Discos

Carola Ortiz: Enllà

Carola Ortiz

Enllà (2025, Segell Microscopi)

Después del resacón de Cantareras (2023, Segell Microscopi), Carola Ortiz regresa al estilo depurado de sus inicios con este breve trabajo -8 cortes que, en total, apenas alcanzan la media hora de duración- que lleva por título Enllà (2025, Segell Microscopi). yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Carola Ortiz: Enllà

Si bien su disco anterior hablaba sobre maternidades interrumpidas, duelos por desamor y crímenes pasionales donde el arma homicida lo esgrimía una mujer, junto a odas marianas, canciones de boda y pasodobles, y nanas con aires de funeral que hundían sus raíces en el cancionero tradicional, en esta ocasión Carola Ortiz devuelve el protagonismo al clarinete y a su voz natural sin procesar, relegando los excesos que dotaron de entidad propia a su aclamado Cantareras. Enllà, pues, es un trabajo diametralmente opuesto a la sobreproducción de aquél, mucho más intimista y recogido, quizá escarmentado por la dificultad de llevar a los escenarios la feliz ambición que supuso su anterior disco.

En el que ahora nos ocupa, los arreglos y la composición musical recaen únicamente en manos de Carola, mientras que la autoría de las letras se atribuye a Mario Olaortua, que es también quien se hace cargo de la producción ejecutiva. Todos los versos que canta aquí Carola -¡y qué bien los canta!- han sido extraídos del poemario Mirada interior (2024, El Viver d’Argentona) del citado Olaortua y aderezado con los grabados de Catherine Lorton, y sin duda mucho hay de introspección en este escueto, sencillo y precioso trabajo. yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Carola Ortiz: Enllà

A tenor de lo dicho, es aventurado y sin embargo muy venturoso dejar en la edición de sonido los ruidos de fondo que, por accidente, se cuelan en la grabación de las canciones (el crujir de las sillas, el roce de las cuerdas, etc.), lo que subraya el carácter íntimo y cercano que se pretende. Para más inri, Carola renueva toda la banda de acompañamiento respecto al disco precedente, así como a todo el equipo técnico. A su vera, tan sólo se bate con la guitarra acústica de Bartolomeo Barenghi y el chelo de Sandrine Robilliard, capaz de alcanzar tesituras agudas de viola y violín en piezas como Blau de blaus y Acarona’m.

Enllà es un disco para el reposo, tal vez una cuenta pendiente de la artista para estar en paz consigo misma, tras un largo período de intensa búsqueda personal. El gesto de bendición y el retrato de Carlota llorando quedamente en primer plano entre las fotos de la carpetilla interior ofrecen pistas de esta particular odisea sentimental que comporta, asimismo, una constante transformación en lo estético. Enllà es, por lo tanto, un eslabón más de esta aventura de autoconocimiento.

De hecho, Carola Ortiz convida aquí a degustar su talento en géneros variados que van desde la habanera (Quan la lluna) y el vals (Acarona’m) hasta el bolero (Blau de blaus), el klezmer y el jazz à la manouche (Poc a poc), además del tango (Foc, cuyo estribillo da sentido al título conjunto del disco. En Seguirem rodant, que se ha destacado como single del álbum, se incorpora la darbouka de Omar Kattan a ritmo de rumba, dándola una especial atención a las percusiones del pandero y el bendir. Y por lo que refiere a Temps de trobada es sin discusión la que nos arranca la bendita llorera.

Muchísimas gracias de nuevo, Carola, por otro hermoso trocito de vida.

Iván Sánchez-Moreno | +info | Relacionados | Fotos: Noemi Elias Bascuñana y Laura Soriano

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