Roberto Giglio

roberto-giglio.jpg Roberto Giglio.
Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona
Sala Jamboree Barcelona
29 de octubre del 2009.

Todo un detalle que un festival que suele jugar sobre seguro, acepte los consejos del Instituto de cultura italiano y decida traer para nosotros una figura original, con una propuesta jazzistica diferente. Roberto Giglio es un cantautor, no un cantante de jazz, quiero decir que intenta trasmitir sentimientos con sus textos, que además juegue con la música y su voz se mueva por diferentes registros, eso va de propina, pero el joven italiano propone una estructura de cantautor. Que le diferencia de sus otros colegas al uso, no lleva la guitarra colgando ni barbas y pelo largo, (bueno eso ya no lo lleva casi ningún cantautor) en cambio se acompaña de dos músicos de jazz, no creáis que me refiero a dos músicos de acompañamiento que en sus ratos libres también hacen jazz, estamos hablando de Flavio Boltro a la trompeta que ha firmado cosas como 40 Degrees Blue note 2003 y que a partir de la música que Miles Davis pensaba en los 60 se ha ido involucrando en proyectos de todo tipo y de Alessandro Gwis, que siempre se ha movido entre los ambientes del jazz y el tango ¿Qué pasó la noche en cuestión? No fue fácil para el pianista trabajar para la canción y después para la trompeta, tampoco fue fácil para la trompeta respetar la canción sin desbocarse, no era fácil para el cantante colarse entre ese jazz tan libre que conseguía arrancar continuamente los aplausos del público y no olvidarse de la canción; pero como la canción no pretende ser fácil todo sale bordado y el público se sorprende ante la sencillez de las canciones y los desarrollos posteriores, la voz del cantante aunque parece olvidada ante las continuas descargas del trompeta cuando vuelve (de echo Giclio hasta se escondía fuera de escena) te das cuenta de la importancia de esos momentos de tanto lirismo, cerraron con un divertimento titulado El gorila y la Gallina acercándonos por un ratito hasta el jazz que amaba Walt Disney en su época dorada. Candido Querol