Pastora Galván (baile) Miguel Laví (cante) y Paco Iglesias (guitarra)
Sandaru. SFB El Dorado, 12 del 12 del 2024
Último concierto de este trimestre en la SFB El Dorado. Lleno absoluto para recibir a Pastora Galván.
Según Estela Zatanía “Pastora Galván tiene un pie en lo mejor del pasado, y otro en la libertad de mañana. Te fascina, te entusiasma y te quitará el sentío si te dejas llevar. Tal vez esta era la pureza que estaba buscando desde el principio”
Desde hace muchos años, ha dejado de ser la hermana de Israel Galván (no fue fácil, dado el prestigio del bailador) para destacar por su baile valiente y personal.
Comentaba Pedro Barragán, que Pastora Galván, nació ya en el baile, no solo por su hermano, sino también por su padre, el también bailaor José Galván.
Le acompañaban en escena el cantaor jerezano Miguel Laví y en la guitarra el sevillano Paco Iglesias.
Son muchas las ocasiones en que el bailaor o la bailaora de turno aparece en un par o tres de temas y el resto nos tenemos que conformar con la actuación de cante y guitarra, pero en este caso Pastora Galván empezaba sola en escena, sin prisa y no ofrecía toda una serie de piezas que demostraba esa apuesta por la libertad, ese “aquí estoy, ¿passsa algo?”, que ponía en su boca Estela Zatanía en su crónica de 2023.
Desde un principio la parte superior del cuerpo, esos movimientos de manos (geniales) y de brazos, se impusieron al taconeo.
Nos embelesaba sin ruido, moviéndose con elegancia por el escenario, transmitiendo sin fronteras.
Los pantalones, tanto estos como los que uso en el cambio de vestuario, con unos flecos enormes, que creí necesarios (influencia de aquellos de Salomé, en Eurovisión) para añadir movimiento a la parte inferior del cuerpo. Pero me equivoqué, en pocos minutos empezó a demostrar que el taconeo tampoco tiene secretos para ella. Por momentos, si cerrabas los ojos, podías pensar que era una percusionista quién ocupaba el escenario.
Pequeños sets de 3, 4 minutos se iban sucediendo y Pastora Galván iba atrapándonos. Entonces se fue a un extremo y con toda la naturalidad se puso a cantar en medio de su baile, rematando la copla con una descarga de taconeo tremenda. Pasa con naturalidad del taconeo más feroz al juego sutil de palillos o a un baile provocativo de esas caderas sueltas y jaleos que nos hablan de libertad, conjugada con lo más antiguo del baile. Como una Carmen Amaya amante del baile cubano más sensual.
Y después de esos “solos” de más de veinte minutos, invita a sus compañeros a que vayan saliendo a escena.
Empieza Paco Iglesias con “Calle Lisboa”, una taranta que sonó increíble, por la ejecución y por el brillo de esa guitarra que sonaba limpia y precisa.
Aparece el cantaor y se arranca sin acompañamiento, cantando “Romance de Bernardo del Carpio”. La tarde no podía ser más libre, era el momento de juntar fuerzas. Saludó Leví y anunció que iban a seguir por seguiriyas. Unos cantes del también jerezano Sr Manuel Molina. Cantó Leví con tremendo esfuerzo, es un cantaor que lo da todo. No puede presumir de una voz potente, pero lo suple con ese esfuerzo constante. Además de un temple seguro, la guitarra de Iglesias le acompaña con la delicadeza y el respeto que merece la seguidilla.
Siguieron con esa soleá tremenda de Miguel Poveda, “En silencio”. Aprovechaba Pastora Galván para entrar discretamente, cambio de vestuario, peor la misma libertad de acción. Leví cantando “tremendo” y sabiendo dejar entrar a la bailaora que sabrá meter su impronta, en un dúo perfecto con la guitarra de Iglesias, perfecta complicidad de tres músicos en una de esa soleas que te dejan “tocadito”
Para terminar dos sevillanos y un jerezano metidos en una fiesta. Cuándo acabó la bulería, no dudaron en seguir con una composición de Laví, “La gitana morena”, otra bulería, ahora ya los tres delante, en libre improvisación, igual Leví cantaba o bailaba o animaba a una Pastora que tenía ganas de fiesta. Iglesias destacaba los efectos con sus rasgueos y Pastora Galván se dejaba querer en una auténtica fiesta de familia. + info | relacionados | Fotos. Ana Palma

