José Maldonado, Karen Lugo y Chicuelo. “Tres piezas”
SAT! Ciutat Flamenco. 25 del 10 del 2024
De lo que he podido ver y escuchar en este Ciutat Flamenco 2024, no tengo duda de que este es el espectáculo con más fuerza y posibilidades de exportar a cualquier parte del mundo. De hecho, ya este febrero en el Festival de Jerez había sorprendido gratamente.
Presentemos primero a los artistas, la mexicana Karen Lugo ya lleva tiempo maravillándonos con su manera de acercarse al flamenco y a la danza contemporánea. Irreverente, pero sabiendo lo que hace, con una preparación física que le permite bailar durante largos espacios de tiempo, sin necesidad de retirarse cada palo.
El barcelonés José Maldonado, también con una envidiable resistencia física que le permite trabajar codo a codo con su pareja de baile, mezcla con naturalidad la danza con el flamenco, con una personalidad única. A Maldonado lo recuerdo en el espectáculo de Pep Tosar sobre Federico García Lorca. Por cierto, es el mismo Tosar quién ejerce de asesor de escena en este proyecto de “Tres piezas” Lugo y Maldonado se reparten la dirección del espectáculo y la coreografía.
Y la tercera “pieza” en cuestión; Juan Gómez Chicuelo, Cornellá de Llobregat. Ha compuesto la música y la ha interpretado. Ya en el anterior disco de Chicuelo, Caminos, 2022, Karen Lugo le acompañaba con su baile, tanto en la grabación como en los directos.
Pero ahora es totalmente diferente, por supuesto que la guitarra de Chicuelo está increíble, pero siempre al servicio del baile.
Es fundamental también valorar el trabajo de Belén de la Quintana en el diseño del vestuario (blanco y negro, mezclado con un gusto exquisito) y el de Daniel Gener en el diseño de la iluminación. Son dos factores que influyeron durante todo el concierto. Estas cosas ayudan a que un espectáculo sea vendible en cualquier teatro.
Salía Maldonado y repartía tres sillas en ese escenario grande del SAT! Lugo no siempre estaba de acuerdo con el reparto, primeras escaramuzas entre los bailarines, el escenario es un tablero de juego, y cada pequeña modificación, cada elección que hagamos, puede cambiar el curso de los acontecimientos en esta partida. La guitarra de Chicuelo arranca por la sensual guajira. El sonido perfecto.
De momento los bailarines no son pareja, sino contrincantes, desafíos múltiples con o sin música. Además de las sillas, también hay una alfombra enrollada, que dará mucho juego a lo largo de la noche. La soleá y más tarde la bulería por soleá marcan la lucha entre los dos bailarines, hay tensión en el ambiente. A veces esta tensión se descarga en los elementos físicos como las sillas o la alfombra, otras veces entre ellos, Maldonado intenta hacer con el cuerpo de Lugo, algo semejante a lo que hace con la alfombra. Además de girar en plan derviche.
Hay muchos momentos en que la guitarra está muda, es el baile el protagonista absoluto, pero Chicuelo no solo toca la guitarra, hay un tema precioso en que el de Cornella, nos deleita con ese acompañamiento con el tacón de su bota, marcando el compás como un metrónomo, fue uno de los momentos que más me impactó.
Las sillas siguen siendo elemento de desafío, mientras Chicuelo templa su guitarra, el baile continúa, tan pronto las sillas pasan a ser elementos decorativos, como juegos infantiles. Tan pronto la alfombra los une, como los distancia. Poco a poco el baile de pareja toma forma, el trabajo de coreografía es magnífico. En la música van sonando desde sevillanas a zambra, esta última permite que la danza se vuelva más cercana a los bailes de siglos pasados, dónde la mujer y el hombre buscaban mediante el baile comunicaciones que no se podían dar en otros momentos.
Vuelve la fiesta, ahora por alegrías, la guitarra ahora dirige con seguridad esos movimientos que nos son más familiares, aunque tanto Maldonado como Lugo, gozan de una libertad de movimientos que les facilita desplazarse sin ataduras rítmicas, si así lo desean.
Siguieron unos tangos “picantones” con mucha imaginación, mucho compás y la guitarra entrando por falsetas muy conocidas y alegres.
Llegó el momento de lucimiento del Chicuelo solista, una profunda minera, qué grande, como toca este hombre. Y que tremendo el baile que se forja con el trágico palo.
Pero la guitarra, arrancada de las manos de su dueño, pasó a ser un objeto más, pasada de mano en mano, jugando los bailaores con ella, creando cuadros preciosos. Me imaginaba el sufrimiento de su dueño, pero no lo demostraba. También las sillas, ahora apiladas, ahora usadas como pequeños tablaos (impresionante el baile encima de la silla)
La alfombra, ya liberada de su función de separar pasa a juntar los dos cuerpos, o a usarse de mantón. Mientras la bulería y la seguiriya se van sucediendo. Final apoteósico, el espectáculo estaba más que acabado, pero el público merecía una sorpresa. Chicuelo cantando un garrotín y los tres en plan fiesta mayor despidiéndose por todo lo alto. Un espectáculo precioso que el público puesto en pie supo ovacionar como se merece. + info | relacionados | Fotos: Maud- Sophie

