Charles Lloyd quartet

Charles-Lloyd-QuartetCharles Lloyd Quartet
42 Woll Damm Festival Internacional de Jazz Barcelona
L’Auditori, Barcelona
16 de noviembre del 2010

 


El cuarteto de Charles Lloyd consiguió que este humilde cronista volviese a creer en el jazz, en ese jazz que sigue ahí, recordando que a pesar de toda la carga “sesuda” de sus músicos, hay una cosa que se llama “swing” que nunca debe perderse. Dos horas de música ininterrumpida, es verdad que los años no perdonan y en los momentos en que no tocaba, nuestro hombre se iba a bailar atrás o se sentaba a descansar cerquita del pianista, que buen sitio. Que gran músico es Jason Moran, como supo establecer su espacio, el del trío y trabajar para el cuarteto. Charles Lloyd por si no le has seguido nunca la pista, es un saxofonista (tenor) nacido en Memphis en 1938. En los años 60 lideraba un cuarteto con Keith Jarrett y Jack DeJohnette (ahí es nada) mientras que fraternizaba con el movimiento hippie de San Francisco, como suele ocurrir, al cabo de un tiempo se retiro a las montañas a cultivar alcachofas, pero después de escucharlo ahora con 72 años, estoy seguro que nunca dejo muy lejos el saxofón. Tiene un soplo discreto, sin alardes, pero con un fondo que te penetra, con un sonido que te Charles-Lloyd-Quartet-picenvuelve y que te habla directamente al corazón. Supo empezar desde lo difícil, desde sonidos ariscos que se van suavizando a medida que los músicos ejercen de domadores, supo dejar claro que tiene un trío detrás que sabe lo que hace, 12 discos lleva Lloyd con ECM, y tanto este “Mirror” ECM, 2010 como el anterior “Rabo de toro” ECM, 2008, con la misma formación. El contrabajista Reuben Rogers y el baterista Eric Harland saben que no están con Lloyd por lo que fue, sino por lo que es, no necesitan un espacio para que el público se fije en ellos, las composiciones de Lloyd o las versiones que realizan nunca pretenden ensalzar al líder, sino dejar que los cuatro músicos trabajen para lograr emociones. Lloyd toca de una manera que te obliga a seguir su discurso y sorprenderte desde la sencillez, no sé por que pero todo el concierto me recordó a Dexter Gordon (aquella manera suya de decir las cosas), en cada tema había una presentación, el dejaba que el trío hiciera su trabajo mientras se sentaba a escuchar y después de saber un poquito más del tema lo remataba. La verdad es que los aplausos del público cada intervención de cualquiera de los cuatro se producía desde la sinceridad de la emoción, no desde la sorpresa de la floritura o del exhibicionismo. Con esto habría suficiente para una buena noche, pero, señores en el piano
estaba Jason Moran, que maravilla verlo entrar cuando Lloyd descansaba, como un “Chico” Marx jugando con el dedo índice de la mano derecha mientras con la izquierda fraseaba, de repente le veías trabajar con ambas manos por separado, si no lo ves crees que hay cuatro manos, alucinante. Cuando ya nos dábamos por satisfechos, volvieron con Monk, creo que fue Ruby my Dear, no sé, cerré los ojos, y pensé que  tenía suerte de estar allí. wwwcharleslloyd.com wwwjasonmoan.com relacionados // Candido Querol