Suonno d’Ajere
Tradicionarius / Fabra i Coats. 3 de abril del 2025
El festival Tradicionarius y la sala Fabra i Coats iniciaban, con buen pie, una colaboración que ojalá se mantenga. Una tarde noche muy especial para un público, que busca algo más que el típico concierto de su banda preferida.
Tres en uno ofrecían en el cartel: Concierto de Suonno d’Ajere + sesión de baile Sangennarobar con el coreógrafo Andrea De Siena + Propuesta gastronómica napolitana de Sergio Grispello y Fabra i Coats. Todo por 12 euros.
A las siete de la tarde, los más tempraneros ya estábamos a las órdenes de Andrea De Siena, que antes de acceder al concierto, nos enseñaba las cuatro nociones básicas de La Tarantela. Por si no lo sabes, es el baile popular de las regiones del sur de Italia, Calabria, Campania y Apulia. Con el objetivo, de que una vez acabado el concierto y la cena, pudiésemos bailar todos juntos con el DJ napolitano Ue Cervone.
Sobre las ocho, aparecían en el escenario, Suonno d’Ajere: Irene Scarpato (voz), Marcello Smigliante Gentile (mandolina, mandola y mandoloncello), Gian Marco Libeccio (guitarra clásica y eléctrica) y Salvio La Rocca (percusión)
Puesta en escena muy cuidada, tanto por las luces, como por los cambios continuos de instrumentos. Empieza Scarpato con un tema tradicional napolitano, solo la voz, mientras sus compañeros se mantenían expectantes. Tiene una voz profunda, casi de cantante de ópera.
La arropa enseguida la guitarra eléctrica de Gain Marco, que lleva un montón de pedales y la guitarra clásica de Gentile. La eléctrica suena desafiante, me recuerda los trabajos de Marc Ribot con Mariola Membrives.
Movimientos en escena, La Rocca coge un pandero grande, Gentile se pasa a la mandolina y Marco sigue con la eléctrica. Ahora la voz de Scarpato, me recuerda a los fados. Es curioso como los folclores de diferentes países pueden evocarnos las mismas sensaciones.
Aprovecha Gentile, para explicar las características del grupo. Aunque les interesan las canciones napolitanas más tradicionales, en su repertorio incluyen, aquellas canciones de su tierra de los años 50, más modernas y sin duda alguna, “contaminadas” por otras músicas, como la americana. No hay que olvidar que los soldados americanos, después de la mal llamada, Segunda Guerra Mundial, estuvieron un tiempo en Italia, y además de chocolate y cigarrillos, traían siempre sus discos.
Nos invita Gentile a viajar entre estas dos músicas. Explicó que no era la primera vez que visitaban Barcelona.
Seguían por músicas tradicionales, todo un placer combinar los sonidos de mandolinas y guitarra. Y esa voz ahora más dulce, muy bien modulada, que se atreve con notas muy agudas que el público aplaude con ganas.
Scarpato lleva un vestido muy peculiar, y hay momentos en que músicas más cabareteras se mezclan con gracia, con las tradicionales. Es un espectáculo muy variado, seguro que en Italia se vivió con intensidad, esos años 50 o 60 lo que aquí fueron los cabarets en España antes de nuestra Guerra Civil. Seguían con una canción amorosa, con la delicadeza del mandolonchello.
Después nos trasladábamos al Pigalle más cabaretero. Scarpato, tiene facilidad con los idiomas, y sus compañeros le acompañan con coros suaves pero efectivos. El próximo tema es “Desiderio” (deseo en español) una canción clásica de los años sesenta en Nápoles. Solamente guitarra eléctrica, con muchos efectos, y voz. Un gran tema. Vuelve el cuarteto, y vuelven a la tradición, temas en que la voz se erige protagonista.
Tema instrumental, de nuevo la eléctrica toma protagonismo, después volvería a escena Scarpato, que estaba con muchas ganas de comunicar. Y poco a poco llegamos al final, con bis incluido, aunque no solicitado. Pero todos lo celebramos. Un concierto con un público receptivo a músicas que la mayoría no conocíamos. Da gusto.
Pasamos a recoger una generosa ración de ragú, algunos ya no habían esperado, al oler el guiso en las últimas canciones.
En mesas grupales damos buena cuenta de la cena, mientras se retiran las sillas y se prepara el DJ. Un servidor ya no se quedó a la sesión bailable. Otra vez será. Un aplauso para Tradicionarius, Fabra i Coats y por supuesto a los artistas. ¡Que se repita! + info

