Silesian Guitar Octet

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Silesian Guitar Octet
“Oct.Opus”
CM Records, 2008

Músicos como Ferruccio Busoni, Glenn Gould o el minimalista John Adams entienden la transcripción como un género propio. Concebido como re-creación y, por tanto, condicionado a una interpretación particular, el ejercicio de traducción instrumental o reorquestación pone de manifiesto la inevitabilidad del factor subjetivo en la experiencia musical: ni siquiera un objeto de registro fijo como la partitura se salva de una lectura personal, desmontando así los dogmas deterministas de la estética musical periclitada hace ya dos siglos. Y dado que no hay mucho repertorio para ocho guitarras (Budzynski, Brouwer, Fripp… y poco más), el Silesian Guitar Octet echa mano de transcripciones de obras clásicas en su disco de debut.
Fundado en 2001 por Franciszek Wieczorek para dar cabida a sus alumnos de la Academia Musical de Katowice y tras su aclamado reconocimiento en varios escenarios europeos, el Silesian presenta en Oct.Opus siete adaptaciones para guitarra(s) de Mozart, Tchaikovsky, Grieg, la célebre Danza del sable y un guiño final a West Side Story, además de una canónica interpretación del Paisaje cubano con lluvia del citado Brouwer que describe lo que su título advierte pasando por toda la gama pluviosa (desde el pertinaz sirimiri al chaparrón más alevoso). Al margen queda su desaflamencada visión de las Cinco Danzas Gitanas del maestro Turina, por ende también carentes de pasión.
Pues si de técnica no falta, el sentimiento que prevalece en este trabajo es, sobre todo, la melancólica idiosincrasia polaca (de ella beben las musas de Preisner, de Chopin, de Górecki…). Así demuestran los juegos de escalas y puentes en la Marcha y las percusiones y ese tono sombrío de la Danza árabe de la suite del Cascanueces, o los aires de western crepuscular de los temas seleccionados de Peer Gynt –en especial, claro, el que hace alusión a La muerte de Aase–, detalles que no obstante reconvierten cada pieza en algo (casi) nuevo. Sin embargo, tanto respeto por los originales y el miedo a hacer de la versión una perversión lastran el producto con una carga añadida de pesadez y fría condescendencia. Y es que el riesgo es un grado superior en esto del arte y la música, cada vez más anodinos.
www.guitaroctet.eu // Iván Sánchez Moreno