Minino Garay. Speaking Tango trío.
Club del Disco. 27 de octubre de 2026
Club del Disco sigue apostando por conciertos con muchos invitados, lo que convierte cada pase en una noche sorpresa.
Si además le sumas el buen humor de Minino Garay, la fiesta está asegurada.
Garay es un compositor, percusionista, cantante, poeta y contador de anécdotas que sabe cómo atrapar al público de cualquier sala. Argentino, nacido en Córdoba, pero residiendo en París desde hace muchos años, sigue disfrutando de conversar en castellano.
Lo conocí en la primera década de los 2000 cuando lideraba Los Tambores del Sur, con discos tan entrañables como el que llevaba ese mismo título o posteriores como Asado y Kilombo.
Este nuevo espectáculo, “Speaking Tango trio”, nace con el objetivo de reivindicar los textos como elemento muy importante dentro de la propuesta, no tanto como canción sino como mensaje narrativo o poético. Con claras referencias a la poesía de su madre, a la que cita en varias canciones.
Completan el trío; Alejandro Di Costanzo, pianista conocido por su trío de jazz o sus colaboraciones con músicos del folclore argentino. Y el bajista (bajo eléctrico de cinco cuerdas) Matías Míguez, (A Contra Blues, Rambalaya) que presentó el mes pasado su último álbum “Swango” Temps Record. En el que también toca Di Costanzo.
Empiezan con “Así se baila el tango” y además de ese recitado curioso, me sorprende muy gratamente la línea del bajo y esa entrada tan lírica de Di Costanzo. Y como no la fuerza rítmica de Garay. ¡Empezamos muy bien!
Explica el cordobés que hacía mucho que no tocaba con los muchachos y que ha sido genial comprobar que recordaban perfectamente las canciones.
Siguen con “Desencuentro” (Troilo- Castillo) a la tragedia que ya contiene el famoso tango, Garay la recarga con su declamación y esos ritmos frenéticos.
Siguieron con “Solo por un beso”, un tema en que el jazz gozó de mucha libertad, al igual que la letra, que supo personalizarla para la ocasión. El piano tuvo mucha libertad para jugar mientras Garay rompía ritmos para favorecer la poesía. Buen solo de Míguez (muy aplaudido por un público entregado)
Nos explicó el motivo de la propuesta poética, citó a su madre, y quiso dedicar el siguiente tema a Emilio Solla, que estaba en la sala, e invitar al percusionista Álvaro Pérez. Con el típico tambor repique del candombe, subió el uruguayo a escena.
“Qué carajo hacemos” tiene una letra que no puede ser más actual y esos tambores de candombe le sientan perfectamente. Mientras que el piano aprovecha para apostar por un jazz latino que aromatice la propuesta.
Deja que Di Costanzo tenga una entrada intrigante, antes de entrar en el mundo de Gardel, “Sus ojos se cerraron”, que suena muy diferente narrado de esta manera. Mientras el piano sí que “canta” el famoso tango, Garay juega a percutir en todo su cuerpo; todo él es un instrumento de percusión.
Ahora invita al flautista Pablo Giménez y de nuevo a Álvaro Pérez para seguir por candombes.
Flauta y tambor nos trasladan directamente a esa fiesta de candombe tan típica en Montevideo.
Nos habla de su madre, Nury Taborda, para presentar un poema suyo en la siguiente canción; “Señora doña Igualdad”. Ella había escrito textos para música popular en Córdoba, para grupos que hacían esa música popular, una mezcla de pasodoble y tarantela, dejando claros los orígenes hispano-italianos.
No tardó el público en acompañar al grupo, era fácil caer en la tentación.
Quiso despedirse con una versión de “Volver”, pero con unos arreglos que hizo el pianista Hernán Jacinto. Tremendo el despegue percusivo, con accidente incluido (se cayó un tambor, pero Minino Garay tiene muchas tablas y todo encaja en el show. ¡Gran versión! El piano vuelve a “cantarla” y Garay a rodearla de percusiones tremendas.
Tuvieron que hacer un bis con “Taquirari”, el tema con el que iniciaba el famoso “Asado”, Pablo Giménez, que no lo conocía tuvo que probar unos minutos, pero con la ayuda de todos, el barco se lanzó con fuerza. “El lunes te siento, el martes adentro..” Un fin de fiesta tremendo. + info


