Evoéh Q-art
Evoéh Q-art
MÚSICAS SEMILLA. Microscopi, 2025
Era un 12 de octubre de 2018, cuando, Evohé Q-art, presentaba su trabajo, Aire, en Figueres. Seis eran los músicos que acompañaban a, Ariana Barrabes Romeo y a Jesús Olivares Heredia, sus creadores que explicaban: «Evoéh es un proyecto musical que pretende dar un impulso al crecimiento humano, a nivel personal y social, mediante la emoción. Nos gusta sentir las conexiones culturales y buscamos todo lo que nos une, para disolver las fronteras y las épocas».
Su nuevo disco, Músicas semilla, siguen los pasos de los anteriores, en ese sentido estricto que ellos han seguido desde la creación de Evoéh Q-art: “Musica sense fronteres que neix de l’arrel i floreix en el present” [Música sin fronteras que nace desde la raíz y florece en el presente].

Ariana Barrabés —nacida en el Pirineo Aragonés— y después de cursar sus estudios en el Taller de Músics de Barcelona, investigó, de forma intensa y profunda, sobre las percusiones ibéricas, orientales y, especialmente, los cantos orales, tanto de esas zonas como, con preeminencia, de las tradiciones mediterráneas. Todo ello la ha llevado, además de su actividad artística con Evoéh Q-art, a querer transmitir, con cursos y talleres, todos esos conocimientos que ha ido acumulando durante todos estos años.
Jesús Olivares —desde Ciudad Real—, llegó a Catalunya, al Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona, gracias a su interés por la guitarra, donde se licenció en las especialidades de guitarra clásica y guitarra flamenca. Igual que hizo su compañera artística, lanzó su mirada, también, hacia las tradiciones mediterráneas, ampliando sus intereses hacia instrumentos de todo el mundo.
Desde que se fundó, Evoéh Q-art, este ha sido un proyecto vivo. Y lo digo porque siempre han ido adaptando sus formaciones a cada uno de los trabajos, tanto en los directos como en las grabaciones. Desde aquel primer trabajo, Cadencias, de 2012 —donde, ellos dos solos, interpretaban hasta 17 poemas de Miguel Hernández, Federico García Lorca, y también de tradición popular—, los hemos visto, en sus diferentes proyectos, en compañía de la bailarina, Anaïs Muñoz, y de los músicos, Lucía Salgado, Natalia Brzewska, Arabel·la Fernández Sunyer, Mariona Tuset Casas, Lina Lomanto Guáqueta, Pep Colls Pujol, José Luis Garrido García, Rubén Fernández, Jesús Olivares Heredia, o Aziz Samsaui —y seguro que se queda alguno en el tintero al que pido disculpas—.
De esta forma Evoéh Q-art, ha llegado a, Músicas semilla, que nos acaban de presentar. Esta vez lo han hecho en forma de cuarteto, acompañándose con el marroquí, Nabil Nair, que, junto al piano, también toca el clarinete, el ney —incluso recita un texto—; y José Borjas, con el contrabajo, los coros y el bombo andino.
A diferencia de otros de sus trabajos, podríamos decir que éste es uno de los más personales, pues la mayoría de los temas son de su autoría, como vemos ya en, Canción de navegar, con la que se presenta el cedé. Está compuesta por, Jesús Olivares, que explicaba que: «Viajar por los Balcanes nos dejó un huella de muchos encuentros fascinantes en los que brillaba una intensa alegría por vivir y celebrarlo, por encima de las heridas de la reciente guerra». Lorenzo Melegari y Erika Mardazzi, le ayudaron a adaptar la estrofa central, al italiano. La influencia de la música balcánica la protagoniza, especialmente, el clarinete de Nabil Nair, siguiendo ese ritmo endiablado que rememora aquel territorio, y la voz de Ariana Barrabés, con esas cadencias que mezclan muchas referencias —sefardís, balcánicas e incluso andalusís—, y que ella sabe amalgamar.
No camino por llegar, también de Jesús Olivares, nos recuerda que cada uno tiene un camino particular y propio, por el que Evoéh Q-art, nos guían con estos aires medievalizantes que nos transmiten —si bien el cuarteto lo interpreta en solitario, curiosamente, en el video, danza junto a ellos, Anaïs Muñoz de Casacuberta , para transportarnos, más fácilmente a ese camino del que nos hablan—.
Ahora es el poeta, León Felipe, el que está junto a ellos en el tema, Revolución. Con ayuda del piano de Nabil Nair, nos acercan, a las músicas españolas populares-cultas, que tanto gustan a ellos, especialmente al interpretar a esos poetas que, como León Felipe, nos quieren ayudar a entender la vida, aunque, como aquí se explique, nos cueste sacar enseñanzas del pasado, como animales que siempre caen con los mismos errores.
Ahora es, Joan Timoneda, quien les presta sus palabras en, Só qui só: «Soy quien soy, que no soy yo, pues el amor me ha transformado—. Un poema de este valenciano del siglo XVI, que, Jesús Olivares, ha musicalizado, donde nos habla de ese amor que nos transforma. Ariana Barrabés, cierra el tema recitando otro poema que trata del mismo tema, para reforzar esa idea. Se trata de, Cumpleaños de amor, de Ángel González el poeta asturiano que fuera uno de los representantes de la Generación del 50.
En, Na ni ye tilé —que significa: ”Sol, ven conmigo”, en la lengua dioula, de Africa Occidental—, van repasando cada uno de los puntos cardinales del planeta, con esa cadencia que les han transmitido, Boyama Dah y Alma Olivares , que, además, les hicieron llegar, el Kamele nagoni, una arpa de calabaza africana que utilizan en varios temas —como ya oíamos en No camino por llegar—.
Oiseaux de passage, le sirve a Jesús Oliveras, para huir de etiquetas, de fronteras, de lugares, porque quiere que: «Quién sienta anhelo o la necesidad de volar, no encuentre ninguna puerta ni frontera». El contrabajo introduce la espléndida voz de Ariana Barrabés, mientras, poco a poco, Evoéh Q-art, se va acercando a los ritmos del Norte de África; el lugar desde dónde llegan muchas de esas personas que quisieran volar, y que, más a menudo de lo que sería justo, frustran sus ilusiones, muchas veces con nefastos resultados.
La noche lorquiana, es una soleá, con letra de Federico García Lorca y música de Jesús Olivares. Son claras las influencias del folclore popular, tanto en la letra como en la música, todo ello con un acercamiento más que evidente, a la Nana, de Manuel de Falla —ella también de inspiración popular—. Otra muestra de versatilidad, especialmente de Ariana Barrabés, y de todo el grupo, en conjunto.
Cautivo de amor, está basada en unos poemas del Al- Andalus de místico sufí, del siglo XII, Ibn Arabi y del poeta cordobés, del siglo XI, Ibn Hazm. El primero de los poemas, lo van recitando —en árabe Nabil Naír, y en castellano, Ariana Barrabés— con una base musical muy sutil, con el ney y el laúd árabe, de protagonistas. Este poema, nos habla de la comprensión entre religiones y de la aceptación y la comprensión de lo diferente. Luego, Ariana Barrabés, nos canta los versos de Ibn Hazan —en este caso manteniendo el idioma original—, con una inspiradísima música que si bien nos recuerda a la andalusí, también tiene mucho de sefardí, culturas que, durante mucho tiempo, compartieron territorios comunes —tradiciones vitales y artísticas—.
Cim del cor, nuevamente con letra y música de Jesús Olivares, es como un grito —que lanza con su voz, Adriana Barrabés—, que nos lleva a buscar ese espacio infinito que está más allá de nosotros, de esa identidad que damos por hecho, y que puede que sea distinta al mirarnos hacia el interior de nuestro corazón.
Acaba el disco con el conocido poema de, Rosalía de Castro, Adiós ríos; adiós fontes, que Evoéh Q-art ha mezclado con los muy popular tonada pontevedresa, Airiños da miña terra. Es curioso que ellos, que muchas veces han mantenido las versiones de algunos de los poemas que nos han cantado —recuerdo, sin ir más lejos, Como tú, de León Felipe, con la música de Paco Ibáñez—, esta vez han hecho su propia interpretación, que puede que aligere la canción al unirla a la canción popular que hemos citado —una cuestión que espero que me puedan aclarar algún día, aunque posiblemente sea mucho más simple de lo que he pensado—.
Este formato de cuarteto de Músicas Semilla, sin desmerecer otros que ellos han utilizado, me parece musicalmente muy compacto, porque tanto, Nabil Naïr, como José Borjas, complementan con absoluta pericia y compenetración la música necesaria para conseguir resultados tan redondos.
A lo mejor esta forma más intima que nos han traído con, Músicas semilla, va a servir para poderlos escuchar de una manera más cercana —aunque, no por ello, podamos olvidar, el espectáculo, Aire, o sus inolvidables actuaciones junto a, Aziz Samsaui—.

Todo ello con la compañía de Jesús Olivares, con el que desde hace más de doce años, sigue en esta andadura musical. Elemento fundamental de Evoéh Q-art, tanto por sus composiciones musicales y poéticas, y sus adaptaciones de diferentes textos y canciones, sin olvidar su dominio de los diferentes instrumentos que van pasando por esta grabación, —además de otras anteriores—, y especialmente en los directos del grupo, donde es pieza fundamental. Es, en fin, junto a ella, el elemento imprescindible de Evoéh Q-art, el grupo con el que ambos han conseguido tan magníficos resultados, siendo uno de ellos éste que podemos escuchar en, Músicas Semilla, uno de sus discos más personales, más elaborados y con mejores resultados, de Ariana Barrabés y Jesús Olivares. |+ Info| Relacionados| Texto : Federico Francesch |Programa de radio correspondiente | DESAFINADO |



