Alfredo Lagos, David Lagos y Andrés Marín. Tríptico
Sandaru. SFB El Dorado. 7 del 11 del 2024
El guitarrista Alfredo Lagos venía hacia Cataluña cargado de diferentes propuestas, mientras el día 7 estaba en la SFB El Dorado, con su hermano David (cante) y Andrés Marín (baile) presentando este Tríptico, al día siguiente se iban, Marín y él hasta Girona con su espectáculo Díptico y el domingo 10 en la peña Antonio Mairena de L’Hospitalet podíamos escuchar la propuesta insólita de Perrate y Za! En esta ocasión con la guitarra de Alfredo Lagos.
Esto indica ese extenso abanico que está viviendo ahora mismo el guitarrista jerezano.
Pero volvamos a la sala Sandaru. Empieza Alfredo Lagos a solas con su guitarra con unos fandangos que titula Río Tinto. Lagos hace tiempo que compagina perfectamente el toque para acompañar el cante o el baile y la guitarra de concertista. Esta era una buena ocasión para demostrarlo con un par de temas que atraparon enseguida a un público que conoce bien al guitarrista y lo aprecia.
Después de recorrer el toque por fandangos durante 12 minutos, sin prisas, templó y nos ofreció Pa mi madre, otro desarrollo que se alimenta de diferentes palos para redondear una composición que te adentra en el alma de la poesía que desgrana este hombre con su guitarra.
Aparecía en escena su hermano David y después de saludar, nos anunciaba que iban a arrancar recordando ese cante ancestral que se llama polo. Para que nos entendamos hicieron una soleá por bulerías (con letras que nos acercan incluso a La Habana) la composición de Alfredo Lagos, la puedes encontrar en su álbum “Punto de fuga”, como All free (para que veas el interés de este hombre por otras músicas como el jazz)
Siguieron por cantiñas, los hermanos como buenos jerezanos tienen el compás en su ADN y el cantaor cuándo palmea te arrastra con facilidad. Aunque el líder sigue siendo a guitarra que tiene espacio de sobras para conquistar al oyente.
Servidor (y supongo que muchos espectadores) esperamos con impaciencia la entrada en escena de Andrés Marín, pero los hermanos Lagos siguen con su concierto y no es cuestión de desaprovechar lo que nos regalan. La guitarra arrancaba con un desarrollo largo, volvían al principio de todo con la caña (considerada como el palo flamenco fundamental), de nuevo puedes pensar en soleá. Es un tema de David Lagos, titulado El que no tiene dinero, tarda el cantaor en entrar, dejando que la guitarra se explaye con esas deliciosas falsetas que permite el toque por soleá. Cuándo entra la voz, con unas letras de Niño de Marchena, entre otros, David Lagos se lanza con un grito terrible y casi sin darnos cuenta ya tenemos en escena a Andrés Marín, a partir de ahí la tarde es del bailaor sevillano, nadie puede arrebatarle el liderazgo. Se desplaza / desliza Marín por el escenario y sus golpes secos siguen hablando de los tiempos antiguos, pero la guitarra de Lagos ya se lo lleva hacia otros territorios. Santiago es una composición de su hermano David (quiero adivinar que se refiere al famoso barrio jerezano) así que el compás de su tierra servirá de línea conductora, para que los veinte minutos siguientes, Marín nos demuestre porque teníamos tantas ganas de que apareciese en escena. Me comentaba una amiga que le había recordado a Antonio Gades, y creo acertaba plenamente, esos brazos de Marín son únicos. Los mueve con una elegancia y un compás envidiable. Todo su cuerpo es como una línea que se desplaza y crea siluetas. Unas siluetas que son tan intensas cuando se mueven como cuando se paran en esos cortes secos y seguros. David Lagos, se transformaba por unos momentos en un pregonero gaditano, invitándonos a comprar sus productos de la huerta, Marín adornaba los cantes, la guitarra callaba. Es el poder de este trío, que puede transformarse en diferentes dúos, todos igual de interesantes. El humor de los pregones (en un cante arriesgado) y el golpe certero del baile con hechuras de libertad consiguen una magia inolvidable. La guitarra entra (también muy libre) y ese otro dúo del que te hablaba, trae diferentes aromas, pero de igual intensidad. Cuándo acaba todo, entiendes por qué no ha salido Marín antes, veinte minutos, con la intensidad que baila el sevillano, son palabras mayores. + info | relacionados | Fotos: Joan Cortès.

