JP Balcazar Quartet

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Jamboree, 19 del 12 del 2023

Siempre es un gusto escuchar al contrabajista Juan Pablo Balcazar y cualquiera de sus propuestas merece mi atención. En esta ocasión venía al Jamboree a presentar algunas composiciones nuevas (esperemos que sea un nuevo disco) y lo hacía con un cuarteto formidable. En el saxo su compañero fiel de Robadors 23 y de múltiples proyectos, Miguel “Pintxo” Villar. Como no van a entenderse con todas las jams que llevan en Robadors y con colaboraciones tanto a nombre de uno como de otro, aquel Around the space, Mosquito records 2016 de “Pintxo” con Balcazar y Falanga a la batería o Heckler City. 2004. (FreshSound Records FSNT) por poner solo dos ejemplos. Al piano, el maestro Albert Bover un seguro a todo riesgo y más tratándose de temas, algunos inspirados en pianistas que ya iremos comentando.  En la batería Jordi Pallarés.  Lo había escuchado en la desparecida sala Milano en mayo de este año con el pianista Tom Sochas y me dejó impresionado, ahora con el cuarteto de Balcazar me volvió a demostrar que es un músico con un estilo muy personal, con una pegada contundente pero sin alardes innecesarios, me sigue recordando los primeros años de Rossy.
Empezaron el primer pase con Equinox In silent Walk una composición nacida de maridar a Kenny Werner con John Coltrane. Empezaba Balcazar con un sonido poderoso del contrabajo marcando una melodía y no tardaba “Pintxo” en ejercer de solista. Lo que más me gusta de este saxofonista es que a pesar de que parece que va a sacar de su instrumento un sonido potente y tremendo siempre suena como si no quisiese romper nada. No tardará Bover en envolvernos con sus fraseos. Y el primer tema, casi 10 minutos nos traslada a ese jazz de la mitad del siglo pasado que sigue siendo referente para muchos, entre los que me incluyo.
Aplausos y a por otra, Monk Brews, como comentó después Balcazar, a partir de aquí los temas eran composiciones suyas nuevas que había dedicado a músicos que le inspiraban. En este caso el maestro Thelonius. Entrada típica monkiana (siempre reconocible) y un tempo rápido para meternos en el universo del genio de Carolina del Norte. Me encantó como antes de cada tema, Balcazar marcaba el tempo y todos entraban a una. Estos directos de proximidad, sin trampa ni cartón es lo que tiene. Pallarés ya insinúa algún detalle complementario pero sin que se note demasiado, de momento “Pintxo” y Bover van a ser los líderes. Aprovecha Balcazar para presentar al cuarteto y los temas que están tocando y siguen con  Blue in Wayne (este dedicado a Wayne Shorter) arranca Villar emulando a Shorter, con ese sonido cálido y abierto, Bover lo secunda y Pallarés lo adorna. Gran momento para Bover que se recrea en una composición que deja claro que Balcazar además de un excelente músico es uno de los compositores con más sensibilidad de esta época. No podía dejar de pensar en aquella famosa anécdota que contaba Miles Davis de como el joven Shorter le traía composiciones que alucinaban al maestro mientras que Shorter no creía todavía en sus trabajos.
Aquí hubo un solo de Balcazar de los que no quieres que se terminen nunca. Bover, como el que no se da cuenta le acompañaba poquito pero precioso.
Siguieron con Lennies Blues (inspirado en la música de Lennie Tristano) daban ganas de ponerse a bailar, que swing. Pero por desgracia cada vez entendemos menos que esa música que estaba sonando nació para ser bailada. El cuarteto estaba lanzado, sonando preciso. Villar volvía a arrancar sinceros aplausos. Y primer solo de Pallarés, que no quiso abusar y enseguida dio paso a sus compañeros. Otro pianista que no podía faltar era Bill Evans, el siguiente tema  estaba basado en un tema del de Nueva Jersey. Preludio al Quartet blues. Sin duda Bover es el pianista actual que más me recuerda a Evans, así que ¡a disfrutar! Pallarés le secundaba maravillosamente. Y para finalizar, que mejor que volver a Monk, Blue in Monk, una especie de “divertimento” sobre temas del maestro. Rueda de solos para que la libertad vuelva a tener presencia ya que durante todo el concierto, tanto Bover, como Villar y por supuesto Balcazar estuvieron muy atentos a las partituras correspondientes. Es todo un lujo que músicos de esta categoría estén “trabajando” delante de tuyo con la dedicación de alguien que está siendo sincero con la música, nada que ver con esos bolos “de grandes éxitos” que llenan palacios cada día ¡qué sociedad de contradicciones! + info | relacionados

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