Andrea Piccioni & Murat Coskun

andrea-murat.jpg Andrea Piccioni & Murat Coskun

Festival Internacional de Percussió de Catalunya

Barcelona, Sala Tete Montoliu. L’Auditori

12 de febrero de 2008

El Festival Internacional de Percusión de Barcelona ha cobrado más sentido que nunca con la presentación del espectáculo Rhythmystic Duo, un mano a mano de dos percusionistas, uno italiano, Andrea Piccioni, y otro turco, Murat Coskun. Los dos músicos son maestros experimentados en el arte de tocar lo que para nosotros es la pandereta y que cobra diferentes nombres en otros lugares del área mediterránea, como por ejemplo el tamburello en Italia. Pero como buenos percusionistas, también saben aventurarse con cualquier elemento que emita un sonido tan orgánico, natural y ancestral, que nace propiamente del ritmo de nuestro cuerpo. Y si el romano Andrea Piccioni dispone de una técnica y dominio absoluto de la pandereta italiana, ya sea a gran velocidad, o mediante un ritmo delicado, Murat Coskun es un creador de ritmos étnicos, hábil con la percusión experimental y el jazz.

La confluencia de los dos artistas provocó admiración en la pequeña y agradable sala pequeña (Tete Montoliu) de l’Auditori de Barcelona. Quizás, el público que se reunió ante los dos percusionistas no se imaginaba el placer que provocaría la audición y contemplación de estos dos grandísimos músicos. Cantando estupendamente en italiano y en turco, a dúo, o de forma individual, con un sentimiento a flor de piel, concentrados, utilizando diferentes panderos, naturales y sintéticos, utilizando su propio cuerpo, los dos creadores recorrieron diferentes ritmos y sonoridades desde Italia a Turquía, recordando diferentes lugares a medio camino entre ambos países. Durante hora y media el dúo sedujo y cautivó explicando peculiaridades de los instrumentos o del origen de las canciones, e incluso convidando a una pequeña charla al término de su actuación con quien deseara compartir unos minutos.

La clave del éxito se centró en la magnífica interpretación de ambos, su virtuosismo y su habilidad para romper convenciones a la hora de tocar sus instrumentos. Conservando y respectando la tradición, se pudo apreciar, como ambos, en lugares diferentes, han sabido transformar sus puntos de vista a la hora de analizar la pandereta, rompiendo esquemas y no dando por sentado que hay posiciones, o toques imposibles. Al contrario, ambos indagan y practican abriendo las puertas de otras percepciones, otras formas de entender sus instrumentos. Cuando se llega a ese estado de gracia, la interpretación y la música, sencillamente se transforman en magia. // Antonio Álvarez