Fanfare Ciocărlia

FanfareCiocarlia
Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona

Luz de Gas, Barcelona. 27 de noviembre de 2012

La fiesta balcánica que se vivió en la sala Luz de Gas el pasado 27 de noviembre no se olvida así como así. Los causantes de los delirios y desenfrenos de los allí presentes no podían ser otros que los Fanfare Ciocărlia, siempre sorprendentes, auténticos y brillantes. Con sus humildes instrumentos, este combo de vientos y percusión formado por 12 músicos gitanos de una remota aldea del norte de Rumanía ha conseguido triunfar en los escenarios de medio mundo, embelesando con su ultrasónico y apasionante ritmo.

Las primeras notas que fluyeron de las imponentes tubas fueron las de Djinji rindji Bubamara, una famosa canción entre los gitanos del Este, popularizada por Goran Bregovic. Desde ese momento la locura nos convirtió a todos en zíngaros, nómadas pobres pero felices, que sólo ansiaban seguir disfrutando de la música. Con su virtuosismo transmitido de padres a hijos, los Ciocărlia, que nunca pisaron una escuela de música, saben compartir su legado no porque se lo propongan, sino porque no puede ser de otra forma: lo llevan en la sangre, y eso sí se nota.

Nos deleitaron con momentos sublimes, como el solo de saxo que Oprica Ivancea nos regaló en Lume, Lume, y también con temas tan emblemáticos como Iag Bari, Sirba Moldoveneasca, o 007 (James Bond Theme). En Asfalt Tango el público ya bailaba como hipnotizado, mientras en el escenario el ritmo rapidísimo que las trompetas emitían parecía completamente inverosímil. Cuando, a modo de despedida, salieron a recorrer la sala con sus instrumentos y a pegarse en el sudor de la frente los billetes que la gente les ofrecía, las casi dos horas de concierto parecían un espejismo de magia… + Info | Relacionados | Silvia Rodríguez