Discos Novedad

Manuel de la Luz

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Manuel de la Luz

“De raíz” Nuevos Medios, 2026

El 16 de septiembre, salía el nuevo disco del guitarrista onubense, Manuel de la Luz, editado, nada menos, que por Nuevos Medios. Y dos días después lo presentaba en la Sala Turina, dentro de la Bienal de Flamenco de Sevilla. “De la Luz”, 2015, fue su debut, en él se acercaba con respeto a la guitarra de Paco de Lucía o de El Niño Ricardo, ahora, con este título, “De raíz”, el guitarrista sugiere un viaje al pasado del flamenco para traerlo a su presente personal.
Aunque se trate de un disco de guitarra sola, iremos presentando a sus compañeros de viaje.  
Arranca De La luz, con unos tangos, “Herencia de mis mayores”, buen trabajo del bajo de José Manuel Posada “Popo”, las percusiones de Paquito González y la voz de la también onubense, Olivia Molina. El bajo eléctrico y los tangos siempre se han entendido bien. Y al guitarrista, esa base le sirve para destacar sus fraseos.
Ya únicamente con la percusión (ahora es Paco Vega) y palmas, emprende una bulería por soleá. “Las Calderas” como una banda sonora, el tema te lleva a imaginar escenas cercanas a las romerías, con esos sonidos de caballos, acercándose al principio y alejándose al final.
“Mi Vals”, pues eso, un vals, pero flamenco. Al violín, Vladimir Dmitrienco le da ese perfume más clásico. En las percusiones Antonio Moreno. El vals estaba por todo el mundo, desde Perú hasta Viena, y los gitanos iban asimilando cualquier ritmo que escuchaban. Enriqueciendo su legado musical.
Para el siguiente tema, tenemos un invitado muy especial, nada menos que Rafael Riqueni, unas bulerías que ha titulado “Cómplices”, dos guitarras volando libres, prendiendo la mecha, que en cualquier momento explota en fiesta jerezana.   
Se queda solo Manuel de la Luz y le dedica a Dani Vélez, una rondeña, “Amigo Vélez”. Ya sabéis que desde que Ramón Montoya le diera su sello personal, la rondeña la suelen usar todos los guitarristas para ese momento de lucimiento como solistas. Manuel de la Luz, no ha querido ser menos. Poco a poco, va tejiendo un entramado de preguntas y respuestas, que te obligan a centrarte en la composición y disfrutarla como un desafío.
En la siguiente composición, “De mi Andévalo a Triana”, ahora por sevillanas, nos propone un viaje personal desde sus orígenes onubenses hasta el barrio sevillano por excelencia. Podemos ir siguiendo el viaje a medida que las palmas nos acercan al ritmo de ese palo.
Las palmas de Bobote y Torombo, introducen “De arena fina”, unas alegrías que nos llevan hasta La Caleta gaditana. De la Luz, muestra seguridad en esa velocidad que requieren las alegrías, sin perder en el camino la elegancia en el fraseo.
Para cerrar, una minera, “Aguas teñidas”. Ahora sí, la guitarra se enfrenta sola a la profundidad de las músicas negras de la minería. Libre de compás, solo sujeta al sufrimiento del minero. + info

 

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Manuel de la Luz