Martirio. “Al sur del tango”
Barnasants. L’Auditori, 12 de abril del 2026
Es imposible no rendirse al encanto de esta mujer. Llenó la sala 2 de L’Auditori y tuvo al público encandilado desde el momento en que apareció, hasta 90 minutos después en que se retiró del escenario.
Martirio es una artista, lo sabe y plantea espectáculos, dónde todo encaja como el mecanismo de un reloj. Lo consiguió con aquel “Coplas de madrugà” a finales del siglo pasado y lo vuelve a lograr con este acercamiento al tango.
Si en aquella ocasión se rodeaba de la flor y nata del flamenco jazz, Chano, Colina y McGuill. Para este “Al sur del tango”, ha sabido escoger los músicos ideales. Dejadme que os los presente.
Marcelo Mercadante es un compositor y bandoneista argentino, residente en Barcelona hace muchos años, es el bandoneón por excelencia en este país. En 2007, sacaba un disco, “Suburbios del alma” con letras de Pablo Marchetti y música suya, que se volvió imprescindible para saber por dónde andaba el tango. Ahí participó, Martirio. Y ahí empezó su amistad.
La violinista Olvido Lanza, ha estado en multitud de orquestas como intérprete de música clásica, quizás la conozcas por su trabajo con Alfonso Vilallonga, o por su disco en solitario “Vínculos-Anj’Hara” Satelite K, 2025. Y, como no, forma parte del Quinteto Porteño de Mercadante.
En el piano, el gaditano Jesús Lavilla, no conozco tanto su obra, pero es un todoterreno y supo dotar de romanticismo su acompañamiento a la cantante.
Martirio no dudó en agradecer continuamente la labor de estos grandes músicos, así como el gran trabajo de los técnicos de sonido y de luces. Ahí se demuestra de nuevo la grandeza de una artista.
Pero ya es hora de explicar lo que pasó.
Empezaba el trío con “Adiós Nonino”, tema emblemático de Piazzolla. Mercadante y Lanza dejando claro su facilidad para acercarse al maestro.
Y mientras Lavilla desgranaba suavemente las notas de “Naranjo en flor” salió la diva, entre aplausos atronadores, Martirio sabe que no es Goyeneche, pero como dice un gran amigo, el tango no se canta, se dice, y esta mujer sabe decir. Dejando el espacio suficiente a sus músicos, nos introduce en el mundo maravilloso de Expósito. Se presenta, nos seduce con sus palabras, nos hace sonreír con ese humor suyo tan zalamero. Define el tango como el marido de la copla. En fin nos atrapa. Recordó a Eladia Blazquez con ese “El corazón al sur”
Se queda a solas con Mercadante, para recorrer los barrios a los que cantó Gardel.
Vuelve el trío, y Lavilla a dúo con Lanza recuperan a Discepolo, “Uno”. ¡Qué bien interpreta el dolor esta mujer! Y como consiguen los músicos tensar el ambiente.
Aprovecha Martirio para hacernos reír con sus anécdotas, siempre divertidas.
El piano de Lavilla vuelve a situarnos, “El día que me quieras” el violín vuela muy alto.
Recuerda un tema de Carmen Guzmán, precioso, “Porque vas a venir”, el trío suena como si fuese toda una orquesta. Martirio canta con el alma impregnada de amor.
Explicó sus inicios con el tango “En esta tarde gris” y aprovechó para saludar a Chano Domínguez, que estaba entre el público, después sería el turno de saludar a Mayte Martín, en la misma fila. Llevó el inevitable “Volver” a la copla. Y a partir de ahí volteó el bolo.
Llegó lo contemporáneo, y que mejor que un tema de Mercadante, el que grabaron juntos en aquel “Suburbios del alma”, el “Como sigo” de Mercadante y Marchetti significaba un cambio radical que el público aceptó y gozó. Mercadante en su salsa, con miradas cómplices con Lanza, pero ambos sabiendo quién es la líder.
Estaba claro que había que seguir con Piazzolla, no se podía volver hacia atrás. “Los pájaros perdidos”, “Chiquilín de bachín”, con letra de Horacio Ferrer; aprovecha Martirio para improvisar a pelo una canción de Ferrer interpretada por Alberto Cortez. Y llegó, para un servidor, el momento álgido del concierto, “Balada para un loco”. ¡Cómo interpreta esta mujer, es única!
Seguían con “Siempre se vuelve a Buenos Aires” y para el bis “Mi corazón sueña” y, por si alguien no había venido por el tango, una inevitable “Bien pagá” con un juego de abanico que te deja extasiado. + info | Fotos: Juan Miguel Morales.

