Juanma Trujillo
«Música para quinteto» (live at Jazz Cava) UnderPool, 2025
Antes de nada, presentar a los músicos, así querido lector, ya sabes de qué palo va a ir la música que vamos a comentar.
En la batería Ramón Prats, no muy lejos, su inseparable Albert Cirera en el saxo tenor, al otro saxo tenor, Miguel “Pintxo” Villar. Que dos saxos tan diferentes y qué imprescindibles en nuestro pequeño universo jazzístico. En el contrabajo Masa Kamaguchi, otro músico irrepetible.
Y el líder, Juanma Trujillo, un compositor y guitarrista venezolano, que después de pasar unos años por Estados Unidos, decidió probar suerte en Barcelona.
El local, el Jazz Cava de Vic, en muchos países desearían tener una cava de jazz tan arriesgada.
Aprovechando el Festival de Jazz de dicha ciudad, la gente de UnderPool, no dudaron en acercarse hasta allí para grabar este directo.
Cuatro temas de Trujillo, que te aconsejo escuchar de una tirada, con buenos cascos y sin nada que te distraiga.
Empieza el disco con “Howl” (aullido) pues eso, los lobos encargados, los dos saxos, y menos agudo, pero igual de intenso, la batería de Prats, el de Banyoles aúlla de otra manera pero igual de efectiva. Hasta que se cuela la guitarra de Trujillo, que viene con urgencia. Si fuese una imagen sería un rayo que no encuentra la salida, tremendo batacazo. ¿Me sigues?
“Conflagration” (for Los Angeles) Saxos espesos a dúo, trabajando muy abajo. Entrada arriesgada, Villar y Cirera en un momento único, dos minutos de tensión hasta que entra el quinteto al rescate. La guitarra recoge el testigo melódico de los saxos y con notas largas que se recrean ira trazando nuevas sonoridades. A veces su grito puede parecer humano.
“Humo” dedicada a la pianista Andrew Hill (1931-2007) otra mujer esencial de la vanguardia del siglo pasado. Al igual que hizo Hill, en este tema, Trujillo ha querido entrar en la complejidad rítmica del bop, y por supuesto Kamaguchi y Prats serán los encargados de dicho estudio. Increíbles ambos. Los saxos acentúan la sensación de viajar hasta la época de Machito y Parker. Hasta que se queda sola la guitarra y la improvisación se adueña de todo. Al ser temas tan largos, en cada episodio pasan muchas cosas.
Para terminar “Jardin”, once minutos de nuevos desafíos. La guitarra entra sola, quiere hipnotizarnos con sus efectos, el quinteto entra sin llamar, solos de saxo, que después se unen en dúo increíble, creo que es la primera vez que escucho juntos a Cirera y Villar, y me gusta mucho. La guitarra sabe mantenerse atrás, aplausos de un público correcto pero fiel, y ahora sí, Trujillo a trío con Kamaguchi y Prats, momento mágico. Un concierto sin trampa ni cartón, pura concentración de los cinco, seguramente irrepetible. Afortunadamente tenemos el disco. + info

