Salif Keita | Talé

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Salif Keita

”Talé”, Universal, 2012

Estamos ante un nuevo trabajo de la voz dorada de Malí, y según se cuenta puede ser el último que entregue. El príncipe albino está convencido de que hacer un disco ya no resulta rentable, ni compensa todo su trabajo, sobre todo por culpa de la piratería, y prefiere quedarse únicamente con los conciertos en directo. Sea como fuere, este nuevo álbum trae algunas sorpresas. De entrada veamos que dice Salif del proceso inicial de este Talé (cuento) y os recordamos que si de pequeño se enfrentó a su padre por querer ser músico, o se superpuso al rechazo de su sociedad por ser albino, que barreras no será capaz de derribar.
“Nunca me ha gustado repetirme, ni encasillarme. Con este disco quería dar un paso al frente y me di permiso para salirme un poco de lo que siempre he hecho. A veces la evolución es una “traición” necesaria para avanzar. Pero necesitaba a alguien que me empujara más allá para hacerle “daño” a la tradición.”. Pues ese alguien ha sido el dj y productor Philippe Cohen Solal, mejor conocido por ser la tercera parte de Gotan Project. Y ese “daño” a la tradición pasa por permitirse utilizar la electrónica y dejar que Philippe pasara por su filtro electro-world las músicas mandingas que pueblan las canciones de Salif, y todo con vistas a las pistas de baile. “En tiempos de crisis, bailar puede salvar almas, liberar el cuerpo y ayudar a olvidar” afirma Salif. Además en sus letras, que siempre reflejan la realidad que le rodea, especialmente en está ocasión ha querido ser positivo y dar mensajes que animen a luchar para construir nuestra propia felicidad.
SalifKeita talePero lo cierto es que este disco y sus once canciones, han desatado distintas opiniones entre la crítica especializada. Los hay que lo ensalzan y lo ponen junto a sus mejores trabajos, mientras que otros lo reducen a un mero capricho musical. Dicen de él que se trata de un disco “crossover” hecho para satisfacer a los fans por un lado y para atraer a nuevo público por otro, pero que no acaba de conseguir ninguna de las dos cosas. Por mi parte no me situaré ni en un extremo ni en otro, y os daré las razones del por qué, pero al final siempre seréis vosotros los que tengáis la última palabra.
Una de las cosas en la que todos estamos de acuerdo, es que su sedosa voz sigue estando en plena forma, y solo por eso ya merece la pena dedicarle el tiempo necesario para asimilar cada una de sus canciones. También hay que decir que la banda que ha desarrollado las canciones es netamente africana, lo mismo que la instrumentación, hay n’goni, kaméle n’goni, djembe, calabash, balafon, coros, etc, aunque a veces el peso de los sintetizadotes, programaciones y arreglos de cuerda manejadas por Philippe son muy notables.
Como ocurre con la mayoría de discos, ni todos los temas son excepcionales ni todos ordinarios. Da, empieza el disco de forma inmejorable, con la voz de Salif dominando el tema, a pesar de unos arreglos de cuerda algo superfluos. A Demain también es sobresaliente con una bonita intro y un buen trabajo a la flauta de Cheikh Diallo. La canción que nombra el disco, Talé, es una balada preciosa y Yalla una cabalgada rítmica impresionante donde de nuevo destaca la flauta de Cheikh Diallo haciendo juegos vocales a lo Jethro Tull. Sin embargo curiosamente y justo en los cortes donde Salif ha invitado a nombres sobresalientes, la cosa flojea. C’est Bon, C’est Bon con la aportación del rapero Roots Manuva, Simby con el malabarista vocal Bobby McFerrin o Chérie s’en va con la guapa bajista y vocalista Esperanza Spalding, son caprichos que se pueden disfrutar, pero no añaden una consistencia conceptual a todo el disco.
En otros temas como Apres Demain o Simby, parece que Salif haya dejado totalmente los mandos a Philippe para que lo llevara por sus derroteros. En el primero, una especie de afro-dub, hay un gran trabajo al saxo de Manu Dibango, pero más podría ser un tema del propio Manu que de Salif. El segundo parece un viaje de Salif a la música dance, además con un sampler del Planet Claire de los americanos B-52’s incluido, aunque resulta muy rítmico y sorprendente.
Tassi, un curioso latin jazz y Natty, una bonita balada homenaje a su hija más pequeña que le acompaña cantando, completan el total de canciones del disco.
Si hay que dar una valoración general de todo el trabajo, como os decía, yo no lo pondría ni entre lo mejor ni entre lo peor de su obra (si es hay “peor”). Se trata de un disco que se disfruta bien, pero a estas alturas en que hay tanta producción musical, ¿qué disco se puede escuchar entero de principio a fin y todas y cada una de sus canciones es impecable? (aparte de alguno de Led Zeppelin
J).+Info | Relacionados | Miguel Amorós.

 

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