Marco Mezquida

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Voll Damm Festival de Jazz de Barcelona. L’Auditori 20 del 12 del 2023

El último trabajo del compositor y pianista Marco Mezquida se llama Tornado, la duración total del disco son 38’. En su presentación en Barcelona, dentro del Voll Damm Festival de Jazz fueron casi dos horas de “Tornado” La explicación: tres músicos que trabajaron con ahínco y mucha libertad para que el público volviese a disfrutar de la música de este compositor que nunca te deja indiferente. Son muchos los proyectos que Mezquida lleva entre manos, ya los hemos comentado uno a uno. Pero siempre es el trío el formato que, a mi modo de ver, le permite expresar su autorretrato, su self portrait que comentaría en su momento. Ese maridaje perfecto entre el viejo blues y el free jazz.
Para esta aventura ha escogido como compañeros, al contrabajista Masa Kamaguchi y al baterista Ramón Prats. Ambos suficientemente conocidos en esta web.
Los treinta primeros minutos fueron un tornado de los que vale más que te cojan bien sentado.
Mezquida empezaba por trabajar en las tripas del piano, buscando esas sonoridades que tejen tapices nunca antes construidos, lo que en el disco es el Opening, pero de duración libre. Mientras, Kamaguchi trabajaba sonidos minimalistas encima de esa melodía de piano que en el disco es Tornado. Prats, que durante todo el bolo estuvo cambiando continuamente de palos, baquetas, mazos, escobillas, descargaba esos truenos que acompañan a la tempestad. Parecía imposible pero de repente volvían a la melodía como si nunca hubiesen salido de ella y al momento inesperadamente, cualquiera de los tres se iba por las ramas (Mezquida jugando ahora con unas percusiones, feliz como un chiquillo) empalmaron con Bon Ball tenim (ahí Prats me recordaba a Tony Rabeson en aquel fabuloso “Azur” del maestro Henry Texier) Siguieron con Fellini, (dedicada al gato de Mezquida) y así cerraban este primer set de 33’.
Aprovechaba Mezquida para respirar fuerte y presentar a los músicos, agradecernos la asistencia y comentar lo que estaba sonando. Explicó como este proyecto estaba dedicado a Kamaguchi, en recuerdo de los tifones “sufridos” por ambos en sus viajes para tocar en Japón. Presentó a Prats, con quién le unen también muchos viajes y músicas compartidas. Y seguían con un tema precisamente del batería de Banyoles, Taifü. La introduce Kamaguchi con notas muy espaciadas y con la libertad de ir construyendo sin ninguna presión, free jazz. Pero no tardó en construir una frase que enseguida da pie a qué Mezquida y después Prats se incorporen a la búsqueda de la solución. Un tema precioso, que ya destaqué en el comentario del disco en su momento. Prats en una mano escobillas en la otra mazo, es increíble este hombre, como inventa sobre la marcha.  Tiempo justo para aplaudir y ya nos habíamos trasladado al viejo blues, sonaba Self Portrait, de momento lo conducía el piano, pero un viento extraño se iba colando por algún rincón y ya Kamaguchi aportaba otras ideas. Como comentó después Mezquida, este tema que en un principio iba  a llamarse “Tifonet” cambió de nombre y según el pianista, es su autorretrato, el que le permite mostrar esa libertad creativa de mezclar el free con el blues.
Pasó a explicar el porqué de Adiós abuela, dedicado a su abuela aragonesa, fallecida durante el coronavirus. Esta tristeza se transformó en esa preciosa canción. Volvía el Mezquida más lírico, y ahora los tres músicos se centraron en mostrar la emoción de la composición sin salirse del guion. Bueno, quizás un poco más intenso por la cosa del directo.  Y con ese final de piano solo que te trae al Mezquida concertista ¡Un placer! Entraron discretamente contrabajo y batería empalmando con I love you both. Sin cortes, uniendo emociones. Después de los aplausos, giro radical, Punk Games Prats saca las cadenas para desparramarlas por los bombos, Mezquida no puede estar sentado (por un momento me recuerda a Pascal Comelade, con quién por cierto, Ramón Prats junto a Lee Renaldo revisaron en mayo el legado de la Velvet) Lo que son las conexiones musicales. Prats se marca un solo muy original, sus compañeros lo observan y Mezquida entra siguiendo esa especie de Paso de Semana Santa, ha empezado Pasión. Otro giro en el universo particular de Mezquida. Final de concierto, pero quedan los bises.  Beibita, de nuevo vuelta al viejo blues, el trío trabajando bellos acordes de los que siempre te hace sentir bien. Y sin tregua, empalmar con First dance, una música de las que carga el diablo. Ideal para haberse levantado todos y salir bailando de la sala en perfecta armonía. Como siempre, un placer. + info | relacionados | Fotos: Joan Cortès.

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