Mariola Membrives y Renaud García-Fons. Canciones de amor y libertad
Teatre Joventut. Barnasants 2025.
Estreno mundial de un espectáculo que debería viajar, como La Barraca lorquiana, por los pueblos de España. Para recordar a todos la importancia del amor y la libertad, ahora y siempre.
A la entrada del teatro, me explicaba Pere Pons, responsable del “maridaje” Que ambos artistas, llevaban dos o tres días ensayando, no se habían encontrado antes, Membrives desde Cabo de Gata y García-Fons desde París, habían intercambiado ideas y supongo que arreglos para hacer posible esta maravilla. Pero la cocción verdadera era reciente.
No es la primera vez que Membrives recurre al contrabajo como compañero de viaje, en aquel primer disco suyo Llorona, era Masa Kamaguchi quién le acompañaba. Ahora se trata del maestro García-Fons.
El francés venía cargado de pedales y efectos sonoros, ya fue así en su última visita a nuestra ciudad, en noviembre del 2022, cuándo se acercó hasta El Dorado para ofrecernos un viaje musical por todo el mundo, ese concierto no se me olvidará fácilmente. En esa ocasión también era Pere Pons quién lo había hecho posible. Pero vayamos al grano.
Membrives, con ese vestido rojo y su orgullo de hija de republicanos, presentaba a su compañero en escena, otro hijo de republicano, de los que tuvieron que salir de una España que no daba crédito ni al amor ni a la libertad.
Empezaba García-Fons rascando con el arco buscando gemidos extraños, y Membrives arrancaba con “Al alba” (Luis Eduardo Aute- Silvio Rodríguez), fueron tres estofas y en cada una de ellas, el tratamiento del contrabajo paso de arco, a pizzicato y vuelta al arco. También Membrives afrontaba cada tercio de manera muy particular, sobre todo el último con unos juegos de voces que buscaban originalidad, arriesgando mucho. Un principio de muchos quilates. El público sorprendido y emocionado.
Recitaba Membrives el poema de Miguel Hernández “Sentado sobre los muertos” después entraba el contrabajo, eléctrico-agresivo, con rabia, y el poema devenía canto. Y el canto, al igual que el contrabajo, quería entrar hasta el hondo de la herida. Un corte rápido pero profundo.
Ahora era el contrabajo quién, casi sin tiempo para los aplausos marcaba un trote veloz que nos llevaba directamente hasta “A galopar” de Paco Ibáñez. El contrabajo imitando perfectamente el galope, y Membrives acompasando el poema a ese ritmo, y a esas ganas de empujarlos hasta enterrarlos en el mar.
Letras sobradamente conocidas por la mayoría del público, pero vividas por estos dos artistas desde sus propias emociones. Ya que estábamos con el valenciano Paco Ibáñez, no era de extrañar que siguiéramos con “Palabras para Júlia” el precioso poema de José Agustín Goytisolo.
Solo de contrabajo, juguetón, creativo, magistral. Y entra la voz, hermosa, segura, tomándose su tiempo para decir lo que quiere decirle a esa hija y a todos los hijos del mundo. Ambos artistas, contando a la vez, sin pisarse, su propia interpretación del poema ¡Momento álgido!
Anunciaba Membrives: De Chicho Sánchez Ferlosio, “Canción de soldados” Membrives ya suelta el primer ole y García-Fons se arranca por unos tangos que le sientan muy bien al poema. El público, que conoce bien a la Membrives más flamenca, se emociona, más todavía.
Otro solo tremendo de García-Fons, y ahora es “Como tú” de León Felipe, la letra que se viste de sonidos flamencos. Para los que no lo conozcáis, os recomiendo el segundo álbum del contrabajista francés. Alboreá, ENJA 1995, en que ya se acercaba sin complejos al flamenco.
El siguiente tema, se lo dedicaba a aquellos que nos faltaban, como Miguel Hernández, asesinado en el 36. “Elegía a Ramón Sijé”. Entrada tremenda de García-Fons, que juega con arco y programaciones. Entrada trágica de Membrives que juega con voz y sentimiento profundo. Y desde la sencillez van llevando el tema, hasta acercarse con respeto a aquel “Compañero” de Enrique Morente en el maravilloso Despegando, 1977. En este tema, los dos artistas estuvieron sembrados, no sé cuánto tiempo habían dedicado a prepararla, pero el respeto entre ambos era exquisito. Siguieron con una composición del maestro García-Fons, un giro hacía músicas más alegres, en que el amor daba respiro a tanta tragedia. La voz de Membrives se adapta con facilidad a diferentes situaciones emocionales, siempre desde la serenidad de las grandes voces.
Volvieron a Chicho Sánchez Ferlosio, con la conocida “Gallo negro, gallo rojo” otra demostración de simbiosis perfecta.
Se fue, Membrives hasta su tierra, con Andaluces de Jaén, y unos fandangos de El Cabrero, “Bailando entre las encinas” El flamenco volvía a adueñarse de la sala, Membrives palmeaba con acierto y García-Fons se lanzó a acompañarla con la madera de su contrabajo, ¡Qué arte!
Quisieron acabar con “Al vent”, pero después de una ovación de un público enamorado, tuvieron que salir para hacernos el último regalo. Mercedes Sosa y su “Solo le pido a Dios” era el colofón perfecto para una tarde de emociones y reivindicación, por algo estábamos en el Barnasants. + info | Fotos: Joan Cortès

