Dani de Morón. “Carta Blanche”

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Dani de Morón. “Carta Blanche”

SFB El Dorado. Sala Sandaru 15 del 2 del 2024

Una “Carta Blanche” es una arma de doble filo, por una parte, te arriesgas a que el músico que la obtiene se crezca en sus paranoias y te meta en veredas que no siempre son de tu gusto, o al contrario, como ocurrió en este concierto, que el músico que la obtiene, aproveche la ocasión para salirse de lo esperado (presentación de su nuevo disco) y deleitarnos con pasajes (sin tiempo, ni etiquetas) dónde su música emerja libre y se reinvente en cada momento.  
El guitarrista de Morón, venía a Barcelona con dos propuestas, esta que estoy comentando y al día siguiente un concierto con el percusionista Agustín Diaserra en el Museo Picasso, presentando su último trabajo Empatía.
El título de “Carte Blanche” viene por haber presentado la misma idea en el Festival de Nîmes de 2022 (de ahí el uso del francés). Pero dudo mucho que se limite a repetir espectáculos, Dani De Morón como ya advertía en la presentación Pedro Barragán, es sin duda alguna el guitarrista referente de su generación. Un músico que después de pasar por la “escuela” de acompañar cante y baile, lleva tiempo buscando su camino como guitarrista en solitario o acompañado por músicos concretos para ocasiones concretas. Volvió a demostrar que su guitarra, a pesar de que siempre suene flamenca, no se ciñe a nada y recoge aromas de todas las flores.  
Durante los 70 minutos que duró el concierto, el guitarrista fue paseando por diferentes palos, pero en cada tema, empezaba con un desarrollo largo de sonidos sin etiquetar, de búsquedas de sensaciones siempre diferentes y siempre originales. Con mucho pellizco atrevido que parecía desafiarte a etiquetarlo, y poco a poco algunas notas o detalles rítmicos, te decían al oído, vaya si es una soleá, ¡qué escondida la tenía! Cuándo sonaron los primeros aplausos habían pasado como un cuarto de hora y un servidor ya creía que el sevillano iba a estar toda la tarde en un único tema. Agradeció el de Morón, la confianza de El Dorado por programarlo en varias ocasiones y se lanzó con el segundo tema. Ahora el pie estaba quieto, sin marcar compás, la mano izquierda volaba por el mástil, de rato en rato templaba la segunda cuerda, no acababa de estar conforme con el sonido. Unas notas repetitivas jugaban a crear una atmósfera que podría servir para juntar músicas de diferentes tierras, podrías pensar que se había trasladado hasta el otro lado del atlántico y se hermanaba con Luis Salinas o con Egberto Gismonti. Pero de repente vuelve dejar pistas para que te centres, y no sé si son fandangos o malagueñas, pero al final arranca a mover el pie y los abandolaos se alzan seguros.  Opiniones de un espectador, que asiste atónito al festín sonoro y que quizás equivoca más de un palo.  Vuelve a centrarse el maestro en esa búsqueda de sonidos que, como flores de temporada, nacen para ese instante, sin pretensiones de perdurar. Pero, si no recuerdo mal, la rondeña fue tomando forma. En los corros que se forman a la salida se comentaba que había sido un concierto de world music, ¿o acaso el flamenco no pertenece a esa categoría?
Y llegaron las negras seguiriyas, aquí Dani De Morón no se anduvo por las ramas, desde un principio abordó el palo tal como es. La seguiriya tiene la suficiente hondura para poder fantasear dentro de ella, sin necesidad de más complementos. Volvía el guitarrista a sus fantasías y un servidor recordaba cuándo había escrito la reseña de “Creer para ver” Universal, 2020, que había una canción del tunecino Dhafer Youssef, se llamaba Sura, y ahora en el recuerdo se me entrelaza con este momento, los tangos siempre me huelen a mediterráneo. Después hubo momentos en que la propuesta de Dani De Morón no le hubiese costado fusionarse con algún amigo electrónico, o con los bailes arriesgados de quién tú ya sabes. Al mismo tiempo que estaba cerca de su admirado Mario Escudero (lo que son las cosas) En fin, que daba para soñar mucho. Como no podía ser de otra forma, ya que estábamos en una sociedad flamenca, quiso acabar por fiesta por bulerías y dedicárselo a su compinche Agustín Diaserra, que se hallaba entre el público y a Pedro Barragán.+ info | relacionados | Fotos : Joan Cortès

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Dani de Morón. “Carta Blanche”