Stanley Clarke & Marcus Miller & Victor Wooten

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Stanley Clarke & Marcus Miller & Victor Wooten


Sala Razzmatazz 2. Barcelona
29 de octubre de 2008

Excepcional concierto el que ofrecieron estos tres titanes del bajo en la sala Razzmatazz 2 de Barcelona. Estos bajistas individualmente son grandes, pero es que juntos se mostraron tremendamente grandes. Y ¿quién dijo que el virtuosismo estaba reñido con la pasión?. Al menos con estos tres magos de las cuatro cuerdas (y a veces algunas más), no es para nada cierto. Y es que para aquel que acabe de llegar, se trataba de la reunión (y diversión) de tres de los mejores bajistas de la historia de la música. Stanley Clarke casi una leyenda viva del instrumento era el mentor del trío. Marcus Miller multiinstrumentista, compositor y productor de discos (como el Tutu de Miles Davis con quien compartió seis discos y unos cuantos años), es un fuera de serie. Y Victor Wooten, el pequeño del trío, pero no el menos importante porque está expandiendo el instrumento a nuevos espacios. Los tres mostraron y demostraron el poder del bass en sus sentidos más jazz y funk, pero también en todas sus posibles acepciones.  Solos, dúos, tríos y todas las combinaciones posibles en dos horas de concierto que a todos se nos hicieron cortas. Venían presentando Thunder (Heads Up, 2008) el disco que les ha reunido y que es una demostración de la complicidad creativa de estos tres virtuosos. La situación en el escenario estaba presidida por Miller en el centro, Clarke a la izquierda y Wooten a la derecha. Tras ellos el batería percusionista Derico Watson y los teclados de Federico Peña, utilizaban los colores adecuados a cada momento. Watson, un portento de las baquetas, acompañaba a veces sutilmente, a veces con mucho poderío, las evoluciones e improvisaciones de cualquiera de ellos tres. Y Peña ponía el ambiente apropiado y además también tuvo su momento de gloria con un solo brillante. Ya desde el inicio se vio que todos estaban allí para pasarlo bien. Los tres bajistas disfrutaban simplemente mirando las evoluciones de sus compañeros, se lanzaban elogios mutuamente y sobre todo había mucha complicidad y respeto, química lo llaman también. Emplearon todas las técnicas posibles (e imposibles) de tocar y crear melodías con el bajo, slap, tapping, slamming, con púa o sin púa, golpeando, rasgando, con el índice y medio o con el resto de dedos, pulsando hacia arriba o hacia abajo y ninguno dejó ni una sola parte del bajo sin tocar. Toda una master class para aquellos que quisieran aprender. Sonaron muchos de los temas de Thunder, como Maestros de las Frecuencias Bajas, Los Tres Hermanos (titulados así en castellano en el disco), Milano, Tutu o el que da nombre al disco. En sus solos respectivos Wooten se lanzó a jugar con loops que él mismo iba grabando y superponiendo, creando una cantidad de capas innumerables y melódicas. Por su parte Miller no sólo hizo un solo espectacular y rítmico, sino que se explayó también con ese saxo grave que tocó a la perfección. Y Clarke para sorpresa de muchos hizo un precioso solo con un contrabajo, pulsándolo o con arco y que a veces sonaba hasta como un violonchelo y que acabó tocándolo haciendo giros acrobáticos a lo Pete Townshend de The Who y que se convirtió en la broma del concierto. El final, como no podía ser de otra forma, fue con el clásico y maravilloso School Days de Clarke. El público, con una media de edad mayor de 30 y con una gran predisposición, llenó casi por completo la sala, se lo pasó en grande y aplaudió a rabiar los momentos álgidos del concierto, que fueron muchos. La única pena fue que el local no era el más adecuado para disfrutar y ver con comodidad sus desarrollos. Un Palau de la Música hubiera sido un lugar perfecto, de hecho hace unos meses el concierto estaba anunciado ahí, pero no sabemos por qué, pero la realidad fue otra. De cualquier manera fue un enorme disfrute y esperemos que al igual que se instauró ese 3G de guitarristas, ahora también sea posible un 3B con otros bajistas ejemplares, que también los hay y muchos. // Miguel Amorós.