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Hablamos con Iván «Melón» Lewis

Iván “Melón” Lewis
19 julio de 2024
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Faltaba menos de media hora para que diera comienzo la actuación de Ivan “Melón” Lewis, en, Los Conciertos de Pedrilla, el 19 de julio de 2024, en Cáceres, cuando el artista me dijo, en los camerinos, que podíamos empezar la entrevista que le había pedido. Curiosamente estaba yo más preocupado que él por la premura de tiempo, teniendo en cuenta que aun debía cambiarse, para salir al escenario, y, como me dijo, acabar de perfilar el orden de los temas, con sus músicos. Pero le pareció bien que empezáramos.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Hablamos con Iván "Melón" Lewis
Antes de nada, quise saber, que nos iba a ofrecer en el concierto de esa noche: «Bueno, en este concierto, en el Museo Pedrilla de Cáceres, vengo con la sección rítmica. Me acompaña, Yandy Martínez al contrabajo; Georvis Pico a la batería; y, Pedro Pablo Rodríguez Mireles, en las congas y la percusión.
Y luego en los vientos son, Mirón Rafajlovic, en la trompeta y, Román Filiú, en el saxofón alto —nos explicaba—. Este concierto es un concierto muy especial, extremadamente especial, porque Cáceres, esta ciudad, fue la que me abrió las puertas a esta etapa de mi vida tan importante y tan definitiva, que es la etapa mía en España.»
Iván “Melón” Lewis, es uno de esos artistas a los que da gusto entrevistar, porque, casi de forma intuitiva, él iba explicando aquello que yo quería conocer de su carrera musical, y también algo —mucho, podríamos decir—, de su vida en general. Así que, sin yo tener que formular la pregunta, Iván “Melón” Lewis, me siguió explicando el por qué de la importancia de estar aquí esta noche: «Vine aquí en el 98, aquí terminé mi formación, estudié aquí en el conservatorio, Hermanos Berzosa, que está a 300 metros de aquí. Y aquí lloré, aquí reí. Lloré muchísimo. Reí muchísimo también. Aprendí un montón de cosas, hice amistades que muchas de ellas están aquí, de hecho este concierto es por una de ellas, por Boni. Entonces, evidentemente, es un concierto ,a nivel emocional, importante.»
Nos hablaba entonces de lo que iba a presentar esa noche a los espectadores, que no era —de hecho sí lo era, pero él, con su humor característico, nos explicaba, por qué no lo creía—, su último trabajo con este grupo: «Voy a presentar, no, porque el último trabajo,  espero que se demore en llegar [risas]. Siempre digo que es el último, pero bueno, el más reciente no, porque el más reciente es de un proyecto que no es este, es el proyecto, The Cuban SwingyH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Hablamos con Iván "Melón" Lewis Express, que es otra música, otro formato, mucho más grande. Aquí voy a tocar la música de, Voyager, el disco que resultó ganador al Latin Grammy en 2021, porque no lo he tocado en Cáceres; y mucha de la música que hay en ese disco, se empezó a gestar hace muchos años aquí, en esta ciudad.» Nos hablaba, con cierta nostalgia, de esas sensaciones que la ciudad le aportaba: «Recuerdo perfectamente la casa donde vivía, está muy cerquita de aquí.  Entonces, creo que me parece justo mostrarle esto a la ciudad y al público de la ciudad — al fin y al cabo los lugares lo hacen las personas, pienso, ¿no?—, que aquello que empezó hace 20 años — ya, 20, 20 y pico años,  más de 20—, que aquel cubano nostálgico, muchachito perdido que no sabía ni nada,  que llegó hace unos años aquí, bueno, por dónde va».
Estas palabras, nos creaban una duda imposible de obviar, por lo que le preguntábamos que circunstancias le trajeron a Cáceres. En este momento, vimos a,  Iván “Melón” Lewis, emocionarse al explicárnoslo— y no sería este el único momento que eso ocurriría durante la entrevista— : «No, no, no, no es secreto. Yo vine a Madrid con, Issac Delgado, salsero cubano muy importante, sobre todo en la época de la salsa de los años 90. Y las cosas se torcieron a nivel profesional, no pasó lo que se suponía que debía pasar. En aquel tiempo mi hermano mayor, violinista también, vivía aquí. Entonces, la opción era: bueno, me quedo en España  y empiezo a ver cómo funciona la cosa, o regreso a Cuba. La decisión fue la primera, y claro, ¿dónde vas a ir? Si tienes un hermano que es músico, y que estaba ya bastante integrado aquí en la ciudad,  pues así vine a parar a Cáceres.» Nos seguía explicando ese momento tan incierto de su vida:«Lo siguiente fue unos dos años largos, tres, de adaptación, de incomodidad, de encontrar tu sitio. No te conoce nadie. Cáceres es una ciudad pequeña, no es una gran capital, donde hay como más clubs, más sitios cercanos a tu historia, En Madrid hay clubs de jazz, en Barcelona. Cáceres no es ese sitio; tiene otras maravillas, pero esa no es una de las suyas. Entonces, bueno, me tocó buscarme la vida: camarero, agente de una guía de anuncios, vendiendo anuncios por los locales… Que eso no es para nada indecoroso, lo que pasa es que está muy lejano de lo que yo hago, ¿no? Entonces, fue una época difícil, y sobre todo de incertidumbre, porque, bueno, emigrar es muy complicado, no solamente es montarte un avión—los que tenemos la suerte de montarse un avión—, y cambiarse de país.Ya no hablemos de las pateras y todo ese mundo.»
yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Hablamos con Iván "Melón" LewisA Iván “Melón” Lewis, lo vi en uno de los primeros conciertos que hizo junto a Concha Buika, con, Javier Limón por allí en medio, con su guitarra, y justamente, fue, Javier Limón, del que nos hablaría luego el pianista, el que me dijo una frase, en la entrevista que le hice entonces al productor —un 28 de diciembre de 2008 —, al hablar de los músicos que iban con él: «Yo siempre escojo que toquen de la hostia —nos decía—. Es muy raro que un tío que toque de la hostia, no tenga calidad humana… [risas] por lo menos en el Latin jazz y en el flamenco. Muy raro.» Una regla que, desde un principio, se iba confirmando, en la conversación que mantenía con, Iván “Melón” Lewis.
Emigrar, nos decía el artista, es muy duro, y nos seguía hablando de esos momentos que dudas del acierto de esa decisión que has tomado en tu vida: «No es solamente cambiar de país, es mucho más, pero eso lo aprendes luego. ¿La decisión habrá sido buena? ¿Me regreso para Cuba? Lo de regresar para Cuba estuvo dándome vueltas casi un año. Pero en Cuba, el orgullo te toca, ¿no? Voy a regresar un poquito con el rabo entre las piernas,  no he aguantado. Y mi madre me decía: “Bueno, hijo, yo qué sé, los últimos tres meses, cada vez que me llamas me dices de regresar; pues aquí está tu casa, regresa”. Y en eso va pasando el tiempo hasta que un buen día dije: “Mira, no voy a regresar. Vamos, está bueno ya de llorar y sacúdete, tío, o tira palante y prueba, pero prueba de verdad, si después ves que no funciona, entonces regresa”.» Sobre ese ultimátum que el mismo se puso, nosotros le preguntamos, cuál era la prueba de verdad, que él quería hacerse: «La prueba fue, realmente… no lo sé. Yo creo que fue una…, no, no, te lo digo de verdad, porque fue un buen día que yo estaba anímicamente muy en el suelo, y me dije: “Está bueno ya de echar de menos la vida que tuve en Cuba”. Era una vida muy feliz y muy buena. Yo, con 21 años, ya estaba reconocido en la escena de La Habana, como un pianista relevante, como un músico relevante. Siempre había gozado del apoyo y el reconocimiento de mis colegas músicos, Y eso, con 22 años, te sube, claro. Llegas a un Cáceres, no te conoce nadie, y dije: “Mira, ya vale ya, tengo que hacer algo, no puedo seguir así, no puedo estar llorando, porque me cogen esta overea 30 años, llorando por las esquinas y recordándome lo bueno que yo era en Cuba. ¡Ya, ya, pero no estás en Cuba, mi hermano! O sea, entonces, o te sacudes, o mira a ver qué haces,  pero el tiempo va pasando”. Entonces dije: “No voy a regresar a Cuba. El destino me puso aquí,  entonces vamos a probar. Si dentro de un par de años noyH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Hablamos con Iván "Melón" Lewis funciona, pues entonces ya veré qué hago, pero ahora tengo que, estoy joven, no tengo ninguna carga, ni afortunadamente ninguna tara de salud, vamos a ver cómo funciona este país, vamos a ver cómo es esto, voy a colarme, voy a integrarme”». Pero las dificultades aún no habían acabado, como me explicaba: «Yo quería dar clases como profesor, pero no podía, porque no tenía titulación. Mandé a buscar el título, en Cuba. No me lo dieron, porque en aquel tiempo era la represalia: “¡Ah! ¿Que te has ido a Cuba?! Pues si necesitas algo aquí, no te lo vamos a dar”. Ahí es cuando fui a este conservatorio [Hermanos Berzoza], y dije: “Mira, yo tengo el grado medio en Cuba, hecho, pero no me dan el título, y quiero dar clases aquí. Ya me empezaron a llamar de escuelitas de música y tal, pero no puedo, porque necesito el título, ¿Qué puedo hacer?”. Me dijeron: “Hay un plan que se llama 66, que, por ese plan, te hacemos un examen, vemos en qué nivel estás”. Entonces,  dijeron: “Por lo que vemos, creo que te vamos a poner en el último nivel, y te puedes sacar el título”. Me matriculé, hice otra vez el último curso, me dieron mi título, de aquí, de España, y entonces empecé a dar clases. Ya me empecé a sentir mejor, porque ya estaba otra vez cerca de lo mío.»
En ese momento ocurre algo que le va a cambiar, de alguna manera, su vida. Recibe una llamada de Madrid: «Me llama un tío de Madrid, y me dice: “Oye, mira, todo el mundo me da tu número, y no sé por qué, ¿Conoces quién es Javier Gurruchaga?”  Digo que sí, que me suena. Sigue: “Pues mira, es un tío que tal, y eso, y va a empezar un programa de televisión, en una televisión local de Madrid, que se llama, Localia Televisión — ya no existe—, y hay una banda en directo, y me han dicho que tú eres el tipo para el piano, acompañar, disparar cortinillas, eso, ¿te interesa? El salario son, 200 mil pesetas”. Para mí eso era un dineral. Y dice: “¡Oye, tienes tres días para pensártelo! Pero, si te decides, firmas el contrato, no es que te van a hacer pruebas; tú verás”.»
Esta situación le creó una dicotomía, por su situación sentimental: «Yo estaba saliendo con mi esposa, que vivíamos en Coria [en la provincia de Cáceres], de noviete. Se lo digo a mi mujer, a mi novia, en aquel momento, y me dice: “Mira, yo sé que esto no va a ser bueno para nuestra relación, pero  yo prefiero tenerte y verte cada poco tiempo, alegre, que tenerte aquí a mi lado siempre triste. Tira para Madrid, y ya veremos nosotros cómo nos vamos viendo”.» yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Hablamos con Iván "Melón" LewisFue un antes y un después, pues no solo pudo actuar en ese programa de Javier Gurruchaga, con un sueldo muy bueno, sino que, y eso puede que fue lo más importante, llegó a un lugar donde podía encontrar un ambiente jazzístico en el que dar salida a su música. Y se fue hacia allí: «En septiembre de 2006, me fui a Madrid, firmé el contrato, eso fue un jueves, me acuerdo, y el lunes empezamos el programa. No tenía ni piso.» Pero, de alguna forma, encontró el ambiente musical que él buscaba: « Poquito a poco, ya estando en Madrid, ya te empiezas a meter. “Oye, ¿dónde se toca aquí? Café Berlín, una llamada. ¿Quién es? ¿Cómo te llamas? ¿Melón? ¿Tu teléfono? “ Y empiezas, empiezas, empiezas, empiezas, poquito a poco, hasta que me llamó, Javier Limón, como al año y pico de estar en Madrid, casi dos años, 2008.» Javier Limón, para él fue uno de los músicos que más le ayudó en su carrera, tanto de forma directa como indirecta. IvánMelónLewis, ya empezaba a ser conocido en los ambientes y es cuando el productor Javier Limón le hace una llamada, nos decía: «Me han hablado de ti, tío, yo te he visto tocar, y me gusta tu onda. ¿Quieres pasar por el estudio a grabar una cosita ahí?» Llega entonces otro de los momentos importantes de su carrera, como veremos después, porque lo que iba a hacer era grabar un tema acompañando a Concha Buika —entonces aún, Concha…—. Seguía explicando el principio de esa aventura que fue tan fructífera, musicalmente. «A los tres meses , Javier Limón me vuelve a llamar: «“Te invito a un concierto para que toques con Concha, y poco a poco te vas integrando”. Y ahí empezó. La gente te conoce. Y poco a poco, vas buscando tu lugar. Te van llamando, te van conociendo, van apareciendo oportunidades. Y esto ya sabes cómo es: “Para grabar, llama a fulano, ¡Oye, mira, que me han dado tu número!”,  y de pronto empiezan a llamar, el manager de Serrat»
Y llega otro de los puntos de inflexión para su trabajo, como nos explicaba Iván “Melón” Lewis: «En aquel tiempo, el pianista uruguayo, José Reynoso, me acuerdo, se fue, se regresó a Uruguay, y la manager de Concha  [Buika], me dijo: “¡Oye, que yo te vi un día tocando, y me gustó! Todo el mundo me dice que, Melón. Vamos a hacerle una gira a esta muchacha, que está despegando, pero queremos hacer una cosa en serio, hacerle carrera. ¿A ti te interesaría venir a tocar en la banda?” Le digo: “¿perdona?”. » Un lanzamiento de Buika, en el que, IvánMelónLewis, intervino activamente y durante mucho tiempo. Fue muy importante para él:«Evidentemente, el hacer 8 años de gira con Concha por todo el mundo, muchos Estados Unidos… Ya eso, fue el pistoletazo de insertarte en la escena y ya que la gente no dijera: “Hay un tipo ahí que se llama, fulano, que hace lo suyo y lo hace bien”. Y hasta hoy. »
Esta es la trayectoria de este extraordinario músico. Una trayectoria que, IvanMelónLewis, nos iba explicando, sin tener, casi, que preguntarle nada, porque el mismo iba construyendo un discurso, tanto por su contenido, como por la temporalidad que le imprimía, que no necesitaba prácticamente de nuestra intervención. Es entonces que hablamos un poco del presente, de su último disco con el grupo, Vértigo, —se reía al decir lo del último disco con el grupo, pues quería hacer muchos más—, que presentaba esta noche en, Los Conciertos de Pedrilla.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Hablamos con Iván "Melón" Lewis
Pero no es este el único proyecto que lidera, y me hablaba de su big band: «The Cuban Swing Express. Es un homenaje a la carrera que hizo mi padre, Ricardo Duquesne. Era muy buen maestro, y tenía también una orquesta, una orquesta de ese formato, en Cuba, en Pinar del Río, donde yo nací. Y papi lo que hacía era covers, pero de guaracha, de salsa y eso. La orquesta sonaba muy bien, yo me acuerdo. Tenía cuatro trompetas, dos cantantes, guitarra, piano, bajo, batería, congas, en fin, una banda, casi una mini big band. Yo recuerdo eso con muchísimo cariño, porque influyó mucho en mí. Recuerdo que él hacía música cubana, música bailable, pero no era chabacana,  era diferente, tenía algo, yo no puedo decir que era, pero tenía algo que la diferenciaba. El Conjunto Occidental, se llamaba. Una buena manera de homenajear a papi» Una persona de la que guarda un recuerdo excelente, y de la que, además del estilo musical que nos explicaba, también le había enseñado otras cosas más: «Papi me enseñó a hacer arreglos, me enseñó cifrado, me enseñó a escribir, tenía una caligrafía musical preciosa. Yo la heredé porque toda esta gente—señala a los músicos que estan con el en el camerino—, siempre me dice: “Coño, Melón, que bonito tú haces las partituras”. Me gusta, me gusta escribir, me gusta el manuscrito musical. Yo creo que la mejor manera de agradecerle a mi papá, que ya no está, en 2021 falleció [se emociona], y recordarlo y homenajearlo,  es hacer música como la que él, probablemente sin darse cuenta, me transmitió. Entonces lo he hecho con este formato grande. El repertorio es de temas muy cubanos: Guantanamera; Cumbanchero; Mambo número 5… Pero arreglados desde la óptica de un músico más de latin jazz. Mi papá no estuvo cercano al jazz; él era más de la música cubana, de la pura, de la guaracha; de los danzones… le encantaban; le encantaban los boleros.»
Además de su padre, en la época en la que, IvánMelónLewis, se formó, tuvo otros referentes y otras influencias que nos comentaba, muchas de las cuales aún perduran: «Mis referentes, en Cuba; pianistas, Chucho ValdésGonzalo Rubalcaba; Emiliano Salvador, etcétera, toda esta gente. Y fuera, pues los de Chick Corea; Herbie [Hancock]; Kenny Kirkland, toda esta gente, pues me tocó el jazz más de cerca. Entonces, la idea,  es coger ese repertorio, tocarlo, que mantenga su esencia cubana y latina, bailable y fiestera y alegre, con su cosita del jazz, con unas armonizaciones un poquito más atrevidas, que los metales no toquen puro riff de pipipip, no, que toquen una frase de 18 o 20 compases, y con cosas técnicas. Eso es, The Cuban Swing Express. Pero esto —se refiere al formato de sexteto de esa noche— va a seguir.»
yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Hablamos con Iván "Melón" LewisAcabábamos la conversación —yo seguía sufriendo, por el tiempo—,  recordando a las cantantes y los artistas que ha acompañado, y que aún lo hace —el día siguiente actuaba con Ara Malikian, en Tarragona—, aunque no es su idea seguir acompañando a vocalistas, de momento: «Con, The Cuban Swing Express, viene una chica, Arai, pero viene eventualmente; normalmente no.» Incidía yo, entonces que su idea es hacer música instrumental: «Sí, sí, sí, sí. He tocado con muchas cantantes. Con Concha, que fue una etapa  maravillosa, en la que aprendí, ni se sabe; con Sole Giménez; con Ainhoa Arteta; con muchos cantantes. Entonces, quiero darle un poco más de bola al piano.»
Faltaban menos de diez minutos para que comenzara el concierto, pero antes de irse a cambiar y dar las últimas indicaciones a sus músicos, aún tuvo tiempo de despedirse de nosotros y de Desafinado: «Hola, buenas. Soy, Iván “Melón” Lewis, y estoy muy encantado y muy feliz de poder enviar un caluroso y sincero saludo a todos los oyentes de, Desafinado. Desafinen todo lo que quieran, porque como dice la canción, los desafinados también tienen corazón. Así que, un saludo muy fuerte y que la música siempre los acompañe.»
Luego, al final del concierto, estuvimos hablando con él y con su mujer, sobre lo bien que se estaba viviendo en Cáceres, sobre la vida ajetreada de aquí para allá, pero con ese refugio que encontraba en su casa de Coria, entre gira y gira, al lado de su familia.
Ya lo decía, Javier Limón, cuando hablé hace años con él: «Los mejores músicos de flamenco y de jazz latino, son excelentes personas.» Nosotros pudimos confirmarlo esa noche, hablando con Iván “Melón” Lewis. |+ Info | Relacionado | Texto y Fotos: Federico Francesch |Programa de radio correspondiente  | DESAFINADO |

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