre del Liceu, es la absoluta profesionalidad de la cantante y su respeto por la música y los músicos. Lo digo por la forma de presentar a cada uno de ellos. Fue explicando su trayectoria, uno por uno, diciendo sus nombres de  manera que se pudieran entender bien, como debería ser siempre —estoy harto de los intérpretes que presentan sus músicos entre los aplausos de la gente, con precipitación, sin que se entiendan sus nombres, como si no fueran importantes para nadie.

El primero en ser presentado fue su aparcero durante muchos años, Dadi Carvalho— más conocido como Dadi, simplemente, fundador de Novos Baianos, que también estuvo en Barao Vermelho y, como no, en Tribalistas—, que con su bajo la acompañaba esta noche en el escenario, compositor también, junto a ella, de alguno de sus temas.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Marisa Monte a Porta Ferrada

Llegaban nuevamente dos de sus canciones más conocidas, O que me importa, del disco, Memórias, Crônicas e Declarações de Amor; y luego —aunque antes, hubo nuevo cambio de vestuario, una especie de túnica cerrada blanca—, junto al trombón de Antônio Neves, al que presentaría al acabar, un homenaje a Cartola, interpretando un tema del compositor y cantante brasileño, que ella tiene en su disco, MM Ao vivo, Preciso me encontrar. Fue uno de los mejores momentos del concierto, posiblemente porque el acompañamiento fue menos intenso que en la mayoría de los otros casos, y pudimos disfrutar más de la cantante.

Una de las canciones de Portas, que se ha hecho más conocida, es la que interpreta Marisa Monte, junto a Jorge Drexler. Se conocieron hace unos años, viajando por Cerdeña, de vacaciones; coincidieron en el barco y nació este tema entonces, que solo se ha añadido al disco en una segunda edición. La canción, Viento Sardo —en portugués y castellano—, es un homenaje a los vientos, muchos de cuyos nombres se van citando durante la misma —hasta citan a La Tramontana, el viento que llega a la Costa Brava, donde se celebraba el concierto—. Claro que faltaba el uruguayo en la escena; pero a través de las pantallas de video que llenaban el escenario, lo pudimos ir viendo virtualmente junto a ella cuando cantaban. Luego, Marisa Monte, nos habló de su amistad y la admiración mutua que se profesan.

Volvía a su disco, Memórias, Crônicas e Declarações de Amor, cantando, A Sua; para presentar a continuación a su sobrino, como ella dijo, Chico Brown — hijo de Carlinhos Brown y nieto de Chico Buarque—, que la acompañaba con teclados y guitarras y que ha compuesto varias canciones de Portas, junto a ella, como el tema que interpretó a continuación, Dejà Vue; una canción que habla de aquel amor que fue, pero del que aún se mantienen agradables historias comunes. “Tua lembrança que vai me guiar”, [tu recuerdo me guiará], acaba.

Otra presentación de un miembro de la banda, antes de cantar otro de sus más famosos temas, Dança da Solidão, que compusiera Paulo Cesar Baptista De Faria, para el disco, Verde Anil Amarelo Cor de Rosa e Carvão. En este caso era el batería del grupo, también compositor y reconocido productor, Pupillo Oliveira.

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Nuevo cambio de vestuario —una cola negra sobre un mono-pantalón del mismo color— para interpretar uno de los temas más bonitos de su disco, Portas, Calma; también compuesto por Chico Brown, junto a ella. Una canción de esperanza que hizo, hace ya unos tres años, coincidiendo con ese momento tan difícil que estaba viviendo entonces su país: «Es una canción de amor muy esperanzadora, y debido a que estamos viviendo tiempos tan oscuros en Brasil, un momento histórico tan trágico aquí no sólo por la pandemia, sino (porque) el gobierno aquí es muy negacionista. Niegan la ciencia, niegan todo lo que tiene conexión con la vida y eso hizo que las cosas aquí ocurran mucho peores de lo que ya estaban». Son sus palabras. La canción nos habla de que hay que tener fe en el futuro, que las cosas van a mejorar, que se ha de ser asertivo y positivo. Un baño de optimismo.

Seguían las presentaciones de la banda. Ahora era el turno del magnífico guitarrista bahiano, Davi Moraes —hijo de Mores Moreira, otro de los fundadores de Novos Baianos—, antes de interpretar uno de los mayores éxitos que obtuvo con Tribalistas, Velha Infância.

Nuevamente recurría a Portas, para cantar, Feliz, Alegre e Forte, compuesta, junto a ella por Rachell Luz y Pretinho da Serrinha, al que luego presentaría. Feliz, Alegre e Forte es el último tema del disco —que no del concierto—, y lo presentaba con un video-karaoke, para que pudiese ser cantando por el público. Un tema de ritmo caribeño, que nos habla de que lo único que importa es el aquí y el ahora.

Iba acabando las presentaciones de los músicos de la banda con el flautista y trompetista, Oswaldo Lessa Lessa —un bombero que abandonó su ofició para pasarse a los vientos gracias a la música de jazz de Stand Getz, dijo ella—; y el trompetista Eduardo Santana —miembro del interesantísimo Satanique Samba Trio, que no es satánico, no es un trío, y que lo que hacen es deconstruir la Samba y la MPB—. Entonces cantaba un tema que nosotros no sabemos que ella haya grabado en ninguno de sus trabajo: Seo Zé. Compuesto junto a Nando Reis y Carlinhos Brown, éste último sí lo incluyó en su primer disco, Alfagamabetizado, de 1996 —entonces también ya acompañado por Marisa Monte.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Marisa Monte a Porta Ferrada

Volvía a Portas, y lo hacía con, Você Não Liga. Compuesta por Marcelo Carmelo, junto a ella, es una queja porque quien quiere, no la llama por teléfono. Al final se desespera y le dice que ya no la llame más. Era uno de los temas más popero de la noche, y del disco, que daba paso a la presentación del último mimbro de la banda que la acompañaba esa noche, con sus percusiones y su cavaquinho: Pretinho da Serrinha.  Autor junto a ella de la única samba de todo el disco ―y de todo el show―, Elegante Amanhecer. Un homenaje a Portela que quería ofrecer este músico enamorado del Carnaval, a pesar de no ser de ese barrio de Rio de Janeiro, como explicaba ella en el escenario, antes de cantarla juntos, con nuevo cambio de vestuario —un vestido como de lentejuelitas, apropiado para bailar samba, como así hizo en algún momento de la canción—. Un breve tema que, a lo mejor por ello, ella continuaba, cantando dos sambas clásicas más: Lenda das Sereias y Rainha do Mar.

Era nuevamente de su disco, Memórias, Crônicas e Declarações de Amor, de donde nos ofrecía, Não Vá Embora, que compusiera junto a Arnaldo Antunes. Justo al acabar el tema, el público —de forma más o menos espontanea—, se puso a cantar el Parabéns pra você, porque la artista, el 1 de julio, había cumplido 55 años. Después de agradecer este reconocimiento, lo hizo también con la organización del festival, técnicos, ayudantes, todos los que habían hecho fácil su trabajo; para cantar ya como final del concierto, Magamalabares, que hiciera en su momento junto a Carlinhos Brown.

Después de los entusiastas aplausos de los asistentes durante varios minutos, volvía a escena con el tema, Vide Gal, que cantó a capella, con un leve acompañamiento de percusión y bajo, al final del mismo. Después, Pra Melhorar, nuevamente del disco, Portas. Compuesta por ella y por Seu Jorge, una canción positiva, de esperanza, siguiendo las líneas maestras del disco: “Cuando piensas que todo está mal y es negativo / y que va a empeorar, empeorar para todos, / la vida es difícil. / Todos hacen su sacrificio para mejorar, mejorar. / Llega el sol para derretir las oscuras nubes, / para iluminar el final del túnel / y la luz del cielo para inspirar tus deseos, / para poder llenar tu pecho y cantar”, nos dice la canción.

Aunque el verdadero final apoteósico se produjo con, Já Sei Namorar, de Tribalistas,  con todo el mundo enamorado—perdonad la broma— cantando junto a ella.  Luego, entre aplausos, empezó a entonar, nuevamente a capella, Bem Que Se Quis, la versión que ella hace de, E Po’ Che Fa’, el tema de Pino Daniele, abandonando de esta forma el escenario y dejando que los espectadores lo fueran acabando ellos solos, mientras que, en el video que presidia el escenario, era el público el protagonista.

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Fueron 120 minutos justos, para poder disfrutar de Marisa Monte. Una artista que ama y respeta la música. Un personaje casi mítico, todo un referente de la música de Brasil, que estuvo con nosotros después de muchos años sin actuar en solitario. ¡Esperemos no tener que volver a esperar tanto tiempo para poder volverla a ver!

P.S.: Me gustaría remarcar dos cosas validas para todos los espectáculos:
1.- Los espectadores que hacen vídeos de las canciones de los artistas, han de tener en cuenta que las luces o flashes de los teléfonos solo iluminan los cogotes de los que se sientan delante suyo, lo cual es muy, muy molesto y no sirve de nada para sus grabaciones.
2.- Conocemos gran cantidad de lugares tranquilos para tomar una copa y charlar con los amigos. Los conciertos no se hacen para tener música de fondo en nuestras conversaciones. +Info | Relacionados | Texto y fotos: Federico Francesch | DESAFINADO

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