Olga Pericet

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Sandaru. SFB El Dorado, 14 del 12 del 2023.

Creo que era la primera vez que la bailaora cordobesa actuaba en El Dorado, una buena ocasión para verla en “familia” antes de que en Enero nos visite con un doble espectáculo en El Mercat de les Flors.
Para esta ocasión le acompañaban José Manuel León a la guitarra, Israel Moro al cante y José Viñas a las palmas y al baile.
José Manuel León es un guitarrista de Algeciras al que apadrinó Gerardo Núñez y que en 2006 sacó su disco Sirimusa, producido nada menos que por Pablo Martín Caminero.
Empezó el solo con una soleá de este disco Travesía de la soleá. Tiene un toque sin virtuosismo pero de un sonido claro y muy personal que brilló cada vez más en el desarrollo del concierto, un concierto dónde la guitarra fue el eje de unión entre las diferentes coreografías.
Aparecían Israel Moro y José Viñas y Olga Pericet con traje de cola y unas castañuelas. Con unos fandangos arranca el cantaor de San Juan y pronto se lanza a dejar el micro y atreverse a cantar a pelo (con riesgo de dejarse la voz) mientras Pericet le secunda con esas castañuelas percusivas. El público muestra enseguida su sintonía y “corta” varias veces con sus aplausos el desarrollo del cuadro. Pericet muestra su formación tanto flamenca cómo clásica, en movimientos en que las posturas fijas con esos vuelos de brazos son tan, o más importantes, que los devaneos por el escenario. La guitarra vuelve a quedarse sola y los trémolos de la granaina llenan la sala de esa delicadeza de la guitarra sincera. Estaba claro que este hombre iba a ser el responsable de que la magia no decayese mientras la bailaora cambiaba de traje. Volvía el grupo a escena, ahora Pericet con traje blanco y chaquetilla torera y nos llevaban hasta la farruca. Pericet tiene un cuerpo pequeño que le permite doblarse con facilidad asombrosa y jugar a moldearlo a su antojo. No abusa del zapateo, pero cuándo lo hace su sonido es potente y certero. Le gusta bailar con el cantaor y desplazarse en el espacio “organizando” el desarrollo del cuadro. La guitarra siempre atenta a sus movimientos, le toca más fuerte o más “lejos” según percibe sus intenciones. Palmas y taconeo se funden a la perfección. Y los silencios y arranques de Pericet son soberbios.  Se quedan guitarra y cante y nos trasladan hasta aquella Milonga del solitario que hizo famosa Atahualpa Yupanqui. Después de una entrada preciosa de la guitarra, la voz pasa a narrar esa triste historia, es un tema corto pero intenso, y la voz de León demuestra que es capaz de recorrer diferentes estilos y hacérselos suyos.  Cambio de vestuario de Pericet que de momento se sienta y es José Viñas quién nos sorprende con un baile muy enérgico, unos fandangos por soleá. Toda una sorpresa el baile de Viñas, ya que en un principio no estaba anunciada su presencia en este concierto. Se sienta Viñas y pasa a bailar Pericet. Cante, guitarra y baile en perfecta sintonía, respetando siempre al solista del momento. León está poniendo su voz al máximo, menos mal que ha decidido no forzar más y recurrir al micro. Se va el guitarrista y se quedan ellos tres en un cuadro de palmas y baile jugando a acercarse a los toques de Jerez. Marcando muy bien el compás y cuando quiere Pericet arranca en descargas de zapateao furioso. Un ratito de fiesta improvisada. Que parece que sea el final, pero no. Vuelve la guitarra de León, en un discurso pausado que de nuevo se va al otro lado del Atlántico para recoger los aromas de la guajira (supongo que entre otros palos)  Volviendo a demostrar su buen nivel como concertista.
Y ahora sí, con todo el grupo las alegrías servían para cerrar por todo lo alto otra gran tarde de flamenco. Pero todavía nos deparaba una sorpresa, Viñas que estaba lanzao, no quiso marchar sin mostrarnos su martinete al bastón ¡ole! + info | Fotos: Ana Palma

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