Festivales 2025

Julián Sánchez (trompeta) & Aitana Rousseau (baile)

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Sala Sandaru. SFB El Dorado. 22 del 5 del 2025

Vientos furtivos” es la propuesta “undergraund” dentro de la programación de flamenco de la SFB El Dorado, y, para un servidor este concierto era el más esperado del ciclo. El público no llenó la sala, se notaba la ausencia de muchos aficionados flamencos que no arriesgaron, peor para ellos.
A Julián Sánchez, compositor y trompetista granadino, lo conozco hace mucho tiempo, de cuándo vivía en Barcelona. Puedes encontrar varías crónicas en esta web. No quise averiguar nada de la bailadora Aitana Rousseau, para que la sorpresa fuese mayor.
¿Qué iban a ofrecernos, una bailadora flamenca, con un percusionista que toca la trompeta?
Se trataba, como había advertido Pere Pons, de dos artistas improvisando durante 50’ en un espectáculo, que dada su libertad de improvisación, no puede ni debe repetirse. Era la segunda vez que estos dos artistas se encontraban en escena, la primera hace unos meses en la Fundación Unicaja de Almería, esperemos que haya muchas más ocasiones, ya que el encuentro merece la pena ser vivido en directo, las veces que haga falta.
Empezaba Julián Sánchez buscando sonidos ancestrales en la trompeta e investigando el metal puro (sin soplo). Como músico formado en la escena del jazz, echaba mano de Monk, como en su trabajo Tumbando a Monk, junto a su compañero en muchas aventuras, el pianista Javier Galiana. Mientras la trompeta buscaba esas fusiones orgánicas, Aitana Rousseau empezaba moviendo solo un brazo y jugando con su mano con la elegancia y precisión necesaria para alertarnos sobre su valía como bailadora.
Tiempo para que el baile sea el protagonista, preciosos movimientos, un compás seguro, Rousseau se desplaza por el escenario, como queriendo identificar el espacio para poder conquistarlo a su gusto. Julián entra en “Aires” un experimento sonoro, que de nuevo junto a Galiana, tomó forma de disco (creo que 2) hace unos años. Solos de trompeta se van hermanando con las manos (palillos) y el baile de Rousseau, ya nadie manda, nadie acompaña, dos artistas creando juntos, atento uno al otro, no en duelo interpretativo sino en apoyo mutuo.
Sánchez aportó dos composiciones más, Sin tempero (una obra que había escrito hace tiempo para el V concurso Tete Montoliu) y Corazón el Sur, el tango de Eladia Blazquez que registró en aquel maravilloso disco Julián Sánchez New Quartet 2015.
Con precisión de metrónomo, el zapateado y los metales, iban creando escenas musicales increíbles, Sánchez echaba mano de otras percusiones, Qraqeb, maracas o tubos de fabricación casera.
También Rousseau iba investigando con castañuelas, abanico y con un cuerpo que pasaba con naturalidad de los compasee más flamencos a las contorsiones más danzarinas. Siempre acorde con la música que está generando su compañero de escena.
Rousseau, también aportó composiciones, “Primeros pasos”, “Paso de seda” y “Vorágine”.
Fueron 50’ sin pausa, solo las que ellos necesitaban para proponer nuevas ideas, y las de los aplausos del público.
Las castañuelas y el silbo que construyó Sánchez con varias sordinas crearon un ambiente genuino, puedes imaginarte a los primeros gitanos divirtiendo a los señoritos de turno o a bufones medievales, con sus reales altezas. Después Rousseau, en esa continua exploración del escenario, se baja del mismo y deambula entre el público. Vuelta al escenario y reencuentro con el trompetista, ambos se dirigen hacía un lateral, donde una especie de manta (que había creído durante toda la tarde que se usaría como mantón de baile) les cobija en un merecido descanso. Toda una experiencia que no deberías perderte si pasa por tu tierra. + info | Fotos: Joan Cortès 

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