Eduardo Paniagua vs. Leonardo da Vinci
Eduardo Paniagua
“L’amore mi fa sollazar” Pneuma, 2011
Leonardo da Vinci (1452-1519) representa todos los valores intelectuales y humanos del Renacimiento europeo. Genio polivalente –pintor, escultor, inventor, músico, orfebre, filósofo, científico y poeta, entre otras labores– fue además un consumado luthier. Sus investigaciones sobre acústica y técnica instrumental le llevaron a experimentar con el órgano de mano (antecedente del acordeón ¡que se le adelantó 350 años!), la viola organista y la lyra da braccio con forma de cráneo de caballo, que gustaba de tocar entre sus amigos en fiestas y ceremonias íntimas. Eduardo Paniagua mandó reconstruir estos particulares instrumentos para reinterpretar algunas de las músicas contemporáneas de Leonardo junto a los integrantes del ensemble Música Antigua, compuesto por vihuelas, laúdes, panderos y violas da gamba.
Así, sobre los propios dibujos del artista que se conservan, Akio Obuchi (en Japón), Abel García López (de Paracho, en México) y
L’amore mi fa sollazar –anagrama acertijo con que Leonardo juega con la escala de las notas musicales: re, mi, fa, sol, la…– reúne veinte piezas breves comprendidas entre los siglos XV y XVI. No sólo se contemplan muestras de los amigos de Leonardo citados arriba, sino también otros de renombre que sin duda recogieron su influencia o que eran de su agrado, como Johannes Tinctoris (reputado musicoterapeuta que desarrolló un método para combatir los males del tarantelismo), el díscolo Bartolomeo Tromboncino (asesino de su infiel esposa y músico personal de la enloquecida Lucrecia Borgia), Lorenzo il Magnífico (del que se ha escogido una canción paródica que los miembros del coro solían interpretar disfrazados de mujeres casquivanas) y los españoles Luis de Milán, Gabriel Mena, Juan del Enzina y Diego Ortiz Toledano.
La mimada edición del sello Pneuma añade un extenso libreto explicativo de las técnicas leonardescas, del proceso de reconstrucción instrumental y del repertorio escogido, con unas pocas líneas sobre la vida de los autores y los textos de sus canciones. Sólo por los hermosos versos de L’amor, donna, chio te porto, Inhospitas per alpes, Madonna per voi ardo o Non val acqua ya vale la pena atesorar esta joyita, sin contar las ilustraciones del homenajeado: desde La dama del armiño de la portada hasta los extractos de los Códices del Museo Británico, la Biblioteca Nacional de Madrid y la Ambrosiana de Milán que orlan las páginas interiores. www.pneumapaniagua.es | Relacionados | Iván Sánchez Moreno

