Patxi Pascual

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“Ahora sí” Vampire Records, 2024

El compositor y saxofonista madrileño Patxi Pascual tiene un nuevo disco en el mercado. “Ahora sí” Vampire Records, 2024. Es el cuarto trabajo a su nombre y ha estado presentándolo el mes pasado en el Café Central, uno de los clubs de música en vivo más prestigiosos de la capital.
Pascual es un músico que suele acompañar a grandes figuras de la canción, pero al igual que les ocurre a tantos buenos instrumentistas en España, de tanto en tanto, disfrutan escribiendo la música que les gusta y tocándola con músicos con los que comparten el gusto por ese jazz contemporáneo, que tan pocos beneficios les reportará, pero tanto placer les proporciona. Ojalá pueda girar por las salas de este país, y podamos escuchar estas diez composiciones tan personales.
El quinteto está formado por Pascual a saxos, flauta y bansuri (flauta de bambú de India y Pakistán) el guitarrista argentino (residente en España desde 2001) Gabriel Szternsztejn que consigue unos dúos excepcionales con Pascual. La voz de la canaria (también instalada en Madrid) María Zerpa que usa su voz como un instrumento más, añadiendo a la música del quinteto unos colores de soul y de funky que le sientan estupendamente. Para la sección rítmica, otra mujer que últimamente aparece en muchas grabaciones, la baterista Naíma Acuña, (en los créditos aparece también como batería Raúl Rodríguez, pero sin más información de en qué temas participa) En el bajo eléctrico, otro habitual de los conciertos de las salas madrileñas, José Ramón Abella.
Todas las composiciones son de Pascual, que se ha encargado también de la producción.
Empiezan con Soldados de papel, el bajo de Abella y la pegada rítmica de Acuña, marcan una línea de trabajo que te ayuda a saber por dónde van a caminar, pero no tardará el saxo en “improvisar” sobre ella, esto es jazz. Después será la guitarra de Szternsztejn la que tendrá su propio espacio de improvisación, mientras la sección rítmica sigue fiel a su línea de trabajo. Al final todo el quinteto goza de libertad, atento a la voz de Zerpa, muy bien disimulada entre vientos, pero muy interesante aislarla del contexto. En Cuarto y Mitad, la voz desde el principio merece mi escucha, el primer minuto, después vuelve a esconderse. Ahora guitarra y saxo trabajan juntos, Abella y Acuña imprimen un compás de vértigo ¡quién pueda que los siga! Pascual sopla potente y la voz de María Zerpa nos deja unos fraseos que enamoran. ¡Qué grande!
Tetuán, empieza Patxi Pascual, que se ha pasado a la flauta travesera, y un aire africano (no temas, no es calima) invade el tema, una especie de balada dulce como la miel, la guitarra de Szternsztejn, como siempre, entra sutil y certera. Atento a esos redobles de Acuña, esta mujer no toca fuerte, pero aporta detalles continuamente. ¡Muchas ganas de verla en directo!
Con el siguiente tema, Kryptonita, entramos en otro estilo, todo el quinteto entra en territorio africano, hay un juego de voces que no sé cómo está conseguido, pero sorprende, la guitarra y el saxo tienen esa libertad que les permite acordarse de sus ídolos y el grito de Zerpa te lleva dónde quieras imaginar.
Cariátide, viajamos hacia la antigua Grecia para encontrarnos con ese estilo de jazz que a mí me gusta definir como mediterráneo (aunque se trate de músicos madrileños) por los recuerdos que me trae de sopladores sobre todo valencianos, Perico, Sebo, Latino que tanto lo han trabajado. ¡Bravo ese saxo, de Patxi Pascual!
Otro giro de rumbo, El vampiro danzón, nos hemos ido hasta el jazz latino para que el danzón nos sumerja en su vaporoso ambiente. Me atrevo a pensar que quizás esas claves cubanas sean las que aporta Raúl Rodríguez. La voz de Zerpa a medio camino entre las grandes divas y ese swing loco de Baloo en El Libro de la Selva. Sabrossson.
Hadas, ahora me atrevería a decir que Pascual inicia y acaba el tema con el Bansuri (imagino) aunque en la mayor parte del tema suena el saxo. Detalles de gran instrumentista, siempre buscando el sonido preciso para cada idea.
Selfie, empieza con un solo de saxo que pronto pasa a foto general, vuelve el gusto por el vacilón funky, es lo que tiene el priorizar los bajos eléctricos a los contrabajos. Me imagino a Pascual contoneándose al ritmo vacilón de su música. Qué gusto.
El siguiente tema, Los buenos días, es otro cambio radical, una música fresca que serviría tanto para un guateque del siglo pasado, como para una noche de desenfreno en cualquier fiesta actual. Fresca y divertida.
Para terminar, volvemos a ponernos serios, Ahora sí. La composición entra sin prisas, sección rítmica propone, ahora Acuña golpea con más fuerza.  La voz de Zerpa y el saxo de Pascual se hermanan con convicción, y la guitarra por atrás va tejiendo un hermoso tapiz. Un disco para escuchar muchas veces y descubrir nuevas sensaciones. + info

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