Sulllivan Fortner trío
Festival Jazz Barcelona. Conservatori Liceu 14 del 10 del 2025
Explicaba Joan Anton Cararach (director artístico del Festival Jazz Barcelona), que Sullivan Fortner (Nueva Orleans 1986) acababa de ganar esta semana el primer Larry J. Bell Jazz Artist Award, el premio mejor dotado del jazz (300.000 dólares) Por algo debe de ser. Después de empezar en la banda de Roy Hargrove, del 2010 al 2017, hemos podido verlo acompañando a la cantante Cécile McLorin Salvant, y esta noche con su trío. Junto a Tyrone Allen II, contrabajo y Kayvon Gordon, batería. Un trío, que se dejó la piel, en más de 90 minutos de música engarzada sin apenas tiempo para aplaudir. Empezaban gira (varios meses por Europa y Estados Unidos de América) y lo hacían con una potencia arrolladora. La camiseta del contrabajista al final del bolo, daba buena fe de ello.
En general be bop del bueno, en particular, vayamos tema por tema.
La posición del piano, a la derecha del escenario (no es lo usual), con contrabajo y batería a la izquierda de Sullivan, todos muy juntos, permite al pianista estar mirando continuamente a su sección rítmica, y cuando quiere, puede girarse levemente hacía el público, para comentar los temas, o para demostrar que puede tocar sin mirar las teclas.
Vestido con un abrigo largo, no quiero saber lo que debió de sudar y con gorra juvenil, hizo un amago de saludar, pero como broma y se entregó a fondo con “Them for Cécile”, quiero suponer que en homenaje a su “jefa”.
No tardaremos en comprobar que Gordon, desde la batería, está descargando una tormenta deliciosa. Arrancan ya con “Changing Keys”, de su álbum Moments preserved (2018) los aromas que comentaba de bop ya se extienden por toda la sala. Por momentos, Sullivan está tan pendiente de Gordon, que decide dejar de tocar y acompañar al batería con sus palmadas. Dúo precioso de la sección rítmica, que ya me tiene atrapado.
Ahora se lanza solo Sullivan escalas arriba y abajo, hasta que reconocemos “Dos gardenias” y la versión es dinamita pura. Tan pronto la transforma en un tango como en un bolero. Cuándo entra la sección rítmica le siguen el juego sin problemas. Con “Watusi” nos llevó hasta el continente africano, de nuevo la batería sacaba chispas. La mano izquierda del pianista insinuaba algún detalle, pero de momento el tema era de la sección rítmica.
Temas como “Pithecantropus Erectus” y “Monk’s Mood”, demostraban hasta qué punto la noche estaba rebosante de bop. El solo de contrabajo de Tyrone Allen II, para enmarcar. ¡Una delicia!
A pesar de tener varios discos en el mercado, Sullivan iba cogiendo de aquí y de allá, como un “Is that so” del trompetista Lee Morgan. De su álbum Solo Game (2023) revisó “Cross and circle” y de su último disco Southern Nights (2023) “Organ Grinder”.
Yo destacaría sobre todo, su implicación con la música que estaba tocando, durante gran parte del concierto, me dio la sensación de que estaba tan absorto en lo que construía, que como les pasaba a Monk y a Mingus (en su época dorada) no eran muy conscientes ni de dónde se hallaban, ni de que había que hacer, salvo tocar su endiablado jazz.
Al final del bolo, el trío engarzaba a tal velocidad los temas, que parecía molestarles los espacios para los aplausos. Por supuesto después de noventa minutos, todavía salieron para tocar “Really Love”, no podíamos irnos con mejor sabor de boca. + info | relacionados | Fotos: Hal Masonberg

