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Roger Mas i la Cobla Sant Jordi Ciutat de Barcelona Vol. 2

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Uno podría pensar que publicar un disco con La Cobla Sant Jordi-Ciutat de Barcelona es sinónimo de sacar un montón de sardanas modernas para ser bailadas en la plaza. (Quizás sea una errónea suposición del escritor de este artículo, poco conocedor de la tradición de la cobla en nuestro país). Sea como sea, mi admirado Roger Mas, doce años después de su primer disco con esta prestigiosa formación, ha publicado este septiembre “Roger Mas i la Cobla Sant Jordi Ciutat de Barcelona Vol. 2” (Satélite K, 2024), un interesante viaje por las sonoridades del Mediterráneo y más allá.

Pensando en cómo introducir el álbum, me encontré con una frase del propio Roger que creo que define muy bien su última obra: «Estamos creando y jugando desde las raíces, pero con una voluntad absolutamente universal«. Debo confesar que a partir de la tercera o cuarta escucha del disco (¡pienso que es un disco complejo de escuchar si no estás acostumbrado a la sonoridad de la cobla!), llegué a una conclusión similar: desde la sonoridad de la cobla se acercan a otros mundos musicales. Al escuchar las 13 canciones que componen el disco, uno también tiene la sensación de que Roger Mas conoce, admira y aprecia la musicalidad de la orquesta de Barcelona. Al mismo tiempo, también parece que la cobla conoce y se adapta a la voz de Roger Mas como si hubieran estado tocando juntos toda la vida. Para ser justos, aquí seguro que tiene mucho que ver la buena mano de Xavier Guitó, buen amigo del cantante de Solsona y quien ha hecho los arreglos del disco y dirigido la cobla en esta ocasión.

Si nos fijamos más concretamente en lo que ocurre en el disco, el cantautor solsonense ha jugado a hacer una “cara A” donde versiona 8 canciones de los Països Catalans, México, Italia o Serbia, y una segunda en la que revisa canciones suyas tan populares como “La pluja es va assecar”, con la que cierra el disco. No sabría con qué cara quedarme; es cierto que la primera me ha parecido más original y, con la segunda, he llegado a disfrutar aún más de algunas de sus canciones que ya me parecían sublimes.

La apertura del disco, con la deslumbrante “Quan tothom viurà d’amor”, comienza con una gran colaboración con Marina Rossell y la cobla se convierte en una especie de Big Band a la catalana. A continuación, en esta serie de temas versionados, demuestra una gran capacidad de incorporar sonoridades de todo el mundo, pero siempre con su voz y la cobla anclándonos al folclore catalán. Entre estas canciones, destaca su particular aproximación a “La Llorona” o el relámpago de viaje que hacemos a los Balcanes con la popular canción serbia “Moja mala nema mane”. En todas ellas, creo que es un acierto el aire y la ligereza que aporta la batería en una sonoridad contundente de la cobla donde conviven tenoras, trombones y flabioles.

Después de hacernos viajar por el mundo, en la novena canción, Roger Mas opta por hacernos volver a su casa con “Lo Comte Arnau” y regalarnos algunos temas que ya conocíamos, pero que con la nueva sonoridad nos permiten vivir de una manera diferente su cancionero más popular. En “Lo Comte Arnau” añade una batería que nos hace cabalgar sobre los caballos que protagonizan la letra de la canción. En “Sota una fina capa de cendra” nos transporta a un pequeño club de jazz de Harlem y con “La pluja es va assecar” llena de solemnidad y épica uno de sus temas más celebrados.

Sea como sea, creo que estamos ante un disco exquisito que inaugura la temporada de otoño y que pienso que su puesta en directo será uno de los platos fuertes de esta temporada

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