Crónica de Desvarío 2022

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Crónica de Desvarío 2022

22,23 y 24 de julio de 2022. Seu del Districte Nou Barris.

Este es un articulo muy especial, ya que al no poder asistir a una de las citas más importantes del flamenco en Barcelona. He tenido la suerte de que dos socias de la SFB El Dorado, Imma Muñoz y Núria Martorell, hayan escrito esta detallada crónica de lo que allí ocurrió.
Servidor simplemente copia el texto y adjunta las fotos de Dani Sampere (foto grande de Arcangel) y de Ana Palma (resto de fotos).

Desvarío, el festival de flamenco de Nou Barris, cierra su segunda edición haciendo gala de innovación y éxito de público
● El festival, organizado por la Asociación El Dorado y el Distrito de Nou Barris, con el apoyo del Festival Grec y la Diputación de Barcelona, agotó entradas el viernes y el sábado, y rozó el lleno también el domingo
● Las actividades paralelas gratuitas cumplieron el objetivo de los programadores:
llegar al público familiar y mostrar que la dimensión cultural del flamenco va más allá
del cante y el baile
● Los conciertos y las actividades se han realizado en el Patio de la Sede del Distrito
(Plaza Mayor de Nou Barris, 1) del 22 al 24 de julio

El festival Desvarío Flamenco 22 Nou Barris bajó ayer el telón con el objetivo cumplido: hacer
llegar a un público numeroso la riqueza del flamenco, como manifestación cultural que va más
allá del cante y el baile, en un ambiente mágico.
De la consecución de la primera parte del objetivo, dan fe las cifras de ocupación de las tres
noches: todo vendido las noches del viernes y sábado y una ocupación superior al 80% la
noche del domingo. La riqueza del flamenco ha quedado demostrada con la programación
diseñada por la Asociación El Dorado, tanto los espectáculos que han subido al escenario
central del patio de la sede del Distrito de Nou Barris como las actividades paralelas. Como
pretendía Pedro Barragán, el presidente de la entidad, Desvarío ha sid una muestra viva del
flamenco de hoy, rico, poliédrico, diverso; interpretado por artistas que se mueven con
desahogo en el equilibrio tenso que une la tradición con la vanguardia, en función de la pulsión
que les dicta la necesidad de vivir su tiempo. yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Crónica de Desvarío 2022


Conferencias, improvisaciones y clases
El festival arrancó con la conferencia de José Manuel Gamboa. «De la era Pulpón a aceptamos
pulpo como animal flamenco», en la que el escritor, periodista, guitarrista y experto en el
género hizo un recorrido por la evolución de este arte, desde los días en los que Jesús Antonio
Pulpón dominaba una escena flamenca en la que imperaba la ortodoxia hasta la actualidad, en
que el flamenco deja un amplísimo espacio a la libertad creativa, a la eliminación de fronteras
entre géneros y culturas y al juego entre tradición y vanguardia. La mirada erudita, lúcida y
también irónica de Gamboa se paseó por cuestiones como la evolución de los festivales, la
indumentaria, el peso de los instrumentos y el papel de la mujer desde los años 40 del siglo
pasado hasta la actualidad.
El sábado por la mañana fue el momento de las 'Cronexiones', improvisaciones cronometradas en las que, durante 30 minutos, dos artistas que nunca habían trabajado juntos juntaban (y ajustaban) su talento, contando con la participación del público. La bailaora Aina Núnez y el
guitarrista Jero Férec hicieron el primer dueto, que tuvo muy presente los orígenes del espacio
donde se encontraban, un antiguo sanatorio mental: la bailaora hizo gala de una inmensa
capacidad expresiva para hacer conectar al público con las emociones que se debían de vivir
allí. A continuación, el rapsoda Josep Pedrals hizo tándem con el bailaor Martí Corbera. La
palabra se convirtió en la música que Corbera bailaba, en un ejercicio de conexión y
generosidad que fascinó al público.
Si en las Cronexiones; la poesía y la historia se habían aliado con el flamenco para demostrar la
condición de arte global que reivindica Desvarío, en la performance que hubo a continuación,
La hora del ritual, fue la cocina la encargada de evidenciar que el flamenco se cuela por todas
partes. La artista transdisciplinar Marina Monsonís puso palabras y reflexión mientras cocinaba
un suquet (elevando la cocina a una manifestación del amor por la familia, por la tierra, por la
vida vivida y saboreada), y el bailaor Juan Carlos Lérida, unas imágenes potentísimas haciendo
nadar con su baile los peces que Monsonís limpiaba, machacando los ajos con un zapateado,
creando partituras con la piel de las patatas que habían mondado. Mientras el suquet hacía
chup-chup, artistas y público se sincronizaban en una experiencia que acabó con todo el
mundo mojando pan en un gran puchero compartido, metáfora perfecta de la dimensión
espiritual y carnal del acto.
Por la tarde, la bailaora Karen Lugo (acompañada de la cantaora Anna Colom, el guitarrista
Marc López, el percusionista Pablo Gómez, el actor Manu Almonacid y Sebastián López como
ayudante de dirección) trascendió otras fronteras: llenó el patio de la sede del distrito de
público familiar, de niños que descubrían el flamenco a través de su espectáculo de baile
teatralizado La lotería, que nos acercaba también las tradiciones y el imaginario de su México
natal.
Las actividades paralelas acabaron el domingo por la mañana con dos masterclass impartidas
por la bailaora Ana Morales y el guitarrista Rycardo Moreno.
Las noches del festival
La programación de las noches fue, como pretendía Pedro Barragán, el presidente de El
Dorado SFB y director artístico del festival, una muestra de la vitalidad del flamenco actual, con un
equilibrio de tradición y vanguardia y artistas consagrados y emergentes. La noche inaugural,
la del viernes 22 de julio, Arcángel volvió al escenario que lo había visto debutar como cantaor
de primera fila 22 años antes, con lleno absoluto y el público de pie, ovacionando al artista de
Huelva y a sus acompañantes sobre el escenario, el guitarrista Miguel Ángel Cortés y Los
Mellis, haciendo coros y palmas. También hubo lleno al día siguiente para ver el espectáculo Certidumbres, en el que la bailaora Vanesa Aibar y la guitarrista y cantaora María Marín demostraron que hay mucho futuro, en el género, y que, como había dicho José Manuel Gamboa en la conferencia del día anterior, es femenino. La presencia de Pepe Habichuela era uno de los grandes reclamos del
concierto posterior, Vida, a cargo del guitarrista Josemi Carmona, el contrabajista Javier
Colina y el percusionista Bandolero, y se hizo evidente cuando el veterano guitarrista apareció
en escena: el público, de pie, ovacionó cada una de sus intervenciones. También el trío
Carmona-Colina-Bandolero y su propuesta que conjuga flamenco y jazz fue despedido con
entusiasmo, en una velada redonda.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Crónica de Desvarío 2022
Los recitales de clausura fueron a cargo de la cantaora catalana Alba Carmona y el bailaor
Andrés Marín. Abrió fuego la catalana, acompañada en el escenario por el guitarrista gaditano
Jesús Guerrero. Juntos recorrieron las sonoridades más clásicas del flamenco, pero también las
hicieron convivir con los sonidos populares latinoamericanos, que Carmona conoce muy bien
porque es una estudiosa de la música de raíz. La personal voz de la catalana y el virtuosismo
del gaditano fueron el vehículo perfecto para emocionar a la audiencia.
Andrés Marín cerró el festival con Jardín impuro, un espectáculo exigente para el público por
su innovación y para los intérpretes (el bailaor, el cantaor José Valencia, los guitarristas
Salvador Gutiérrez y Raúl Cantizano, y el percusionista Dani Suárez), ya que pedía un
virtuosismo y una energía más que notables. Impresionante, tanto como lo que pasaba encima
del escenario, el silencio del público, reverencial, siguiéndolo. La explosión final de la
audiencia, catártica, fue el mejor cierre que el festival podía pedir.
En el capítulo de anécdotas, la presencia del cantante portugués Salvador Sobral entre el
público que disfrutó con Arcángel (el músico, ganador de Eurovisión en 2017, actuaba al día
siguiente en el marco del Festival Grec) y de los hijos de Alba Carmona y Jesús Guerrero
(además de pareja artística, son pareja sentimental), el mayor de los cuales acabó subiendo al
escenario, demostrando que ha heredado la pasión por el flamenco y la simpatía de sus
padres.  Fotos: Dani Sampere y Ana Palma.