Mercat de Música Viva de Vic

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Mercat de Música Viva de Vic

Vic (Barcelona).Del 12 al 16 de septiembre de 2012

El Mercat de la Música Viva de Vic (MMVV) presenta dos facetas perfectamente diferenciadas, aunque en el fondo convergentes porque su finalidad es potenciar la música. Una es de tipo estratégico, es decir, trata los aspectos que pueden, y deben, salvar la cultura, en este caso la música, de los muchos depredadores que dentro y fuera de la misma tiene. Aquellos que, de forma exclusiva, solo buscan ganar dinero a través de ella como supuestos participantes en el hecho musical (he dicho “solo” y “de forma exclusiva”, no ganar dinero de una manera lógica y legítima) o los que desde fuera quieren explotar el fenómeno como una industria más, sin importarles ni la calidad ni los posibles valores culturales que deben nutrirla. Son, para la música, unos parásitos que durante mucho tiempo la han querido dominar y que aún ahora se resisten a desaparecer. Afortunadamente ni los caballos de Troya ni los ataques más o menos velados de IVA ni normativas absurdas y abusivas acabarán con ella.

Este primer aspecto estratégico, legítimamente comercial, más técnico, ha tomado un gran protagonismo en el MMVV. Buscar soluciones para no renunciar a una música de calidad y asequible, a la cultura en general, era una de las metas de los asistentes (¿de todos?) al MVLav. Uno de los debates, por ejemplo, se titulaba Innovando en la financiación del sector musical: búsqueda de recursos alternativos; donde se hablaba de las nuevas formas de buscar patrocinadores, como el micromecenazgo a través de internet, que como decía el director artístico del Mercat, Marc Lloret, «se ha revelado un método eficaz”, y que te permite trabajar con una mayor libertad, añadiría yo.

Otra de las funciones de esta parte más, digamos, teórica, era la de promover conciertos e intercambios musicales. Por esta razón, el MMVV se ha esforzado este año en atraer a programadores y productores extranjeros. De los más de 772 profesionales presentes en las actividades del MVLab, más de 70 eran de fuera de España, de 17 países diferentes.

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Mercat de Música Viva de VicLa otra faceta es la que para algunos puede ser más lúdica, pero, aunque sea provechosa e incluso divertida, exige también buenas dosis de esfuerzo. Me refiero al seguimiento de los cociertos. Si contamos todos los acontecimientos musicales dentro y alrededor del MMVV, pasamos del centenar de actuaciones. Vic se convierte en una ciudad llena de música, porque además de los escenarios “oficiales”, puedes escuchar músicos en la calle y en las programaciones paralelas al MMVV, como el InVictro, el VicSonna o Músics al Carrer (músicos en la calle).

Hasta dieciséis actuaciones diferentes pudimos seguir en los tres días (de jueves por la tarde a domingo al mediodía). Algunas, de músicos a los que seguíamos desde hace un tiempo y de los que queríamos saber sus últimas andanzas; otras, de interpretes que no habíamos visto en directo, pero de los que teníamos variadas referencias; otras más, de verdaderos desconocidos, bien los músicos o la propuesta, de los que esperábamos algo interesante.

Presentaba Mayte Martín nuevo disco y nuevo espectáculo, inaugurando con él el Mercat. Volvía a los boleros, un genero que nunca abandonó desde aquella experiencia con Tete Montoliu que, de alguna manera, la ayudo a catapultarse fuera del mundo estricto del flamenco. Y ella misma lo recordaba al explicar que había actuado en Vic con el maestro hacía muchos años. Tantos que no los quería confesar… La gira de su nueva grabación Cosas de doS empezaba prácticamente en el MMVV y nos gustará verla más rodada con su grupo, para poder ratificar lo interesante de la propuesta.

Entre los trabajos inéditos, una novedad del Brossa Quatet de Corda, que junto a Gregori Ferrer al clavicémbalo, el contratenor Jordi Domènech y Falsalarma, presentaban Retaule d’avars (Retablo de avaros) con textos de Dante, Narcis Oller, Molière, de los propios Falsalarma y de la carta en la que el exdirector del Palau de la Música, Félix Millet, se inculpaba de una serie de delitos ante los juzgados de Barcelona; el mismo que espera, en su casa, a que se le juzgue. Uno de los más interesantes conciertos del MMVV, tanto por la propuesta en sí, como por las composiciones musicales, los arreglos y las interpretaciones de todos los artistas. Esperemos que tenga una trayectoria más allá del Mercat. 

Siguiendo un orden cronológico, dentro de lo que nos fue posible ver, otra de las propuestas realmente curiosas e innovadoras fue la de la cantante etíope Eténèsh Wassié, con el guitarrista Mathieu Sourisseau. Cantos inspirados en las tradiciones del país africano, acoplados a una guitarra que pasaba del jazz al punk, sin solución de continuidad.

La Negra, Amparo Velasco, presentaba su segundo disco, La que nunca, junto a Juan Fernández “El Panky”, después de un primer trabajo del 2006, La Negra, con Javier Limón de productor. Una actuación, la suya, llena de fuerza, sin artificios, con la guitarra de “El Panky” potenciando extraordinariamente a la cantante, que desgranaba su música de una forma directa y contundente, pero llena de sensibilidad.

Renaldo & Clara fue nuestra siguiente audición. Un grupo formado por cuatro músicos, contrabajo, violín, guitarra acústica y liderados por la voz y la guitarra eléctrica de Clara Viñals. Pop cálido y cercano. Otro grupo a seguir.

Después de pasear por Vic y ver a los previsibles Els Catarres en la Plaça Major y a los interesantes Betty Bell, con su propuesta de soul vintage mezclado con la más moderna tecnología musical, y con la estupenda voz de Gemma Tutusaus liderándolos, en la plaza Don Miquel de Clariana (¿tenía sentido un escenario de tropecientos metros, con centenares de espectadores para Els Catarres, y una actuación a pie de calle para Betty Bell?), volvimos a las carpas donde actuaba uno de los platos fuertes del MMVV, al menos para nosotros: Lula Pena.

Si la última vez que vimos a Lula Pena por nuestros lares tuvimos que lamentar el dónde, el cuándo y el porqué de aquellas circunstancias, (ver crónica en B!Ritmos de su actuación en el Dia do Portugal), en este caso la única cosa a lamentar fue la duración de su recital; una duración impuesta por la estructura del propio Mercat, que está concebido, lógicamente, como un escaparate, de ahí las restricciones de tiempo de las actuaciones. A pesar de ello asistimos a uno de los mejores momentos del MMVV, con una Lula Pena pletórica, en un ambiente propicio, con un público atento, respetuoso y no por eso menos entusiasta. Con ella, dimos un paseo por su música, esa música tan suya que bebe del fado, pero que no acaba en él, sino que lo transforma en algo tan personal, tan intransferible, donde la artista pasa de un lugar a otro, de una música a otra, de un ritmo a otro, de un idioma a otro, de una composición propia a una prestada, con una personalidad y una calidad que sorprende y convence a quien no la conoce y ratifica en sus ideas positivas respecto a ella a quien ha tenido la suerte de tenerla ya entre sus favoritos. Ella, sola con su guitarra, con su voz de múltiples matices y con su magnetismo, nos regaló, uno de los momentos cumbres del MMVV.

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Tras ese momento de intimidad cómplice, otra de las propuestas originales del Mercat: Jeong Ga Ak Hoe & Marta Robles. Un grupo de música pansori de Corea, ensamblando con un trio flamenco encabezado por Marta Robles a la guitarra, la voz de Alba Carmona, ambas componentes de Las Migas, y la percusión de José Antonio Martín “Salao”. Algunos momentos más que interesantes nos hicieron pensar que es ésta una propuesta que, si busca una continuidad, ha de madurar, porque las posibilidades son muchas, la calidad de los interpretes está más que contrastada, pero tras instantes magníficos donde unían fuerzas unos y otros, asistíamos a fragmentos de la actuación en los que la parte flamenca y la coreana no llegaban a encontrarse.

Luego nos fuimos a otra novedad de base flamenca: Lenacay. Un grupo que está subiendo como la espuma, con una base de Ojos de Brujo; una cantante cada vez más madura musicalmente, Paula Domínguez; y con la inclusión de una bailarina, Yolanda Cortés; dos guitarristas, Eduardo Cortés y Ramón Giménez, ex Ojos de Brujo uno de los puntales del grupo; a Dj Pankos, el otro ex; el bajo de Charlie Cuevas; y las percusiones de Alan Sousa. Flamenco, jazz, soul, bases electrónicas, break dance… Ellos van a ser los únicos representantes del Estado en el Womex que se celebrará este año en Grecia, en Tesalónica concretamente, en el mes de octubre. Un grupo potente, que a nuestro gusto puede que le falte algo de contención, no en las interpretaciones, sino en el repertorio, que puede llegar a despistar un poco al espectador por sus cambios de registros.

Maïa Vidal fue la siguiente artista a la que fuimos a ver. Una cantante y compositora norteamericana multiinstrumentista de raíces personales y estilísticas variadas que se mueve en los caminos del pop, buscando su propio estilo, con toques muy diversos y que está definiendo un camino que puede ser muy interesante.

Volvemos a la raíz flamenca, en este caso de la mano de Kejaleo. Liderados por el guitarrista Diego Cortés y el percusionista Xavi Turull, apoyado en la batería de Roger Blavia, la guitarra de Cristo Fontecilla, el bajo de Jordi Franco y la imponente voz de la jovencísima Rosalía Vila, han formado un grupo, dentro de esa línea tan amplia de la fusión flamenca, de excelentes interpretes. Algunos de los momentos de su recital fueron magníficos aunque, y eso lo achaco a una sonorización bastante deficiente, como el mismo Xavier Turull repetía incansablemente, en otros desaparecía parte del grupo, especialmente la voz de Rosalia Vila, tomando un protagonismo exagerado la parte más eléctrica. A pesar de ello y teniendo en cuenta que, como explicaron, era una de sus primeros actuaciones, su futuro es de lo más prometedor. El tema final, únicamente con Diego Cortés, Xavier Turull y Rosalia Vidal, justificó plenamente la asistencia al concierto.

Zenet era una apuesta segura. Anunciaba su nuevo disco, pero al final solo cantó dos temas de lo que será, para Navidad, dijo, su tercer trabajo. No hay duda de que Toni Zenet es uno de los pocos cantantes masculinos de nuestro país, en donde los hombres que lideran grupos musicales abundan, pero los que cantan acompañados de una banda, haciendo versiones o interpretando sus propias canciones, ejerciendo de vocalistas, de la forma más clásica en cuanto al concepto, que no el estilo, se cuentan casi con los dedos de una mano. Un cantante que sabe expresar e interpretar los temas tanto a nivel musical como casi teatral como muy pocos. Es de aquellos músicos que ves repetidamente y no cansa, porque en cada show introduce alguna novedad. Para algunos demasiado histriónico… Pero es que ese histrionismo forma parte inseparable del interprete. Sus gestos, sus bailes, las historias que cuenta entre canción y canción, se suman a su voz, a la forma de utilizarla, y a sus composiciones y el resultado es Zenet en estado puro.

Después de pasar brevemente por el concierto de Rebecca Gates, que se presentaba sola con su guitarra elctrica con un estilo, como se anuncia de “pop luminoso con arreglos de post-rock”; nos acercamos a otra de las, a priori, actuaciones interesantes del Mercat, el Requiem que Enric Montefusco de Standstill y Raül Fernández, Refree, había preparado con la intervención de un coro de veinticinco cantantes, con un percusionista, su director, y el propio Enric Montefusco actuando como solista, interpretando textos musicados por ellos mismo. Un experimento que si bien ilusionaba al principio, con el público provisto de una vela eléctrica que se le entregaba en la entrada junto al programa-libreto, y que le servía para leer los textos de los poetas y escritores de, más o menos, el s.XX que se cantaban; con el coro dispuesto de forma romboidal en el centro del escenario; con una corona de luces por encima de ellos; con la voz clara y potente de Enric Montefusto interpretando unas melodías inspiradísimas; pero que llegaba a un momento en que parecía no avanzar y empezaba a dar vueltas sobre si mismo.

Con María Rodés con su banda al completo despedíamos el Mercat. Una María Rodés pletórica, cómoda, un poco alejada del intimismo que hemos visto en sus directos en otros momentos, al actuar con su banda, pero con su voz y sus canciones, la mayoría de su último disco, Sueño Triangular, entusiasmando al público que llenaba la carpa.

Fueron muchos los conciertos que no pudimos ver. Seguro que algunos de ellos debieron ser más que recomendables. Nosotros optamos por ir a aquellos que por nuestro interés, o por la coincidencia de horarios, nos era posible. La sensación general respecto al MMVV es de cambio, de apostar muy fuerte por el MVLav, de dirigir la música hacia terrenos más pop, mas rock, como nos dijo Marc Lloret. Un festival referencia pese a todo, pese a los recortes, pese al cambio de rumbo. Un festival que, ha de perdurar durante mucho tiempo. + info | Federico Francesch | DESAFINADO RADIO