Chico Buarque 

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Caravanas.  Biscoito Fino / Dismedi 2017

Después de seis años de no publicar ningún trabajo discográfico, Chico Buarque nos ha sorprendido con Caravanas, un verdadero disco de madurez, tanto vital como artística. Un título que el autor, como si preparase un viaje, acompañado por aquellos que tienen un objetivo común y que se unen para, entre todos, conseguirlo y, de alguna forma, protegerse mutuamente además de sentirse juntos, ha querido ponerle. Aunque ya veremos que esa unión, esa caravana que, en algunos casos, suaviza situaciones de incertidumbre, también puede estar relacionada con la exclusión y el dolor.

Pero el trabajo de Chico Buarque, deja esa caravana para el final, un poco fuera del resto de canciones que, principalmente, son temas de amor. De amores muy diversos, a veces desamores, pero con un fondo romántico que, para algunos, está un poco trasnochado. A pesar de esas críticas, lo que es indiscutible es que es un álbum fresco e hijo indiscutible de este compositor que, siendo uno de los mejores representantes de la MPB, nunca ha querido destacar como un artista mediático ni ha jugado con su fama para promocionarse.

Desde 1966, cuando su tema A banda, que grabara en su primer disco Chico Buarque de Hollanda, se convirtió en una canción muy famosa —miles de copias vendidas e incluso, fija en el repertorio habitual de la Band of Irish Guards, del Palácio de Buckingham —, Chico Buarque ha grabado, con éste, 38 álbumes de estudio, 23 de ellos en solitario, este último con temas inéditos. No lo hacía desde el 2011, cuando publicó, Chico, después de aquel Carioca, de 2006, que fue muy bien acogido por la prensa y el público.

Desde aquel lejano primer trabajo, han sido centenares los temas que ha compuesto, temas que en muchos casos ha interpretado él mismo, pero que en otros han sido cantados por multitud de intérpretes, por supuesto las mejores voces de la música brasileña entre ellos. Las relaciones, a veces de parentesco, como el caso de su hermana, la cantante Miucha, madre de Bebel Gilberto, o de su yerno Carlinhos Brown, dos hijos del cual están en el disco; o de amistad, con Edu Lobo, Vinicius de Moraes, Antonio Carlos Jobim, Caetano Veloso, Toquinho, Gilberto Gil —todos con canciones compuestas junto a él—; Nara Leão, Zizi Possi, Maria Bethania —intérpretes de sus temas, a veces con él mismo—; hacen de él todo un referente. Su postura social y política, que le llevó por un tiempo a estar exiliado en Italia, y le creó problemas muy a menudo con la censura, también le ha creado una cierta fama de persona comprometida, aunque ha habido quien no ha aceptado su postura política. Un músico con polémicas siempre a su alrededor, como la creada en este último trabajo, cuando para algunos ha ido a lo fácil y no ha evolucionado; y también por la letra de Tua cantiga.

El disco se fue grabando poco a poco desde, aproximadamente, el 2015. Según iba componiendo las siete canciones inéditas del mismo, las iba grabando y las mantenía en secreto —dicen que Biscoito Fino, la productora, las tenía encerradas en una caja bajo llave—; hasta que el 28 de julio de 2017 publicó el primer single del álbum, justamente Tua Cantiga, el tema del que compuso la letra, mientras Cristóvão Bastos, con quien ya había compuesto, hace 30 años, Todo o sentimento —una canción muchas veces versionada, desde Nana Caymi a Ney Matogroso, pasando por Maria Bethania, entre otros—, hacía la música.

Precisamente es Tua cantiga, un tema que incorpora unos textos en las últimas estrofas, de los célebres versos finales del Soneto CXVI de Shakespeare traducido por él: “Não escrevi/ Nem ninguém nunca amou” [nunca escribí nada, ni ningún hombre amó]; tiene otro polémico fragmento en el que dice: “Quando teu caprich exigir/ Largo mulher e filos/ E de joelhos/ Vou te seguir”, [si me lo exiges, dejo a mujer e hijos, y te sigo de rodillas], por el que se le ha calificado de machista —aunque él contestó a las acusaciones, diciendo que lo verdaderamente machista sería seguir con la mujer y los hijos, mientras se tiene una amante. Polémicas aparte, la canción es toda una declaración de amor —un amor con dosis de incertidumbre, pero por fin conseguido—, que tiene una preciosa melodía —inspirada en una polonesa en  Sol menor de Bach según dice el autor de la música—, con un ritmo de lundú —una danza procedente de Àfrica—, en compás ternario, supersincopado, un ritmo que entronca con muchas de las músicas lusófonas que oímos en canciones de esos países —recordamos la preciosa Menina Você Que Tem, de Toni Garrido, que pudimos oír en la película Fados, de Carlos Saura—. Con un mínimo acompañamiento de piano, bajo y percusión, consigue una pequeña joya con la que se inicia el trabajo.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Chico Buarque 

Blues para Bia, la siguiente canción del disco, que a partir de ahora iremos repasando tema a tema, es como una declaración de amor a ritmo de blues. Como aquel Bancarrota Blues que hiciera en su momento junto a Edu Lobo, aunque aquí la letra es muy distinta. Una declaración de amor imposible, porque a la Bia destinataria de sus versos, no son los hombres los que la interesan. Una melodía muy pegadiza, como la anterior, que en este caso, esta arropada por unos arreglos muy potentes con unos vientos especialmente inspirados. Uno de los temas que más sonará.

A moça do sonho, es otro tema de amor, pero aquí es un amor imposible e inalcanzable. Con los dos anteriores forma una especie de trilogía de amor con la que inaugura el disco. Es éste uno de los temas que él ha recuperado de sus composiciones anteriores, también junto a Edu Lobo, y que él nunca había grabado antes —perteneciente al musical Cambaio, fue grabada en su momento por Maria Bethania.  Vuelve la sencillez en los acompañamientos con tan solo la guitarra de Luiz Cláudio Ramos y el violoncelo de Hugo Pilger, potenciando de esa manera la preciosa melodía que acompaña al lirismo inspirado del texto.

Del amor, al fútbol. Jogo da bola es en realidad una irónica canción donde habla del paso del tiempo, aludiendo a su juventud cuando era fuerte y duro, como el juego de Puskas, y ahora se ha de conformar con el taca-taca del juego a un toque, mientras mira con una sonrisa a los jóvenes que dominan la pelota. “Salve la filosofía del botiquín”, vuelve a ironizar. Una música ligera, una samba sincopada que va avanzando como un futbolista con la pelota pegada a los pies, al principio con su guitarra, a la que se añaden piano, batería, contrabajo, vientos y acordeón, en un crescendo que recuerda esa jugada que levanta a los espectadores de sus asientos. No es ninguna sorpresa la pasión de Chico Buarque por el futbol, aunque aquí de forma metafórica, como lo ha demostrado en otras ocasiones con sus canciones.

De Massarandupió ha compuesto la letra junto a su joven nieto Chico Brown, del que hablábamos antes, que ha hecho la música. Son recuerdos en esa playa de Massarandupió, donde observa a los niños jugando en la arena, mientras recupera sus recuerdos. “Ó mãe, pergunte ao pai/ Quando ele vai soltar a minha mão/ Onde é que o chão acaba/ E principia toda a arrebentação” [el niño pregunta a la madre cuando el padre le va a soltar la mano y va a comenzar la revolución]. Todo ello a ritmo de vals, con unas guitarras y un ukelele que, poco a poco, son engullidos por una numerosa orquesta, que le acerca más hacia ese ritmo ternario que se mece como las propias olas.

Un tema recuperado, el segundo del álbum, que Nara Leão había incluido en su disco Com açúcar, com afeto, en el 1980. Chico Buarque que ya lo había cantado con ella y, también con Zizi Possi o Paula Toller, lo hace aquí con su nieta Clara Buarque, la hermana de Chico Brown. Una letra que explica que en todos los lugares, los astros, los dogmas, los evangelios, dice que la va a querer. Un juego con las palabras que se alarga acabando el tema —nos recuerda, salvando las distancias, a aquel diálogo final entre Elis Regina y Tom Jobim en su inolvidable Aguas de Março—, con una serie de cosas, mapas, labios, lápices… a los que, en aras de la modernidad, se añaden FaceGoogle, Tinder, Whatsapp, Telegram, Skype…,  como lugares que anuncian su amor. Ambos, como en un tema de comedia musical americana, con el acordeón de Marcos Nimrichter —protagonista reforzado luego por un trio con aires jazzísticos al que, posteriormente se le añade un cuarteto de cuerda—, van cantando esa melodía que ya habían grabado los dos juntos, en 2015, para el documental Chico-Artista brasileño.

Casualmente, es un tema al que puso una letra en castellano, sobre una melodía de Jorge Helder, a ritmo de bolero, que un principio estaba pensado para Omara Portuondo. Habla de esa voz de mujer que él oyó en la Habana y que le enamoró y nunca pudo olvidar, prometiéndose volver algún día a buscarla por las calles de aquella ciudad. Curiosamente, utiliza algunas frases de Pequeña serenata diurna, un tema de Silvio Rodríguez de 1978. Una melodía muy directa que se acompaña con dos guitarras un bajo y una percusión que visten este bolero con envoltorio absolutamente cubano, incluidos los coros masculinos con aires vintage.

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Chico Buarque Desaforos es una samba-canción llena de ironía, como ya ocurría en Jogo de bola. En este caso se dirige, con cariño y respeto, a una dama que habla mal de él, ese mulato que toca boleros: “Un vagabundo como eu”, concluye el tema. Una canción sobre los que desprecian a un antiguo amor o, también se ha hecho esa lectura, dedicada a sus enemigos que le desprecian por sus posiciones políticas de izquierdas. Un tema elegante como corresponde al género al que pertenece, y que potencia una melodía que mantiene la tónica, con unos arreglos, con el vibráfono protagonista, junto a una trompeta con sordina y una armónica cerrando el tema, que la visten.

As Caravanas es un tema diferente, dentro de un disco dedicado especialmente al amor. Con referencias musicales a Caravan de Duke Ellington y al Albert Camus de L’étranger, nos habla de la repulsa de la clase media carioca a esos jóvenes de las favelas que invaden las playas de Rio de Janeiro los días de fiesta y los fines de semana. Un tema épico que recuerda por su contenido, e incluso por su estructura, a Carioca (1998) o Sinhà (2011). Chico lanza una mirada poética y contundente sobre la insana reacción de la Zona Sur a las caravanas de jóvenes negros suburbanos (“tipos musulmanes de Jacarezinho“) que llegan a las playas; una reacción apoyada en la rabia, que él describe como “hija del miedo” y “madre de la cobardía“. Un tema en el que la preocupación política y, especialmente, social del cantante, se muestra de forma descarnada en ese retrato del racismo que se da hacia los negros y los refugiados de África y Medio Oriente que llegan en gran número a Brasil. Un racismo que podemos hacer extensivo en nuestros países. Este samba percusivo, que tiene elementos de la música de las favelas, como la intervención del beat-box Mike —sorprendido, según explicaba, por la llamada para colaborar en el disco. Los tambores, potentes, se mezclan con una generosa orquesta que los acompaña en un crescendo final, conformando uno de los temas más contundentes y poderosos del disco.

Un álbum que nos enseña un Chico Buarque, en plenitud, a sus 73 años; con una voz fantástica, que él sabe controlar; unos temas inspirados, con momentos líricos, letras llenas de ironía o poesía y, también, llenas de fuerza, como es el caso de As Caravanas. Un músico que vuelve a grabar temas inéditos después de siete años, un polifacético creador que, además de dedicarse a sus canciones, también escribe libros —se acaba de publicar en castellano, Mi hermano alemán, una historia sobre un hermano suyo del que ignoraba su existencia y al que nunca conoció—, y obras de teatro, e incluso tiene una relación muy importante con el cine.

Una de las piezas fundamentales de la MPB, un movimiento del que, pese a todo, él nunca ha querido formar parte, aunque siempre lo ha hecho. Incluso niega esa verdad que tanto se ha dicho de que solo hay algo más difícil de que un hombre hable mal de Chico Buarque: que una mujer no esté enamorada de él. Para Chico Buarque, que es feliz componiendo y escribiendo, y no tanto actuando, todo eso son habladurías. + Info | Relacionados | Federico Francesch | DESAFINADO RADIO

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