No Blues

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No Blues
"Lumen"
Productiehuis On / Karonte, 2009

La promiscuidad de géneros musicales distantes en latitud pero cercanos en el latido está a la orden del día. Así que no extraña que un productor árabe como Hakim haya hecho su particular fusión de las sonoridades árabes con el reggaeton. Hecho que ha dado lugar a un nuevo estilo llamado arabeton. Sin llegar a rozar tanto paroxismo en lo exótico, la música afroamericana, y en particular el jazz y el blues, siempre ha gozado de los favores de una conexión que encuentra su explicación lógica en el tráfico de esclavos que se generó siglos ha entre Africa y el Nuevo Mundo. Ahí están los malabarismos del compositor y pianista egipcio Fathy Salama con la banda Sharkiat, donde hermana los antiquísimos ritmos árabes del maqan con el jazz y el flamenco, por poner solo un ejemplo. No Blues, cuya onomástica refleja toda una declaración de principios, responde a un curioso experimento urdido por el sello holandés On. Todo nace con la peculiar encomienda de este frugal cross-over al guitarrista Ad van Meurs, el laudista e intérprete de oud Haytham Safia y la contrabajista Anne Maarten van Heuvelen. Una iniciativa que arroja resultados, que sin ser espectaculares, destilan calidad y cierto riesgo. No parece ejercicio fácil casar eso que ahora todo el mundo llama americana con la música del Magreb, y dar lugar a una novedosa etiqueta que responde al nombre de arabicana. Si bien es cierto, y todo hay que decirlo, que la balanza se decanta mayormente hacia el lado americano, tanto en arreglos como en el apartado lírico. El disco empieza con un número de esencias country titulado Fatuum truus, donde destacan las jugosas digitaciones de dobro a cargo de van Meurs y un breve intercambio de voces en árabe con Haytham Safia. Footsteps, algo más relajado y con una cadencia que recuerda al famoso Take five de Paul Desmond, está más cerca de las plantaciones de algodón de sur estadounidense que de los naranjales marroquíes. Es en canciones como Ommi donde el componente arábigo pesa más que el sureño por el acento vocal, incluso ante las reminisciencias de la música zydeco que se intuyen en la parte central del tema. Tes Yeux suena algo más a zoco de la Medina por la cadencia que marcan unas percusiones que se aproximan a una música propia para acompañar a la danza del vientre. La ambientación de la instrumental Lumen recrea esa franja horaria en la que resuena la llamada nocturna del muecín a la oración desde el minarete de la mezquita. Quizás Longa no blues, con un trotón laúd que se aproxima a la música balcánica, junto con Rollin´ Mariam, sean las piezas del álbum que mejor conjuguen la esencia norteafricana. Incluso cuando la letra de esta última está interpretada en inglés. Como colofón decir que este trabajo cuenta con la presencia de invitados como la acordeonista belga Sophie Cavez (KV Express, Dazibao, Duo Montanaro / Cavez) a la harmónica diatónica, y la virtuosa austriaca Raphaela Danksagmüller (Atlas Ensemble), al duduk, ese exótico instrumento de viento también conocido como oboe armenio. Myspace // Miguel Angel Sánchez Gárate