Crónicas

Natsuko Sugao Big Band

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Jamboree, 24 de enero de 2026

Si había un concierto especial este mes de enero, era el de la compositora y trompetista Natsuko Sugao. Nueve años después de «La Danza de una Luz» (Underpool, 2016). Sugao ha compuesto «Impermanencia de los asuntos«
Recojo las notas de la compositora para introducir la crónica, ¿quién mejor que ella, para explicarnos su música?
“Esta suite nace con la idea de que cada movimiento represente una fotografía de momentos pasajeros de la vida. Cada pieza está inspirada en vivencias trascendentales que han sucedido en los últimos 4 años. Desde el principio del proceso de composición, tenía claro qué quería escribir para un formato grande, que al final derivó en una Big Band completa. Para componer intenté ser libre, ser fiel con lo que sonaba en mi cabeza y no estar atada a la forma ni armonía tradicional. Muchas veces me sentaba en el piano y tocaba improvisando sin ninguna regla ni limitaciones. Fue un proceso largo de transcripción de mí misma
Si a esto le añadimos los músicos que le acompañaban, vas a saber de antemano que fue algo para recordar.
A mi izquierda, la pianista Ester Quevedo, a su lado la guitarra de Dani Pérez y el contrabajo de Masa Kamaguchi, escondido detrás de todos pero escuchado a la perfección, el baterista Andreu Pitarch. Y vamos con los vientos, en primera fila, flautas y saxos, Gorka Benítez, Jordi Santanach, Marcel·li Bayer, Marta Durán y Andreu Domènech. Detrás, los trombones: Daniel Noguero, Víctor Colomer, Aram Montagut y Darío García. Y finalmente las trompetas: Óscar Latorre, María Antonia Gili (a quién felicitó Sugao, por haber sido capaz de preparar el concierto en dos días, para substituir a Pep Garau), Pol Padrós y Francisco Fernández. Como puedes ver una Big band de lujo, para una música fuera de lo común.
Delante de todos, sonriente, nerviosa en sus locuciones, pero certera en su dirección una mujer que debería ocupar espacios más grandes que la pequeña sala de la Plaza Real, aunque para un servidor, sentado en primera fila, fuese un lujo.
Empezaba el concierto con una composición que Sugao grabó en su anterior disco, con un sexteto, dónde ella tocaba la trompeta, pero quería saber cómo sonaba con una Big Band, Gorka Benítez y Dani Pérez (cuanto le debemos a esta pareja) no tardan en dejarse notar, magníficos, como siempre.  
Siguen con una suite, ahora ya del nuevo trabajo, y entramos de lleno en esa atmósfera que envuelve esta obra, podemos hablar de jazz, de música contemporánea, todo se queda  mitad de camino. Es una música hermosa, cambiante, que te atrapa como un buen perfume o una historia original. Hay momentos de tríos o cuartetos, hay momentos de Big band, y todo está perfectamente ligado. Explicó Sugao, que esta “Impermanencia de los asuntos” una manera de definir, que las cosas siempre van cambiando, no permanecen. Intenta la autora explicar sus sensaciones desde el fatídico covid, hasta la actualidad. El tema era “Invasión invisible” (covid) y seguían con “Nueva vida”, entrada impresionante de un solo de su paisano Masa Kamaguchi (otro imprescindible en la escena actual) le rescatan Quevedo y después Benítez y Pitarch, llevándonos a atmósferas que te atrapan en espera de lo que sucederá, sorpresas contínuas de las grandes composiciones sin etiquetas.   
Miyoko” (Mi abuela). Como tantas personas en esa época no tuvieron la oportunidad de poder despedirse como se merecen por culpa de la situación, Sugao, que había empezado con humor, se emocionó, y decidió seguir expresando sus sentimientos con la música, sin duda su mejor herramienta. Un tema triste pero muy hermoso, luciéndose Latorre y Quevedo.
No quiso explicar nada en el siguiente “Pekepeke” pero dejó que Bayer disfrutara con ese sonido “irreverente” que caracteriza a este saxofonista, Kamaguchi y Pitarch lo apoyaban con discreción. Un tema festivo, atrevido, que podría pertenecer a cualquier folclore de países en que la música sirve para algo más que para escuchar sentados. Una gran fiesta.
Para terminar, advirtiendo que no habría bis (las dichosas dos sesiones) agradeció al técnico de sonido, presentó a los músicos y con “Epílogo y descarga” se acabó la magia. Una composición en que de nuevo, las etiquetas no sirven, podría haber tomado Sugao ideas de la tradición musical de su país, o del gran Hermeto Pascoal, qué más da.  Una experiencia inolvidable. Si no estuviste, tienes una segunda oportunidad, el día 13 de febrero en el Ateneu de Sant Feliu. Imprescindible.  + info | relacionados | Fotos: Joan Cortès     

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