Josep Borrás

la-passio.jpg Josep Borrás
“La Passió”
Nicx Music, 2008

Misterios, Pasiones y procesiones de Semana Santa, amén de otras liturgias ancladas en el rito cristiano, han pasado a ser consideradas por derecho propio patrimonio de la humanidad, como los grandes monumentos de la historia. Ancestrales son ya las rivalidades de buen rollo entre las gentes de Esparreguera y Olesa de Montserrat por lo que respecta a sus particulares versiones de los últimos días de Jesús antes de su eterna agonía. Esta sana competencia por la representación teatralizada de la Pasión perdura desde el medievo en al tradicionario de cada pueblo. Como rasgo distintivo entre ambos, además de sus polémicos carteles publicitarios –que han expuesto impactantes imágenes de un Cristo con tatoos, un tierno agnus dei sangrante o las manos de Poncio Pilatos en una jofaina–, es que la de Esparreguera incluye una banda sonora exclusivamente escrita para el drama en cuestión.
Estrenada en 1976, la partitura del maestro Josep Borrás fue originariamente compuesta para una orquesta de 30 intérpretes (crecida ahora hasta 50), un coro de medio centenar de voces y un órgano solista que servían los leit motiv de cada personaje y remarcaba de fondo las emociones y las atmósferas de cada escena, sin destorbar para nada el libreto canónico que el poeta Ramon Torruella adaptó sobre los textos sagrados. Y aunque esté lejos del Pessebre de Pau Casals eso no justifica la falta de atención y difusión de esta obra (al menos en lo que a la música se refiere) en otras salas y auditorios. Pese a su aparente amateurismo, La Passió de Esparreguera presume de una de las mejores canteras de actores –la saga Lizarán, por ejemplo–, una bella escenografía artesanal y un muy cuidado corte del vestuario y la caracterización de los artistas. Los 37 cuadros que describen la gira evangélica, el posterior calvario y la muerte del mesías se reparten en dos jornadas que pueden llegar a durar todo el día. Programada entre los meses de marzo y mayo es, dejando al margen el credo de cada cual, uno de los espectáculos más intensos y agradecidos del folklore popular.
Disco íntegramente grabado en directo el pasado año por la formación estable del Teatre de La Passió de la misma localidad, y aderezado con un excelente diseño gráfico de pinturas costrosas (un simbólico pez de cuaresma, el cáliz y los clavos…), la casi hora y cuarto que ocupa la música de Josep Borrás sigue un estilo de influencias clásicas muy típicas de la época en que se concibió: así, los aires de peplum inicial de los dos preludios darán paso a arreglos más tradicionalistas (Alborada, Festa de la Llum o el sensible Lavatori de peus), guiños a los “maestros” (Wagner en Sant Sopar; Parenostre, de épica straussiana; Stravinsky por el tratamiento de las percusiones en Amotinament, por ejemplo) e incluso apuntes arábigos (Dansa de Salomé, Conversió de la samaritana, Convit farisaic). Tirando de raíz cultural, no obstante, el exceso de vientos acerca más el resultado al lenguaje de una banda de cobla en ciertas ocasiones, y la descoordinación vocal del coro no permite seguir con claridad las palabras de Torruella, como pasa con el Miserere de la Crucifixión. Pero el hecho de disponer de un registro sonoro de su BSO es ya de por sí un mérito a aplaudir. Otra cuestión sería hacer rular su música más allá de los muros del teatro… // Iván Sánchez Moreno