ConciertosF de Festivalesfestivales 2026

Alba Careta Group

Posidònia Fest – Mataró (2 de septiembre, 2026).

La presentación del nuevo disco de Alba Careta Group, Panical (Segell Microscopi, 2025) en el Posidònia Fest convocó a un público muy entregado y muy pocas sillas vacías. Ver en tiempos posmodernos el patio de una antigua prisión -de estilo panóptico- convertido en un escenario al aire libre creaba una curiosa disonancia cognitiva muy acorde con la experiencia musical que estábamos a punto de disfrutar. yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Alba Careta Group

La anterior referencia a dos formas vegetales no es algo baladí. La posidonia da nombre a un festival que abarca ya seis ediciones y que nació justamente junto al puerto de Mataró (Barcelona). Desde entonces, ha ido creciendo año tras año hasta extenderse tierra adentro por otros recintos de la ciudad, alcanzando también la mencionada prisión de planta circular diseñada por Elías Rogent a finales del siglo XIX. La posidonia es, además, un alga que cubre buena parte del suelo marino de la costa del Maresme y adquiere en este festival su imagen más identificativa.

En cuanto al panical, se trata no sólo del título genérico del disco que Alba Careta Group venían a defender en este sitio, sino también un tipo de cardo muy característico de la orografía catalana que resume a la perfección la esencia de la propuesta. Arisca e impenetrable, la flor del panical brota donde menos la esperas, fuertemente arraigada a la tierra y armada con unas púas que la hacen prácticamente inexpugnable. Su tallo y sus ramificaciones crecen como los fuegos artificiales en medio de la noche, azarosos e imprevisibles, hasta estallar en una flor caprichosa cuyo aroma atrae perceptiblemente a los insectos más bastos para que la polinicen. Siempre terminará lastimada la persona que pretenda arrancarla, así que era óbice como elemento iconográfico que sirve de metáfora de las mujeres indomables de las que da cuenta el conjunto de piezas que compone el cuarto y último disco de la banda.

No en vano, Alba Careta aparece en la portada cargando con un ramo de esta planta con una mirada orgullosa. En Panical reúne un puñado de piezas propias, ajenas y otras de origen tradicional arregladas expresamente para quinteto de jazz. El filtro de selección es una abanderada perspectiva feminista que quedó patente a lo largo de todo el recital. Bajo la aparente imagen de fragilidad y candidez de Alba Careta, la trompetista y cantante se erigió como indiscutible líder del grupo, consiguiendo poner orden y belleza entre toda la fuerza telúrica que emerge de una banda tan potente compuesta exclusivamente por hombres de edades que seguramente no acaban de cruzar todavía la frontera de los treinta. Flanqueada por varias muestras florales del panical que da nombre al disco sorprende, pues, el contraste que se dibuja en escena con Alba Careta, que es puro encanto y candor, al frente de cuatro músicos que pueden pasar de lo más sutil a la brutalidad en cuestión de segundos. Al respecto, también contribuyó a urdir una atmósfera muy particular el juego de luces que, en su aparente austeridad, creaban unos efectos expresionistas con las sombras de los músicos muy acordes con el contexto penitenciario en el que nos encontrábamos.

Alba Careta y Lucas Martínez -trompeta y saxo, respectivamente- abrieron el concierto a dúo con el tema que también abre y bautiza el disco. En un santiamén ya estábamos con los pies metidos en un barreño cálido de free jazz para, de nuevo, baldearnos de regreso a la base de la balada a cargo de la sección rítmica orquesta por Roger Santacana (piano), Giuseppe Campisi (contrabajo) y Jordi Pallarés (batería) y que será el colofón sobre el que sostener un solo de trompeta enrabietado y rasposo, como el relincho de un caballo que no se deja embridar mientras la batería iba coceando hasta domar el silencio. Una entrada excelente que era, asimismo, toda una carta de presentación y una declaración de intenciones: no iba a ser aquella una velada para montar un guateque con música de fondo…

Nosaltres les dones, de Maria del Mar Bonet, fue la primera pieza cantada entre largas pasadas del arco y un leve oleaje de los platillos que pondrían en guardia al público sobre la gravedad de la canción escogida. No podían dejar indiferentes unos versos de Edith Södergran que hablan de un hijo que nace muerto y que, en el momento en que Alba repetía plañideramente el estribillo, coincidían con la puesta de sol mientras la batería bombeaba quedamente como un latido que no quería apagarse del todo. Como si el espíritu de San Juan de la Cruz hubiera sido convocado, la letra nos esperanzaba diciendo que si buscaras tan sólo una fuente quizá encontrases todo un río. yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Alba Careta Group

En Elles, Alba Careta adoptó un estilo cercano a Jon Hassell comprobando cómo la distorsión puede contener un fondo melódico con el que llorar a dos amigas ausentes. Este inicio elegíaco de repente se creció para enlazarlo con A voltes el cor, de Toti Soler y Joan Vergés, un precioso solo de Giuseppe Campisi que le brindó un bellísimo colchón a la voz de Alba antes de retomar la trompeta.

Del repertorio de Marina Rossell, Alba rescató una versión enternecedora de La Métèque de Georges Moustaki, reconvertida aquí en El Metec y que subrayaba con la percusión el tono satírico de su letra. Este tono alegre, de ritmo desenfadado, estaría a las antípodas del sugerido por Fortes, una pieza que la propia Alba Careta compuso en sus años de estudiante como dedicatorio a su trompetista favorito, Ambrose Akinmusine. Técnicamente era una barbaridad que, sin embargo, los miembros de Alba Careta Group supieron bandear muy bien. De una gran complejidad estructural y armónica, Fortes se desprende juguetonamente por el filo del funk y del free, dando carta blanca para los solos de saxo y piano, relegando al trote al contrabajo y la batería. Puro nervio.

Al final de dicho tema dejaron al baterista experimentando con las baquetas. De lo que en principio tan sólo aventuraba lo que parecía una tímida búsqueda de un paso de Semana Santa se trastocó en una explosiva entradilla para voz a capella, remarcando las notas más agudas de Liliana, un poema de Apel·les Mestres con que Alba rendía homenaje por un lado a las “dones d’aigua”, seres feéricos que las leyendas sitúan en los cauces pirenaicos y, por otro, a Teresa Rebull, quien se atrevía a cantar sin más apoyo que su voz desnuda con una actitud contestataria sobre los escenarios en una época en que la policía acudía a los conciertos para evacuarlos por el mero hecho de expresarse en catalán.

El aporte más animado de la noche fue GGG, dicha así por accidente porque ni Groc ni Gas ni Go convencieron a la banda a la hora de ponerle nombre. Planteada como soporte para unas frescas improvisaciones a dúo entre saxo y trompeta sobre un amable cojín caribeño de piano, batería y contrabajo, el título podía muy bien remitir a una tibia risilla por debajo del bigote que supuso un brillante final de fiesta, cerrando con el mismo vigor de hierro con que se abrió. Como bis, un cover del Blackbird de los Beatles, según la versión del pianista Brad Mehldau, destacando más el swing de la pieza original.

En unas pocas semanas, Alba Careta Group se estrena en un festival de jazz en Pakistán que deseamos encarecidamente que no sólo sea un éxito, sino que permita abrir nuevos y rompedores horizontes musicales tan felices y valientes como los que derrumba el free jazz a su paso. Panical tiene mucho campo ya abonado para triunfar en otros terrenos áridos de inteligente atrevimiento.

Iván Sánchez-Moreno | +info | Relacionados | Fotos: Silvia Poch

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Alba Careta Group