Magí Serra, Núria Andorrà, Arnau Obiols i Santi Careta.

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“Pulsació, cos i textura” L’Auditori 26 del 1 del 2024

Según explicaba el periodista Martí Farré en Núvol, este proyecto parte del espectáculo Condens que se estrenó el octubre pasado en el Mercat de les Flors.
El bailarín y coreógrafo Magí Serra (Barcelona) presentaba un encuentro entre cuerpo y entorno con la música de la percusionista Núria Andorrà (Lleida), el batería Arnau Obiols (Seu d’urgell) y el guitarrista de Avinyó, Santi Careta. A partir de este espectáculo, según le explica Andorrà a Martí Farré se plantean el continuar con un segundo encuentro pero en formato laboratorio y en tiempo real. Pulsació, cos i textura no se plantea como una recreación de Condens sino como un espectáculo nuevo a partir de lo que nos generó aquella obra.
Vayamos ahora con lo que pasó el viernes en la sala 3 de l’Auditori.
De entrada el espacio escénico era muy atractivo. Dos filas de sillas en tres laterales permitían que los espectadores (muchas caras conocidas) se fueran colocando para asistir a la ceremonia catártica que nos habían preparado.
Se supone, que en cuanto hay una persona mirando a otra que hace algo, el teatro o la función escénica ya ha empezado. En el escenario, a mano izquierda (de un servidor) la batería de Obiols, a la derecha las guitarras y pedales de Careta, enfrente una especie de bombo grande apoyado en unas ruedas y con una superficie por dónde Andorrà usará para percutir elementos de lo más dispar, además de las veintiuna piezas rectangulares de metal colgadas en cuatro hileras sobre las que la de Lleida golpeará o hará vibrar de diferentes maneras. El resto del espacio vacío, excepto un taburete que usaría Serra para sentarse, tumbarse o balancearse. Fueron entrando por los laterales los cuatro intérpretes, sin prisas,  paseándose entre el público, conectando cada uno a su manera, Careta muy físico, el apretón en mi hombro era de los que se notan. Las primeras percusiones son una búsqueda de establecer ese primer contacto con la materia. Será Obiols el primero que romperá los susurros para pasar a iniciar una “conversación” con los sonidos que va tejiendo Careta, actuando más con los pedales que con la guitarra. Andorrà trabaja con detalles más visuales que audibles, y Serra se desplaza por el escenario ofreciendo una danza “contemporánea” que no me acaba de encajar en el planteamiento sonoro (mucho más orgánico) Sin duda Obiols y Careta han encontrado un desarrollo sónico que les ofrece la oportunidad de construir un edificio sólido y lo aprovechan. Los silbidos de Obiols sirven de puente para pasar a la siguiente escena y como si la belleza de los textos “rurales” de Irene Solà estuviera presente, todo un homenaje a la Catalunya interior planea sobre el escenario. Silencio tenso, hasta el solo tremendo de Obiols, ¡cuántos registros atesora este joven batería!
Cambio radical, Careta coge la guitarra acústica y paseando por el escenario nos regala una preciosa canción que me lleva hasta esos maravillosos arreglos que le hizo el de Avinyó a la música de Tracy Sires Neal. ¡Careta es siempre una sorpresa!
Pero cuidado, ahí está Andorrà, con un grito desgarrador trasladándonos de nuevo a la tragedia de épocas ancestrales. Como si todas las mujeres acusadas de brujería se hubiesen puesto de acuerdo en reclamar sus derechos, así sonaba ese grito atávico de Núria Andorrà. Ahora sí que Serra pudo recurrir a esa danza tradicional que tan bien conoce y ejecuta. Los pasos, giros (tremendos) y marcas del baile más tradicional catalán encajaban perfectamente con la música de ese momento. Relax, calma, momento para que Careta vuelva a jugar con la electrónica, ambientes para ir construyendo una nueva escena. Guitarra que podría ser de Frisell, pero es de un músico de casa. Obiols y Andorrà entran a acompañarlo, Serra ya recuperado del esfuerzo también se incorpora y Andorrà se centra en las veintiuna piezas de metal, como si de un xilófono se tratase y construye todo un muro sonoro. Y así escena tras escena, han pasado sesenta minutos en que estos cuatro artistas nos han hecho vivir una experiencia irrepetible. ¡Gracias!   + info | relacionados | Fotos: Joan Cortès

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