Akliso

akliso.jpg Akliso
Festival Internacional de Percussió de Catalunya
Barcelona, Sala Tete Montoliu. L’Auditori
13 de febrero de 2008

Akliso es un grupo de percusión africana con sede en Barcelona y que destaca por contar con miembros del Ballet Nacional de Costa de Marfil y otros componentes catalanes. Durante dos horas, los siete músicos del grupo se encargaron de hacer bailar al numeroso público asistente a través de las contundentes y rítmicas percusiones del país africano. El djembé y otros instrumentos tradicionales dominaron la sonoridad del espectáculo mientras los músicos, encabezados por Boris Pierrot, un auténtico animal escénico a la hora de percutir su tambor, presentaban las piezas de su último disco Liberte. Akliso en África significa “entre el cielo y la tierra”, justamente el lugar en donde sus componentes practican su arte y tratan de transmitir el porqué y la esencia de su música a los que se animan a escucharles.

El sentido del espectáculo de la sala pequeña de l’Auditori fue bastante sencillo: un cantante tradicional con una bella voz y un bailarín ocasional con la credibilidad que su cultura le aporta, decoraron un concierto de diferentes djembés en donde el líder de la banda, Boris protagonizaba el centro del escenario con sus habilidades, malabarismos y energía, marcando en cada momento los compases y el ritmo que el resto de discípulos debían mantener. Impactante es su brío mantenido, su contundencia y los sorprendentes y poderosos cambios de ritmo que parecen surgir del fondo de la tierra. Así, durante el tiempo que duró el espectáculo, un nutrido público, básicamente compuesto por féminas con ganas de bailar, disfrutó de una velada sin demasiadas sorpresas, con piezas largas y en un contexto difícil de acoger.

Hay que destacar que la nutrida formación está compuesta por músicos de diferentes orígenes, africanos y españoles, constituyendo un verdadero ejemplo de globalidad y de que las fronteras musicales no existen. Sin embargo, cada ente cultural tiene su música, y sin querer quitar mérito a nadie, los intérpretes locales parecieron mostrar una notable falta de emoción, de sentimiento, a la hora de intentar transmitirnos el contenido ancestral de estas músicas, y parecían estar más pendientes de su público que del instrumento y la concentración que éste exige. Por el contrario, a Boris y a los suyos, les sobra credibilidad y fuerza y, por tanto, sienten hasta la extenuación la razón de su existencia, haciéndonos comprender que esta música forma parte de la vida, de la muerte y de la esencia de su pueblo, sin ningún tipo de aditivo comercial.

En este sentido, vale la pena comentar la ausencia de explicaciones sobre las composiciones que se estaban interpretando. Para los aficionados curiosos que se acercaban a escuchar a Akliso, la música los haría bailar pero al salir del concierto continuaron con el mismo conocimiento que antes de entrar. Claro que podemos llegar a saber que es música de Costa de Marfil, pero… cuándo se toca, por qué, cuál es su origen, quiénes la interpretan. Boris, que se mostró como el más cercano al público haciendo bromas o presentando a sus compañeros no se detuvo en ningún instante a explicar alguna curiosidad sobre lo que estaba interpretando, con lo que los asistentes perdieron la oportunidad de poder aprender y de hacerse una idea de contexto sobre esta música tan propia de la naturaleza humana. // Antonio Álvarez