Rafa Pons

rafa-pons.jpg Rafa Pons
“Insisto”
Ventilador Music, 2008

Cuán lejos queda aquel sólido debut en el VIII Concurso de Cantautores de Horta (Barcelona) y no obstante parece que fue ayer. Quedando entonces como finalista detrás de los entonces prometedores Meritxell Naranjo y Alejandro Martínez, Rafa Pons es quien sin embargo ha cosechado más fructífera carrera. Labrándose una fama a base de actuaciones en garitos y una liviana promoción, Rafa ha creado todo un fiel corrillo de fans que le acompañan adonde sea que fuere, además de llegarse a codear con algunos grandes del género como Sisa o Gerard Quintana. Rafa Pons nunca disimuló sus deseos de alzarse como una estrella mediática. No en vano uno de sus hits (Numismático y filatélico) ya deja claras sus intenciones, reclamando la atención de un mecenas o de algún importante sello discográfico. Y conviene señalar que en poco tiempo su ascendencia ha sido meteórica: ha sido protagonista de una serie de tiras cómicas, ha compuesto varias bandas sonoras –como la sintonía para un anuncio de prensa o una pieza cantada en el film Versus (Iago del Soto, 2008)–, ha colaborado en el colectivo Vengo a cantautar y su secuela Cantautar: Homenatge a la Nova Cançó (ambos publicados por Nits de l´Art, en 2005 y 2006 respectivamente). A todo eso sus letras –a medio camino entre el desparpajo de Kiko Veneno y la crítica social de Quique González o un Sabina menos ajado por la (mala) vida y otras cosas de meter– son la mejor baza de este joven artista de voz ronca y arrebatadora personalidad. Amigo de sus amigos y ante todo afilado poeta, ha hallado en el seno de Les Nits de les Arts –donde también se gestaron El Sobrino del Diablo, Alfonso Mora o Dani Flaco– el mejor caldo de cultivo para trabajarse la obra propia y cincelar una imagen al personaje.
Por el camino, el ex–componente del grupo Mil Dudas ha ganado en madurez y perdió un poco de frescura, pues quizá con la edad se haya vuelto demasiado serio. En Insisto se echan en falta las dosis de sarcasmo socarrón de canciones ya míticas como Julia Roberts o Me tienes contento, o incluso la sensible lírica de Nieve en la ventana. Pero aunque para aquel Mal te veo (Batiendo Records, 2007) jugara a su favor el efecto sorpresa y pese a que la portada de éste sea tan parecida a la de Mística domèstica (K Industria, 2006) de Roger Mas, Insisto contiene joyitas como la divertida Olvídate de ti o Traficante de karmas, en la que relata las vicisitudes de un cantautor que, a falta de bolos y galas, en realidad se paga penurias con salarios de E.T.T., como todo quisque. Rafa sigue contando sus acostumbradas historias urbanas sobre putos de viejas, chachas yonquis y malcasadas en pos de sexo inseguro, asegurando que hay vida más allá de la PlayStation, que existen tías buenas con bigote y que no se va a cerrar ningún Cielo porque de vez en cuando se empalmen sacerdotes. Inmutable el tono cuando se ríe de sí mismo o de sus cutres cuitas como seductor –como en Mosquetera o Para nonainoninonero–, que se ha convertido en marca de la casa, el tema que más redunda en Insisto es por contra el del amor y su contrapartida. Diríase que el resumen de todo se esconde bajo el cd, en esos versos que mezclan un arrepentido rencor con el desaire de la nostalgia (luego se descubre que corresponden a la festiva canción oculta al final).
Secundado por el siempre imprescindible Santi Noriega (guitarrista y productor asimismo de bandas como las de Agudélico, Txantxu y Gorkhiru), a quien dedica uno de los cortes, y convidando también a su padre (para cantar a dúo la ranchera El gallito), Rafa Pons mantiene su altísimo nivel como autor de rimas soberbias y como creador de bellas imágenes metafóricas (como atestigua su Silencio), pero en lo musical se va asimilando peligrosamente el estilo radiofórmula que tan buenas mieles le ha dado a Fito & Fitipaldis o los últimos Estopa. Siempre quedará la duda de si la fama, por regla general, puede ir en detrimento de la calidad, pero habrá que cruzar los dedos para que al bueno de Rafa no se le suban los enanos a la cabeza. Que no todo en el monte es orégano ni todas las cabras tiran al monte. www.rafapons.com // Iván Sánchez Moreno