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Giulia Valle.

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“Cerebro en equipo” Versos & Reversos, 2025

Giulia Valle, compositora, contrabajista, docente y ahora también escritora. La entrevistamos para hablar de su libro “Cerebro en equipo” Versos y reversos, 2025.
Repasando mis trabajos, he leído que te entreviste en 2013, en tu casa de Poble Sec, para hablar de tu proyecto Libera.
– En  aquellos años, ¿qué conocimientos tenías de neurología?
Bueno siempre ha sido mi segunda pasión, ya sabes que hay muchos músicos que han estudiado medicina, en realidad no difieren tanto las ciencias del arte

Pero volviendo al tema de la neurología, desde joven he tenido mucho interés. Y justo después de la pandemia surgió la posibilidad de cursar un master en Neuromusica con grandes profesores como Jordi Jauset y no lo dudé dos veces. 
Lo que necesitaba era comprender los mecanismos neurobiológicos subyacentes a nuestra creatividad, y por qué cuándo estás en estrés, todas las funciones asociadas a la imaginación, a la creatividad, van desapareciendo. No solo porque me sucedió a mí, con esa pérdida de motivación, sino porque lo constataba también en mi entorno más inmediato. Por eso decidí explicar, lo que ya hacía en mis clases, pero con el soporte de la neurociencia, que fortalece el discurso. 
– Me ha encantado la manera tan precisa en que vas describiendo el funcionamiento del cerebro. Ese mapa rápido de los cuatro lóbulos es genial.
Lo que trabaja es toda la corteza, lo que intento explicar en el libro (he sido muy cuidadosa con lo que digo, por mi profundo respeto a la comunidad científica) es lo que yo he entendido, y al estar dividido en tres partes, empiezo con las cosas más técnicas y poco a poco voy llegando a la parte más experiencial, vivencial, donde ofrezco claves para aprender mejor, para estar más conectado en el escenario.    
– Dado que estamos en una web de música, me gustaría que esta entrevista fuese un reclamo para que los lectores capten la importancia de este trabajo tuyo, repasando algunos comentarios que me han servido a mí, como aficionado a la música.
El libro está estructurado en tres partes: Estudio del cerebro. Creatividad / técnicas de aprendizaje. Vivencia escénica. Pero los motivos que te impulsaron a escribirlo quizás vinieron estructurados en orden inverso, ¿o no?
Lo difícil de estos cuatro años de trabajo, ha sido estructurar la información, para que tuviese cierta coherencia. El lector puede empezar de dónde quiera, ya que yo revisito los mismos conceptos desde diferentes prismas. Cuándo hablo de la concentración, me refiero a la biología de la concentración. Pero también te doy técnicas para mejorarla. Herramientas, para que conozcas la práctica, pero también lo que hay detrás.
– Y otro concepto aplicable a la enseñanza en general, Sinestesia. ¿Cómo lo definirías para los neófitos?
La sinestesia es una de las demostraciones de neuroplasticidad, de que en el cerebro todas las áreas trabajan simultáneamente. Los músicos solemos asociar notas y acordes con colores. También puede estar vinculada en otros ámbitos a sabores u olores.
– En cualquier conversación de melómanos, no suele faltar los desacuerdos en emociones musicales. Tú hablas de placer emocional y placer intelectual. Para exagerar los conceptos yo apunto, Shakira y Antoni Braxton.
Ja ja, a mí Shakira me gusta mucho, piensa que a nivel de producciones son impresionantes, una mujer que sabe cantar, unos detalles geniales. Braxton me libera otro tipo de mecanismos, más inherentes a la rebeldía de un tiempo concreto, la poesía a través del free jazz.

Pero cuándo en el libro hablo del placer y el no placer musical, intento explicar el hecho de que muchas veces se asocian las tonalidades menores a la tristeza, y, en cambio, la música es el único imput en el que una secuencia armónica “triste” puede desencadenar las susodichas neuronas del placer. En otras artes, si ves una película triste, probablemente sientas un gran desasosiego y no liberes hormonas del placer.  
– Creatividad y aprendizaje. Últimamente, estoy entrevistando a muchos músicos jóvenes que han decidido formarse en Basilea, Amsterdam, etc. ¿Qué ocurre en esas escuelas?
Pasa lo que no está pasando aquí, en estas escuelas, les dan becas y creen en ellos. Empecemos por un dato importante, España y Cataluña, es una cantera de músicos bestial, pocas veces he visto en Europa una ciudad como Barcelona, que aglutinara tal cantidad de músicos tan buenos. Y con tan pocas posibilidades, no se les da la visibilidad que merecen. En Francia o en Italia, los festivales de jazz apuestan por músicos del país. En Basilea tienen programa buenísimo y encima están dando becas, por eso se van allí. La pena es que a veces acaban quedándose allí.

Pero no porque la formación allí sea mejor, aquí el nivel docente es buenísimo. La diferencia es que allí se lo pagan todo, y van a poder hacer bolos en sitios geniales, que si vives aquí es difícil acceder.
De todas formas, ni aquí ni allí, que  a mí me conste, se le está dando importancia a la neurología, dentro de la formación musical. Los conservatorios deberían contemplar una parte de psicología conductual y, a nivel artístico, integrar la improvisación libre, incluido en clásica, porque es un gran ejercicio de adaptación, reactividad mental  y sentido común yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Giulia Valle.
– Ansiedad VS creatividad. Otro momento muy interesante del libro es cuando hablas de los ejercicios de preparación antes de actuar. Cito la frase.
“Cuando haces series de respiración aparecen pensamientos interrumpiendo el conteo de las respiraciones, tenemos que volver a empezar”
Me choca esta imagen tuya de relajación, comparada con las imágenes que nos han vendido de genios del jazz pinchándose heroína, o esnifando coca minutos antes de actuar.
Es lo mismo, la heroína, aniquilaba toda esa catarata de pensamientos intrusivos, los que consiguieron dejar la heroína, muchos practicaban meditación y otras técnicas de relajación para conseguir lo mismo. La mente puede ser nuestra gran aliada, pero también nuestra gran enemiga. 
-El aquí y el ahora en el escenario. Mientras lo leía, recordaba la maravillosa tarde, en que tu contrabajo y una docena más, os reunisteis en Robadors, delante de, escasamente 10 personas, no cogíamos más, para homenajear a Horacio Fumero. ¿Lo recuerdas?
De ahí el título del libro,  Cerebro en equipo, la música se hace en equipo. El escenario es un ecosistema muy frágil, en el que cualquier tipo de obstrucción puede minar la dinámica del grupo. Cuando tocamos, lo más importante es escuchar a los demás. Estoy tocando según lo que escucho. Si me quedo estancada por algún fallo, creo una interferencia y no estoy pendiente de lo que está sucediendo en ese momento en el escenario.

“Cualquier observación delicada la comunicas en privado, no delante de todo el equipo”. Dices en el libro. Vuelve a chocar esta preciosa consigna, con las “escenas” agresivas de algunos músicos, tirando sus instrumentos o alguna botella a la cabeza de sus compañeros. Parece que vamos mejorando.
Ha cambiado mucho todo, pero un poco de “mili” es buena, el baquetazo a veces es necesario, pero la vida ya te da esos baquetazos, lo mejor es dar alas al equipo. Y que cada uno esté en el sitio en el que más puede brillar.
– Reacción de los compañeros, ante un vacío de memoria, pones el símil de una obra de teatro, de nuevo muy didáctico.
Este libro creo, que es adecuado, no solo para músicos, también para actores de teatro, locutores de radio, deportistas, gente que está trabajando mucho a nivel individual y conectados a la inmediatez del escenario, de la cancha…
– Dedicas un espacio a la relación de música y sanación y lo inicias con una frase de Ornette Coleman. “Cuando estoy tocando, mi intención no es agradar al público sino sanarlo”
Desde la antigüedad, el chamán era el que ahuyentaba los malos espíritus, sanaba dolencias a través del canto. La música es una herramienta muy sanadora. La musicoterapia ha demostrado ser de gran ayuda tanto en personas aquejadas de enfermedades neurodegenerativas, como en niños con espectro autista, por mencionar algunos casos.  

– Para cerrar el libro, a modo de conclusiones generales me gustaría usar otra cita, que casi invita a volver a releerlo, “La célula no es solo una unidad biológica: es un reflejo en miniatura del universo”
En esto me siento todavía un poco ignorante, pero existe una simetría, ya los presocráticos hablaban del microcosmos dentro de la fisonomía humana, en relación con el macrocosmos.

Leonardo Da Vinci comprendió que las proporciones del cuerpo humano eran simétricamente iguales a las proporciones vibratorias del sonido.  
– ¿Quiénes serían los chamanes de la música occidental actual para ti?
Qué buena pregunta, hay muchos, es muy complicado. Para mí, todos aquellos que al subir al escenario sean capaces de emocionar, transmitir y hacer que se mueva la música. Que sucedan cosas. Es el que hace que el público salga de allí limpio, con las células renovadas. Ese es el chamán.
– Espero que tu nueva faceta de escritora te proporcione el éxito merecido, pero que no nos deje sin tus conciertos, ni tus grabaciones. ¿Para cuándo nos traes novedades?
Bueno, este mismo domingo 16 de noviembre estaré con el proyecto sobre la música de Carlos Cano, en Viladecans.

Mucha suerte y gracias por tu libro. + info | relacionados