Conciertos

“Tunisia” Rafael Riqueni (guitarra), Tim Ries (saxo)

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Sandaru. SFB El Dorado, 1 de octubre de 2026

La primera sorpresa del público al entrar en la sala fue encontrar en el escenario un piano y una batería. Rafael Riqueni (guitarra) y Tim Ries (saxo) habían estado en la Bienal de Flamenco de Sevilla unos días antes y habíamos leído que les acompañaba Guillermo McGuill en las percusiones; respecto al piano, supusimos que el multiinstrumentista Tim Ries, sería quien lo utilizaría en alguna ocasión.
Otra novedad; una mesa de sonido en el patio de butacas, la ocasión merecía una sonoridad especial (aunque el técnico habitual siempre es un gran profesional)
Entre el público, artistas del mundo del jazz, que además de admirar a Riqueni tienen ganas de descubrir nuevas fusiones.
Como comentó el guitarrista sevillano, llevaban unos días presentando este “Tunisia” por el país.
Para un servidor, la tarde tuvo tres partes muy diferentes; en la primera, se presentaban como dúo, Riqueni y Ries, me dio la sensación de que Ries había escuchado atentamente el disco de “Parque de María Luisa” Universal 2017, y acompañaba correctamente al maestro Riqueni, que en temas cortos fue repasando maravillas como “Te llevo de la mano” “El estanque de los lotos” “Tiempos pasados” y “La glorieta de Bécquer” joyas gloriosas de la música de este país. El americano, iba alternando saxo tenor y flauta travesera y ofrecía un buen acompañamiento, sustituyendo de alguna manera esas cuerdas y otros recursos que tiene el disco en cuestión.
Ya con Guillermo McGuill en escena, nos ofrecen “Chicuelina”, del famoso álbum “Juego de niños”.
Segunda parte: se queda solo Riqueni e interpreta dos temas, unas alegrías que dedicó a su exmujer, “Lo que tú quisieras”, aquí el concierto da un tumbo, hacía mucho que no oía al maestro tocar tan fino. En este momento se cumple la máxima que decía Gamboa (Pedro Barragán dixit) de que “los temas de Riqueni, tienen un principio, un contenido y un final”. Fue genial escuchar, como la guitarra se acercaba a esas notas que te hacen reconocer la alegría, pero sin prisa, y al finalizar ocurría lo mismo. ¡Genial!, y “Bonamagosa” de su Alcázar de cristal, 1996. Con unos trinos increíbles. ¡Piel de gallina!
Tercera parte; Tim Ries se pasa al piano, y McGuill le acompaña en la batería. Tocan un tema de Ries. No me convence; no era fácil después de lo que habíamos escuchado.
Pero vuelve Riqueni, y además, tenemos un invitado de honor; el batería Marc Miralta. Habrá que decidir como repartirse el trabajo de percusiones con McGuill; Miralta se queda con la batería y McGuill con el cajón. Otro momento extraordinario, la compaginación de los dos percusionistas es perfecta. Se deciden por “A night in Tunisia” (Dizzy Gillespie) y aquí todos mis reconocimientos para Tim Ries. No era fácil lucirse entre esas dos máquinas del ritmo.
Podría haber sido un buen final, pero la cosa seguía, y sin bajar el nivel.
Siguieron con “El loco”, Ries con el saxo soprano acercándose al sonido del chelo, que usó para la gira del disco. Siguió Riqueni, con “Esa noche”, romanticismo puro, se añadió con mucho tacto Ries, esta tercera parte rodaba perfecta. Como explicó Riqueni, respecto a los comentarios que hacía Ries en inglés; “no entiendo nada de lo que dice, menos mal que nos entendemos con la música”. + info | relacionados | Fotos: Joan Cortès

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