Juan Diego Mateos “Una promesa”

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Sandaru. SFB El Dorado 25 del 4 del 2024

Hay veces en que uno se confía con los programadores y acierta de pleno. Vaya mi agradecimiento a quién decidió traer hasta la Sandaru a este guitarrista jerezano. Juan Diego Mateos. No lo había escuchado nunca y preferí no entrar en internet a última hora. Llegar en blanco para que me sorprendiera y así lo hizo.
No etiquetaría a  Juan Diego como guitarrista de flamenco, es un guitarrista, que usa el flamenco, entre otras músicas, para expresar su mundo interior.
Venía a presentar su último trabajo Una promesa” Knobloch, 2023. También entre otras cosas, ya que puede irse a temas de sus anteriores discos, o a explicar anécdotas, muy substanciosas, todo lo hace con esa gracia gaditana y con una delicadeza exquisita.
Vamos a repasar lo que ocurrió, empezó el jerezano con tres temas que aparecen en este último trabajo, Una promesa, Calostro + soleá y Steve.
En el primero me quedé un poco desconcertado, ya que aunque notaba que el flamenco estaba muy presente, esa manera de tocar tan suave, sin querer gritar, me recordaba a maestros de la guitarra de otras músicas, como Egberto Gismonti, para que me entiendas. Después al leer su web he comprendido que esta Promesa, tiene mucha relación con el ser padre y durante el concierto quedo claro que sus sentimientos hacia su hija iban a marcar profundamente su actuación.
Seguía con una soleá, Calostro + soleá (título curioso) por supuesto que en este palo la guitarra pasó a marcar más los acentos, es inevitable, pero tampoco falto su escapada libertaria durante el recorrido.  Tiene adaptado a la guitarra un alza, que le permite tocar en una postura mucho más cercana a su hombro, esto influye mucho en ese sonido tan “acariciador” Steve es otro tema inclasificable otra delicia de sonido sin etiquetas, que sale directamente del corazón, sin pasar por filtros de ningún folclore.
Aprovechó Juan Diego para templar y saludar. Pasó después a explicar el siguiente tema, Bedallama (en honor a una mala pronunciación de su hija cuando era pequeña, Bella dama) advirtiendo que se trataba de tres temas que representaban tres etapas en la vida de su niña, todo un juego para adivinar las sensaciones del padre/ músico) Explicó, como Antonio Soteldo “Musiquita” compuso el tema cuándo la niña era pequeña, y entre los dos músicos han ido creando el Bedallama 2 y 3.
Volvemos a entrar en ese reino mágico de la composición sin etiquetas, podemos estar tan cerca de los barrocos como de Vinicius Cantuária. Y es verdad que al final esa niña “que ya empieza a pintarse, y a descolocar al padre”, hace que el tema adquiera matices más “irritables”
Decidió seguir por alegrías, pero advirtiendo que la estructura era un poco peculiar, como si fuese para bailar, pero sin bailadora. Eso sí, sin olvidarse de silencios y escobillas. A un servidor le volvió a sugerir, que toque lo que toque, lo respeta sin duda, pero también deja una marca de la casa que lo hace muy original.
Volvió a hablarnos de su amigo Soteldo, y de una composición llamada El Guaro (Soteldo es venezolano) a esa composición Juan Diego le hizo algunas aportaciones así que pasó a ser El Guaro de Jerez, pero para esta ocasión nos iba a regalar una intro del maestro Piazzolla. Para hermanar también Buenos Aires. Y de repente Chiquilín de Bachín servía para introducir El Guaro. La música demostrando de nuevo que lo de los maridajes postizos se cae a cachos, pero hermanar bellas canciones sin herirlas, todavía es posible. Que sería de un concierto de guitarra sola, sin una buena rondeña. Y hacia allí se fue nuestro músico. Una rondeña de su primer disco Luminaria, 2003 que dedicó a su padre. Toda la magia de la rondeña, en manos de un músico que busca con paciencia el secreto del sonido y huye del virtuosismo. Cambio total de tercio para acercarse a un estándar de jazz, My one and only love (Coltrane- Hartman)   
Una preciosidad que marcó todavía más ese toque suave y con mucho respeto a los silencios.
Y volvimos al flamenco con una bulería (también un poco diferente) pero con todos los aromas de su ciudad natal. En el disco la titula Puga e Iván. No me preguntes por qué. Siguió con una farruca, que comentó que era primicia, ya que todavía estaba trabajando en ella. Pero por lo que escuchamos será una composición que merece sitio seguro en su próximo disco. Para terminar, tiró de cejilla para tocar por medio como dicen los flamencos y hacer una Bulería callejera que ha incluido también en el disco. Y así acabó la cosa, entre bromas, pero con una calidad musical que merece la pena seguir de cerca. + info |Fotos: Joan Cortès

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