Eddie Mejía Quartet

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Nota79, 19 de junio de 2022.

Pareciera imposible que en medio de Sarrià-Sant Gervasi (El Putxet, Barcelona), barrio residencial con poca pinta bohemia, exista un oasis musical, una sala como Nota79, donde lo principal es el montaje de conciertos elegidos con pinzas. En Nota79, los domingos son generalmente dedicados a la música clásica, aunque puede haber una que otra sorpresa, como Eddie Mejía Quartet, a quienes tuvimos el deleite de escuchar este domingo 19 de junio. Eddie Mejía es un compositor y guitarrista mexicano radicado en Barcelona, ha finalizado sus estudios superiores en el Conservatori del Liceu, siendo finalista del Premio Extraordinario de Interpretación en Jazz y Música Moderna el año pasado. Tiene influencias como Pat Metheny, Keith Jarret, Thelonious Monk y Ornette Coleman, con un sonido fresco y moderno. Ha presentado su último trabajo “A Moment in Transition”, Fresh Sounds Records 2022 junto a sus maestros del Conservatori Bill McHenry al saxo y Ramon Prats a la batería, y en esta ocasión el contrabajista Masa Kamaguchi. Kamaguchi es una mítica leyenda japonesa, radicado en Barcelona, ha estudiado en la Berklee College of Music, y pasó años en la escena de New York, llegando a Barcelona el 2006. Tiene una amplia trayectoria, un estilo fresco y agudo, una energía muy direccionada, con la cual logra acompañar a los músicos desde la precisión y dinamismo, ajustándose muy versátil a diversos géneros, y acompañando en el Free Jazz con audacia.  Se le ha dado la misión de iniciar con un explosivo y abierto solo, el instrumento parece ser una extensión de su cuerpo. Se genera una atmósfera ceremonial junto a la banda que recuerda al inicio de la Suite “A Love Supreme” de John Coltrane. 

Prats teje permanentemente texturas sonoras, manteniendo un estilo de liviana atmósfera, donde con pocas piezas logra desarrollar diversos colores y una gran amplitud sonora. Arranca Eddie Mejía con una melodía fácil de digerir, rompiendo con el hermoso caos inicial, la métrica de 5/4 está tan bien ensamblada que cuesta percatarse de este detalle. Al finalizar su solo, entra al escenario Bill McHenry, quien había salido hasta físicamente de la escena para darle el espacio a sus compañeros. Comienza su solo con pocas notas, bien elegidas, muchos silencios y espacios para que podamos armar el sentido con calma, sin apresurarse. Comienza a bajar el clímax, y cierran juntos con un acorde en pedal, decorando la guitarra con arpegios repetitivos y el saxo con melodías circulares, un delicioso mantra. En el siguiente tema exploran ritmos cercanos a Brasil y África, con aires de Latin, guitarra y batería parecen ser cómplices de un viaje que nos lleva ahora afuera de Europa. El head, la melodía principal, es explosiva, corta e interrumpida por un solo de saxo que da saltos melódicos disonantes, manteniendo aún un lenguaje coherente. Se comienza a apreciar el inicio de un estilo mas free, Avant Garde, comienza la fiesta y la descarga.

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El sonido es muy orgánico, Bill McHenry nos lleva con su Saxo a las canchas de Ornette Coleman, Eric Dolphy y Coltrane en sus años de ruptura. A veces intentan encontrarse, pero escapan y siguen jugando al escondite, todo enlazado y soportado sobre la solidez y contención de Kamaguchi, donde a ratos entra y sale con líneas de Walking Bass, y luego se re-encuentran en un caos de comunicación telepática, se nota desde cualquier ángulo la experiencia y los años de rodaje. Finalizan con un abrupto vacío de silencio en seco, aguantando el aire para repetir el breve Head una última vez, el juego ha terminado y hay muchos aplausos… El tema siguiente comienza con otro solo de contrabajo, se le escucha murmullar y gruñir las notas, inmediatamente se revive en la escena el alma de Keith Jarrett y sus famosos gemidos. Kamaguchi vuelve a reordenar la situación con un walking bass, cediendo con alfombra roja a un melódico head, una melodía con sabores de Thelonious Monk con saltos intervalos amplios, ahora lo hacen todos juntos, se habla de lo mismo, continúa la telepatía. El siguiente título es introducido por el líder del cuarteto como “Transitions”, se aplica el jazz “atresillado”, notándose las influencias anteriores pero con un toque de swing neoyorquino. Recuperan la conexión entre guitarra y batería, la guitarra de Eddie Mejía con texturas rítmicas y acordes arpegiados que se entretejen juntos como un telar, no queda claro quién sigue a quién, pero van juntos y no vale la pena pensarlo. Ahora a Bill McHenry aparece un poco más como frontman, se le notan colores de Sonny Rollins y un swing mas marcado. El siguiente tema parece ser una balada triste, llena de suspenso y lentitud, una oscuridad que nos baja la frecuencia y nos introduce a un mundo introspectivo de Film Noir. Inesperadamente Ramon Prats nos sorprende con una explosión de desorden diferente, interrumpiendo el lento suspenso… algo ha ocurrido, pero los demás siguen como si supieran lo que está ocurriendo detrás de la cámara. El tema termina con el saxo en soledad, las luces se bajan, y la nota se repite alejándose, se va perdiendo y quedando solo el sonido del aire de un suspiro, agotándose y debilitándose hasta el silencio, todo ha terminado, por ahora.

 

Abren otro tema, ahora como si se citara a varios standards clásicos a la vez, comenzando por la melodía nos recuerda a All The Things You Are, queda claro el nivel compositivo del líder del cuarteto con su capacidad de mezclar diferentes recursos y citas musicales añejas con gran habilidad, un aire personal, fresco y moderno en su guitarra, modulando sus influencias y apropiándoselas a su manera. Finalmente cierran con un Blues en tresillos, que ha sido expresamente compuesto por Eddie en nombre de su profesor y ahora compañero Bill McHenry, leyenda que ha grabado hasta con Paul Motian, y que ahora le acompaña tocando juntos en su proyecto personal. Da la sensación que la escuela del Liceu no solo ha sido un lugar de estudio y aprendizaje, sino también donde hacer vínculos, donde profesor y alumno pueden terminar colaborando y trabajando juntos, el alumno ya no es tanto un “alumnus”, un discípulo, sino un compañero, un “Sideman”, incluso alguien con quien los maestro ahora colaboran en su nuevo y joven camino. Sorpresas como estas se seguirán viendo en lo que queda del año, tanto en Nota79 como con estos grandes músicos, los invitamos a perseguirlos por toda la ciudad, atentos! +info @mreddiemn | Relacionados

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