Vanessa Bissiri, EMPATICA


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Vanessa Bissiri

EMPATICA. Segell Microscopi, 2023

La primera vez que vi en un escenario a Vanessa Bissiri, fue en Barcelona, con el grupo Dinatatak, del que ella formaba parte en aquel momento, como cantante. Podría hacer la broma de que la empatía musical con la artista fue inmediata, pero sería demasiado fácil utilizar este término, porque, Vanessa Bissiri, ha titulado su nuevo proyecto personal, EMPATICA. Lo que sí es cierto es que desde un primer momento me gustó muchísimo el trabajo del grupo, como lo demuestra que muy poco tiempo después los presentara en el Teatre de Palafolls, del que era entonces director artístico —el 22 de marzo de 2019, en aquel momento de esplendor cultural del Teatre—, para que actuasen delante de unos espectadores muy exigentes, que los acogieron de forma excelente, como sabía que pasaría.
Ahora Vanessa Bissiri nos ha presentado su nuevo trabajo, EMPATICA, del que nos habla de manera contundente, con tres frases con las que define su proyecto:
«EMPATICA habla del recuerdo que se graba en nuestra memoria a través de la sensación».
«EMPATICA es piel, es visión, es reconocer a ojos cerrados».
«EMPATICA es casi un manifiesto, una declaración, un planteamiento para que la sensorialidad sea la brújula, para devolver un espacio a la inteligencia del cuerpo, para mirar con la piel».
Vanessa Bissiri, Es lo que conocemos como una artista multidisciplinar. Aunque realmente casi podríamos decir que es una artista sin disciplina, en el mejor sentido del término. Sin disciplina, porque abarca una tal cantidad de ellas en sus expresiones artísticas que no la podemos encuadrar en ninguna y en todas ellas a la vez; partiendo de su experiencia formativa que la ha llevado a: «Música, arte escénico y cuerpo —como ella explica—, un camino transversal, pasando por la danza, la improvisación en el movimiento, el teatro experimental y de calle, la música y el mundo de la canción, que se ha contaminado hasta el punto de perder el control de una disciplina en concreto y abandonarse a esa caótica lucidez que pide la creación».
yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Vanessa Bissiri, EMPATICAPor eso, como os decía, Vanessa Bissiri es una artista sin disciplina, sin una disciplina en concreto. La creación, para ella, no tiene límites. Cualquier medio le sirve en el momento de crear, ya sea físico o mental, con el cuerpo, la mente y mucho más allá. Solo hay una cosa que marca esos límites casi ilimitados: el sentimiento.
Pero ahora, ante nosotros, tenemos algo tangible sobre lo que hablar. EMPATICA se nos presenta como en formato disco —un poco especial, como veremos—, con ocho temas: «8 canciones originales e intactas», aclara. Pero a pesar del formato que puede parecer más cerrado que otros en los ella ha participado —especialmente en sus directos—, no ha querido apartarse de su idea global creativa, y a la música, obligatoria en un proyecto de este tipo, ha añadido fotos relacionadas con cada uno de sus temas, atmósferas diferentes, ritmos diversos, letras en diferentes idiomas, que transitan por caminos propios, ideas, instantes, para con todo ello, nos dice: «Compartir un universo hecho de sentidos».
Vamos a hablar de cada uno de los temas del EMPATICA, aunque no los vamos a poder disfrutar plenamente. Nos faltará el elemento sonoro —que al final de la reseña, podréis recuperar en el programa de radio que le dedicamos—, porque a pesar de sus palabras, explicando cada uno de los temas, no vamos a poder, aquí, trasmitiros las músicas, los arreglos ni su voz. Y me refiero a este último elemento de forma especial, porque, más allá de su presencia física en escena —una presencia que abarca todo el espacio, absorbiéndolo, para llevarnos por donde ella quiere—, su voz es absolutamente especial. Hay artistas que cuando oyes el principio de una de sus canciones, sabes que son ella; y este es su caso. Y no solo por su timbre, sino por su forma de utilizar esos legatos verbales —perdón por la barbaridad—, incluso esa manera de mezclar melodías, contextos casi hablados, y, especialmente, su forma de transmitir, porque Vanessa Bissiri, no solo canta, interpreta en el más amplio sentido de la palabra.
Pero antes de hablar de cada uno de los temas de, EMPATICA, os quería comentar una idea que tuve al escucharlo por primera vez. Es un disco con principio y fin, como en un camino que vuelve al mismo sitio, con una voz infantil que nos explica un cuento, al comenzar el mismo, y nos canta una canción para acabar el último tema. Como dice Vanessa Bissiri, «EMPATICA […] se sirve de diferentes lenguajes: las palabras, la imagen, la música, para crear el espacio que habita y poderlo compartir»; yo, añadiría, que también se sirve de la cotidianidad representada por esa voz infantil que la acompaña —además de los ladridos del perro y los anuncios, voz en grito, del vendedor del mercadillo—.
Al citar cada uno de los temas, siguiendo el orden del disco, vamos a transcribir lo que ha comentado Vanessa Bissiri de ellos:
C’è sempre il mare:
«Retrata una imagen que tengo muy clara en el recuerdo de esa línea que separa el cielo del mar. Cuando era pequeña me sentaba en la roca más alta de la playa donde siempre iba, y solo me concentraba en esa línea, disfrutando durante un rato de que el cielo y el agua fueran una sola cosa. Este tema habla de cómo la calma de esa mirada debería guiarnos en los instantes de cada día y de cómo tener un control mental muy fuerte sobre las cosas no nos asegura que todo vaya en la dirección que queremos». Una Vanessa Bissiri absolutamente reconocible en esta balada, nos transporta a algunos de los grandes temas de la canzone, con esa voz, a veces suave, a veces ronca, a veces rota, con esa manera con la que la hemos oído cantar muchas veces.
Una forma distinta:
«Cada una y cada uno tiene su andamio, cada pisada es diferente, cada piel percibe a su manera. Así que esta canción nos invita a celebrar nuestra diferencia y a no querer encajar en una definición, aunque cueste quedarse en “un lugar sin nombre”». Una suave base rítmica punteada de forma melódica, forman el colchón por donde se mueve su voz, mientras nos habla de esas diferencias, de esas formas distintas.
Se perfuma y toma:
«Aquí canto esa experiencia sensorial que nos lleva a conocer el universo de quien tenemos al lado; si nos paramos a escuchar y mirar con la piel, podemos descubrir si estamos en el lugar adecuado. En esta canción me acuerdo también que la manera de ser de cada alma es como una fiesta y una invitación a descubrirla». El ritmo más marcado, la voz más cortada, para que miremos alrededor, como dice Vanessa Bissiri, para descubrir nuestro entorno de forma más sensorial.
yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Vanessa Bissiri, EMPATICAL’amore son stagioni:
«Las flores y sus olores transportan y encienden imágenes que están guardadas en espacios escondidos. Las flores en esta canción celebran un lenguaje sensorial, las palabras a veces se pueden romper o confundirse; sin embargo, los sentidos nos conectan con la verdad del momento. Las flores para mí son una celebración, un ritual, una oración; son los testigos de las estaciones, y las estaciones son los ciclos del amor». La fragancia de las flores, los sabores de la fruta, despiertan los sentidos, con unos punteos de guitarra que nos van marcando el ritmo mientras nos acercamos a esos ciclos del amor, que se va transformado en un estilo «más groove, más eléctrico», como dice Vanessa Bissiri, para llevarnos, al final del tema, a nuevo guiño hacia su entorno y su memoria, con esa inolvidable, La Stagione dell’amore, de Franco Batiatto.s
Visione:
«Es el recuerdo presente en la memoria de alguien que ya no está. Con el dedo puedes trazar el perfil encima de una foto, casi sintiendo el tacto del rostro. Las estaciones han perdido el camino, y yo me quedo sentada a rezar contigo, dice. Toda la canción habla de las visiones que se encienden al volver a mirar una vieja foto y las sensaciones que desprendía la cercanía de ese ser. Como ofrenda al tiempo: un café caliente a cambio de volver a ver esos ojos otra vez por un instante». Los diferentes ritmos por los que se va moviendo el tema, nos transportan a esos recuerdos, que varían, pero que mantienen la idea fija de recuperar a esa persona.
Mudo amor:
«Es una pequeña oda a las palabras que no me alcanzan. Las palabras faltantes son una oportunidad para recurrir a otra parte de la comunicación: nuestros sentidos. A veces, no tener palabras nos deja en un lugar que no reconocemos donde hay una luz diferente y nos inquieta, y nos sentimos criaturas sin voz, como los peces». Aquí nos trasladamos hacia ritmos y formas más cercanas a un soul sui generis, para explicarnos que muchas veces las palabras pueden sobrar.
Ossessione gentile:
«Con esta canción reflexiono sobre el lado carnal de los sentimientos donde el odio y el amor están en la misma línea y pueden mutar rápidamente el uno en el otro. Intento retratar esas pequeñas cosas que nos obsesionan en el día a día, ruidos que se repiten, palabras que aterrizan en lugares sensibles, presencias que a veces nos irritan, a veces parece que las necesitamos como el aire. Hasta que ese frenesí baja y volvemos al cuerpo y a la piel, aceptando nuestra esencia cíclica». Una de las canciones más bellas del disco, es esta que nos traslada a nuestras pequeñas obsesiones que, una vez superadas, nos permite volver a ser nosotros en nuestro entorno. Una melodía de frases cortas que, sin serlo, parece un simple recitativo, adornado por unos coros que nos devuelven a nuestro lugar.
Up through the air:
«Me gustan mucho estas dos palabras: arriba y a través. Me dan la sensación de levedad y profundidad, sensación de aire, espacio y ligereza. “Encontraré la manera de andar en esa materia suave, aprenderé a atravesar las nubes y quizás mi bien-decir o mal-decir dependa del prisma a través del cual mire la vida. Te dejo mi corazón en el aire y te espero cuando llegue el verano”. Quién canta la canción soy yo, que tropiezo con el idioma y su sonido. Me gusta ser extranjera, me hace ligera». Tropiezo con el idioma, nos dice y de forma humorística, lo demuestra antes de interpretar el tema, intentando lograr una pronunciación correcta del inglés. Será como el leitmotiv que se repite durante la canción. Vanessa Bissiri, entre los glissando de la guitarra, siendo menos Vanessa Bissiri que nunca, no deja de cantar y de ser la Vanessa Bissiri  de siempre. Y al final esa misma niña con la que comenzaba la grabación, nos interpreta su  particular versión —sin una música que la acompañe, como la niña remarca—, de, Somewhere over the rainbow, para cerrar ese círculo de proximidad de los sentidos, al que me refería.
El trabajo guarda más sorpresas que aquí no podemos mostrar. Vanessa Bissiri nos lo explica:  «Hemos elegido entregar estas canciones en un formato diferente: 8 postales que retratan el universo de cada canción y vienen acompañadas de más sorpresas en un pack personalizado y hecho a mano, y un código QR para descargarlo». El trabajo es un regalo para los sentidos: «Un disco para disfrutar con los ojos cerrados, sintiendo la brisa», concluye Vanessa Bissiri.
Este disco me ha devuelto a Vanessa Bissiri, que, durante unos años, estuvo viviendo en la Ciudad Condal, y que ahora: «he vuelto a vivir a Sardegna», nos comentaba. Me permite recuperarla, aunque sea a través de una grabación, y volver a disfrutar de su música.  | +INFORelacionados|Texto: Federico Francesch |Programa de radio correspondiente  | DESAFINADO | 

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P.S.:
Pero tengo, Una noticia excelente. Si después de leer esto, os habéis quedado con ganas de escuchar a Vanessa Bissiri, en directo, tenéis la oportunidad de hacerlo, en la sala, Jamboree, de Barcelona, este viernes día 5 de abril, a las 21,30h. Junto a Vanessa Bissiri, estarán, Carlo Doneddu, guitarra clásica ;Giancarlo Scevola, guitarra eléctrica; Sergio Rojas, bajo; y Coco Sauvetre, batería. ¡¡Totalmente imperdible!!

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