Proyecto Lorca. Juan Jiménez y Antonio Moreno
Sala Sandaru. SFB El Dorado. 28 del 5 del 2026
Ya está anunciado el cartel del Desvario 2026, y una de las incógnitas para muchos, es el espectáculo del jueves 16 de julio, en que la bailaora Leonor Leal presenta el espectáculo «Porque no me miras, di» título que se extrae de un poema de Lorca. Los músicos que la acompañan, son, Juan Jiménez (saxo y flauta) y Antonio Moreno (percusiones), dos músicos de Utrera que aunque han estado varias veces acompañando a otros artistas, no son primeras figuras, Jiménez colabora en muchos proyectos innovadores como Israel Galván, Rocío Márquez o Perrate, Moreno es Catedrático de Percusión en el Conservatorio Superior de Sevilla y suele compartir escenarios con los mismos músicos que citaba antes, juntos comparten su interés por la electrónica, pero en este proyecto no era fundamental.
Es curioso como hay parte del público asiduo de la SFB El Dorado, que sigue sin asistir a estos conciertos, en cambio, aparece un público que no es el habitual.
El espectáculo que presentaban Jiménez y Moreno era Proyecto Lorca, y las composiciones, la mayoría eran temas construidos para dicho espectáculo.
Empiezan con música de trabajo de campo, Moreno con una especie de collar de cascabeles y Jiménez con una corneta. Lorca tiene una relación muy estrecha con el trabajo en el campo y esta especie de cantos de trilla, aunque sean instrumentales, es una introducción interesante para este proyecto que lleva su nombre. Seguimos en la naturaleza y entramos en la representación de lo que sería una «Berrea«, ese momento en que las sierras de nuestros montes se llenan de unas demostraciones sonoras únicas, la música se mueve entre el minimalismo sonoro más radical y la tranquilidad de una sola esquila o una flauta en la lejanía.
Sin pausas ni descansos pasamos a unas melodías más marcadas, que anuncian una «Romería«. Como en cualquier lugar de nuestra península, los ritmos invitan al baile, si pensamos en Euskadi sería Xistu y tamboril. En Aragón, Catalunya y País Valenciano sería tambor y dolzaina, gaita o gralla, que más da, la idea es la misma, hacer que el público dance al compás propuesto y la romería o procesión siga su destino. Todo esto es como una suite inicial, son músicos que intentan desde sus estudios de música contemporánea, acercarse a la visceralidad del folclore de su tierra.
La marimba y el saxo entran en escena, y podemos identificar los primeros palos flamencos, granaína y media granaína de Marchena y Montoya y fandango de Lucena, aunque el fandango ya sabemos que existe en músicas populares de toda la península. Lo cierto es que hemos pasado de una música más experimental a una propuesta que el público vive más cercana. El saxo se acerca al pasodoble popular y el público lo agradece con sus aplausos.
Saxo tenor y tambor, arrancan con una «Ronda de Soleares» complejas para cualquier oyente.
Afortunadamente, al final de estas, los músicos nos explicaron detalladamente lo que estábamos escuchando. Después de que Jiménez nos hiciese un resumen de su propuesta musical y la primera parte del concierto, Moreno nos detalló el refrito de las soleares, donde mezclaron, los pasos de la Semana Santa de Utrera, con la negritud de la soleá de Fernando de Utrera, o la de Miles Davis, para terminar con esa batería haciendo la soleá del guitarrista Niño Miguel, en una adaptación de Pedro G. Romero. Y aprovechó Moreno para explicarla la recta final. Pero no nos avancemos.
El saxo introducía unas colombianas, (Morente y Marchena se daban la mano) la marimba recoge el testigo y sigue acercándose al continente sudamericano desde otro ángulo. Para cerrar juntos.
Volvieron a la música contemporánea con una composición de un paisano suyo, Carlos Guillén, con el tenor y el barítono rinden homenaje a un castillo que hay en Utrera. Con un tema llamado «Al Qantar» música compleja, trabajos para más de una escucha, o para unas imágenes de baile que pueden aportar contenido añadido. Hubo poesía incluida, pero no era fácil valorarla, ante la confusión sonora. Ya puestos en vereda, se fueron hasta uno de los compositores que seguro habían estudiado a fondo, Bela Bartok, y sus «Danzas Rumanesas«, para finalizar, como ya había anunciado Antonio Moreno, hicieron «Charanga final» una especie de pasacalles festivo. Un bolo complejo, que vuelve a dignificar la labor de la SFB El Dorado. + info | Fotos: Joan Cortès.

