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Albert Cirera & Tres Tambors.

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“Orangina” Underpool, 2025

El compositor y saxofonista Albert Cirera es bien conocido por los lectores de esta web, seguimos sus aventuras musicales desde hace muchos años. Revisando crónicas, encuentro que la primera vez que lo cité, fue en este trabajo editado por Paco Charlín. «PIN.CIRERA.LEGIDO.MARTÍNEZ» Free Code, 2007. Desde entonces han pasado 18 años, de los cuales, cinco, los ha vivido Cirera en Lisboa y un par en Estocolmo, y en cada lugar ha ido profundizando en esa búsqueda suya de nuevas maneras de comunicar. Su música es cada vez más libre, la improvisación, en sus temas, hace tiempo que le comió el terreno al free jazz. Y paradójicamente, el mismo Cirera me lo comentaba, hace unos años. ¡Cuánto más trabajo la improvisación, más arduo es el trabajo de componer!
Para este “Orangina” ha vuelto a contar con sus Tres Tambors. Marco Mezquida al piano y rhodes, Marko Lohikari (contrabajo) y Oscar Domenceh a la batería.
Primero fue “Els Encants” Fresh Sound Records, 2011, después vendría “Suite Salada” Underpool, 2017. Tuve la suerte de escuchar el proyecto en el Jazz Festival L’Estartit del 2018, concierto difícil de olvidar, después de ellos tocaban, Richard Galliano, Paolo Fresu y Jan Lundgren y no sabría decirte cuál de los dos bolos me dejó más tocado. Noche mágica.
Si en esta “Suite Salada”, Cirera se remontaba a su época de juventud en Menorca, con ese acercamiento a la libertad percusiva africana, en este “Orangina”, ha propuesto al cuarteto doce composiciones, que a pesar de su libertad, no dejan de ser jazz, un jazz que bebe de diferentes fuentes, pero sobre todo de esa búsqueda incansable de conseguir que la música te atrape en sus redes y no te permita hacer otra cosa más que estar por ella. Sin concesiones.   
El disco viene acompañado por un libreto con doce pinturas de Antoni Carné y un texto del periodista Martí Farré, que nos sirve para adentrarnos por esos paisajes naranjas y conocer un poco mejor a Albert Cirera, uno de los músicos más interesantes no solo de nuestro país, sino del jazz europeo.
Como es habitual en sus discos, todas las composiciones son suyas, pero puedes estar seguro de que el trío que le acompaña va a tener ocasión de ejercer su libertad de ejecución, cada vez que lo precise.
Paradójicamente, empiezan con “L’última”, entrada a dúo, piano – saxo, y de fondo como si sus alters egos les respondieran. “L’art de tenir criteri” Domenech irrumpe con fuerza y el saxo se desborda, es la manera de seguir el ritmo que ha impuesto la batería. Free jazz sin complejos. Plena libertad para Mezquida, que la disfruta.
“Suor freda”, Mezquida plantea una melodía ¿por qué no? Y Cirera entra en la lírica, el contrabajo de Lohikari resulta esencial para que sea más bella la historia, y con unas notas del piano, el viejo blues se asoma vergonzoso. ¡Temazo!
Orangina” seguimos románticos, Cirera busca esencias. Sin salirse de los patrones, pero libre de corsés métricos. Si como dice Eva Heller, “el naranja tiene la singularidad de alterar nuestra percepción” este tema trabaja por ahí.
Y de repente, trallazo punki, “Nicotine” el cuarteto en descarga a lo Knitting Factory (advertido quedas) Mezquida surcando sus mares, a mitad del tema consigue apaciguar la tormenta. Cirera aprovecha para pasarse al soprano, más delicado. Y nadie diría que estamos en el mismo tema.   
“Patarrell” a medida que escucho el disco, me viene a la cabeza, Charles Lloyd, sobre todo sus discos con Jarret. Aquí Mezquida tiene mucho espacio para desarrollar, pero si estás atento al contrabajo de Lohikari también descubrirás más mundo. Vuelve el saxo, con ese toque profundo, ampuloso, lleno de calidez.
Jante law” (código de conducta cultural de origen escandinavo) Inicia la sección rítmica, pero no tarda Cirera, en coger la batuta, tremendo su dúo con Doménech. Pura energía africana mezclada con tradiciones escandinavas, Lohikari, que nació en Suecia, es el encargado de aportar unas palabras en su idioma, que sirven para reseñar esa Ley de Jante.
The Loneliness of the Melody”, pequeña descarga de libertad absoluta, madera, metal y una melodía que no debes dejar que se te escape. Quizás Mezquida te ayude un poco.
Les coses del cap”, ideas veloces, que surgen de mentes inquietas, Cirera propone y el resto responden. La sección rítmica increíble compenetración total. Ahora Mezquida prefiere rhodes.
Easier Kit” vuelve el viento profundo de Cirera, pero al momento nos deja al trio y Mezquida aprovecha para que saboreemos ese sonido que solo se consigue con el trio (me encanta)
Pero Cirera está al quite y su dúo con Doménech vuelve a dominar. Es una constante en el disco que me gusta destacar. Quizás sus años con DUOT son muescas inevitables.
Volvemos a su estancia en Copenhague, con ese “Nordik Premier” en que Mezquida busca en esos ambientes cristalinos del jazz nórdico, Doménech altera la atmósfera con vibraciones curiosas, y el saxo centra nuestra dispersión para que podamos disfrutar de otra composición de una belleza increíble.
Para terminar un  “Va vine”, que mediante un ritmo vertiginoso nos invita a la fiesta, al frenesí, hemos pasado del frío nórdico a tierras cálidas, con este cuarteto todo es posible.
Han estado girando por varias ciudades presentando el disco, espero que muy pronto vuelvan a extender la gira a nuevos espacios. Es necesario. + info | relacionados

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