Crónicas

Diego del Morao + Chanquita.

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Arte por derecho. Jamboree 2, 13 del 4 de 2024

La sala Tarantos, o Jamboree 2, interrumpía su programación diaria de flamenco (con varios pases cada día) para ofrecer un concierto de fiesta jerezana por todo lo alto.
Diego del Morao visita la ciudad bastante a menudo, y ya no necesita la muletilla de (Hijo de Moraito) para ser reconocido como uno de los mejores guitarristas de su generación, mantiene ese sentido del ritmo que alegra cualquier fiesta y tiene un toque libre que le permite perderse dentro de los palos de una manera muy particular.
Salieron a escena, el maestro con su guitarra y el joven Mosquito (hijo de Blas Córdoba) y habitual de nuestros escenarios. La guitarra entretejía falsetas, Morao ya no solo es un tocador para el cante, va desarrollando ya una carrera como concertista que le permite esos solos arriesgados, dónde puede jugar con el flamenco sin ceñirse a etiquetas, simplemente creando ambientes que evolucionan según su libre albedrío. Cuando quiso se centró en un palo y entonces, sí que entró el cajón de Mosquito a acompañarlo. Ya estábamos en Jerez.
Pidió que bajasen el aire acondicionado, su mano derecha se estaba quedando helada (no era broma) y presentó a Pedro Montoya Junquera Chanquita” un joven de veintiún años que ya es toda una figura.
Era su primera vez en Barcelona y le puso todas las ganas del mundo. El barrio jerezano de Santiago quedó bien representado. De pie (mide casi dos metros) y sin micro, se arrancó por martinetes. Todo el temple de las grandes familias de Jerez, los Soto, Carrasco, Méndez, quedaba reflejado en esta entrada tan difícil. El público respondió con entusiasmo, muchos apoyos durante y después del cante. Saludó el cantaor de Jerez, y se arrancó por alegrías, bien merecía un descanso en la voz después de ese arranque tan trágico. Morao como era de esperar jugó con la guitarra como quiso y Mosquito aprovechó para destacar, las alegrías son pan bendito para los percusionistas. Las letras, durante todo el concierto, fueron las tradicionales, la parroquia lo agradecía. No tardó en acercarse a Camarón (Un tiro al aire) para gozo del personal y cerrar el tercio por todo lo alto.
Le arreglaron el micro, se le quedaba bajo y estaba padeciendo, y siguió por tarantos (en honor a la sala) aunque era Morao el “cabeza” de cartel, estaba claro que el joven Chanquita se iba a ganar al público, venía con fuerza. Después de unas falsetas muy bonitas de Morao, arrancó el cantaor con unas letras de mineras  cartageneras, trágicas y poderosas, para volver a Camarón con la letra de Los pícaros tartaneros. Poderío y gusto por el de La Isla ¿qué más podíamos pedir?
Seguía con fuerza, anunció tientos y rematar por tangos, lo que le permitía volver a lucirse Morao y él y al acabar incorporar a Mosquito en esos ritmos a los que, tan bien, le sienta la percusión. Morao en los tientos tuvo mucho espacio para lucirse con la guitarra, y aunque tenía problemas con la uña del pulgar, aguantó muy bien. En los tangos, un juego muy bonito entre cajón y guitarra (esos momentos jerezanos únicos)
Se queda solo Diego del Morao, y después de un buen rato afinando, empieza a construir todo un paisaje sonoro precioso. Tiene un juego particular de mover la guitarra, que parece que le quita pureza, pero poco a poco te fijas en el pie y ves que a pesar de la velocidad que lleva, está tejiendo unas seguiriyas. Momentos tensos, fraseos que parecen responderse a sí mismos, muchas horas de tocar en solitario ¡Muy grande!
Vuelven Chanquita y Mosquito y se van a la Fiesta por bulerías, con Las llaves de Tetuán, y otras letras que todos conocemos, la guitarra y las palmas ofreciendo un manto segurizante y aprovechando las pausas del cantaor para improvisar esos graciosos detalles de la fiesta.
Hubiese sido fácil seguir por bulerías, pero arriesgó Chanquita por seguiriyas (quiso acordarse de los suyos) y demostrar que a pesar de su juventud, tiene esa jondura que lo eleva a la altura de los grandes. Estuvo sereno y se esforzó, la guitarra discreta, permitiendo el lucimiento de Chanquita. ¡Cómo debe ser!  Uno de los mejores momentos de la noche, tanto en guitarra como en cante ¡Estaban sembrados!
Valoró Morao la dificultad de la seguiriya y como era normal terminaron, ahora sí, por bulerías. El trío lanzado en su música, su compás, disfrutando y haciendo disfrutar al público. Chanquita se fue a la buleria / canción para homenajear a Camarón, a Lola Flores y a los dos toreros: Romero y Paula. Aprovechó Morao para meter un detalle de la falseta de Diego del Gastor y ya estaba todo dicho. El público pedía otra. Pero después de más de una hora, la fiesta ya estaba hecha. Los tres juntos y sin micro, un poco más de fiesta y el cantaor dando unas pataitas. Para mí, suficiente. + info | relacionados

 

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