Kamasi Washington
Festival de Jazz de Barcelona. Razzmatazz 23 de marzo del 2025
En la primavera del 2024, el compositor y saxofonista Kamasi Washington sacaba al mercado, Fearless Movement (Young Turks, 2024), el disco se había presentado poco a poco en sociedad, como es costumbre en los últimos tiempos y el público de Barcelona y Madrid, estaba expectante ante su visita en otoño del 2024. Una lesión en la espalda imposibilitó la visita del saxofonista de Los Ángeles. Pero las dos mil personas que abarrotaban anoche la sala 1 de Razzmatazz esperaron con paciencia y disfrutaron de uno de los directos más potentes que hemos visto por estos lares.
Es verdad que el disco tuvo mucha promoción y eso ayuda, es verdad que trabajos anteriores de Washington como The Epic (Brainfeeder, 2015) o Heaven and Earth (Young Turks, 2018) son discos que tuvieron una acogida tremenda. Y para muchos aficionados, este hombre es ahora mismo el número uno en su estilo. ¿Y cuál es su estilo? Por mucho que la prensa lo haya querido comparar con Coltrane o con Pharoah Sanders, para un servidor, el concierto de anoche estuvo mucho más cercano a ese jazz con mucho soul, y por supuesto con ese sabor funky que le injertó George Clinton es su colaboración y que tanto gusta al público.
Pero antes de nada vayamos con la banda, pocas veces podemos escuchar una banda tan potente.
En medio de todo el tinglado su majestad, Kamasi Washington, a sus 44 años tiene un potencial de sonido que no es fácil de igualar, cuándo quiere demostrarlo no hay público que se resista, pero además juega con los teclados, aunque sin que te des cuenta le pasa el turno a su compañero Cameron Graves, que siempre está ahí acabando en teclados lo que ha empezado el jefe.
A su lado su hermano Rickey Washington, flauta y saxo soprano. Pocas intervenciones pero certeras, con gran sentido del ritmo y con un sonido precioso. Al otro lado, completando los vientos, el trombón de Ryan Porter. Menudos solos se marcó en un par de ocasiones.
En la sección rítmica el omnipresente Tony Austin a la batería, en ocasiones, para mi gusto le sobraba bombo, pero en general trabajo con ahínco durante todo el show. Alternando el contrabajo con el bajo eléctrico Joshua Crumbly, me encantó el toque de este músico, y se marcó un solo con el bajo eléctrico de esos que parece que no están tocando y te dejan perplejo. Excelente.
En las voces Patrice Quinn, voz preciosa para los temas de soul y cuándo no cantaba, todo un placer verla bailar con esa sensualidad.
En su tarima, a otro nivel, DJ Battlecat, turntables, percusión. Con algunos momentos de percusión sensacionales, otros momentos de DJ excesivo (para mi gusto) y otros momentos de DJ aportando ideas geniales, de todo hubo.
El contenido, un repaso a Fearless Movement.
Comenzaron, al igual que en el disco, con Lesanu, el solo de Washington aguantando como diez o doce minutos de tirón, ya dejaba claro su potencia.
Siguieron con Asha The First, un festival de vientos.
En Lines in the sand (soul con mayúsculas, una de mis preferidas) el bajo de Crumbly ya demostró su valía, y el saxo de Washington supo llorar trocitos de alma, un placer.
Seguían con Road to self (KO), Cameron Graves nos deleitaba con los teclados y Austin desde la batería ponía al público a moverse al compás que marcaba.
Y llegaba Get lit, el sencillo más famoso del disco, por la colaboración, en el disco, del gran George Clinton. Aquí Washington dejó que DJ Battlecat hiciese de las suyas, otro de los momentos mágicos de la noche.
Se salió el maestro de su último disco, para que el público recordase Street Fighter Mas, de su famoso Heaven and earth 2018. Volvió Washington a dejar caer otra descarga de saxo de esas que te hacen pensar que no puede ser que siga tocando tanto tempo seguido ese diablo de hombre. El concierto tenía, por supuesto, sus pausas en que Washington hacía reír al público con sus bromas y el ambiente era distendido.
Volvía al soul con Together y el trombón de Ryan Porter, tenía su momento estelar, muy bien secundado por la voz de Quiin.
Para terminar, al igual que en el disco, quisieron acordarse del maestro Piazzolla y su Prologue (después te pongo el video), por supuesto llevaron el tema donde quisieron, eso sí, con gusto y respeto.
Todavía hubo un bis, en que Washington, volvió a dejar espacio para que se lucieran todos sus músicos y el público fuese a dormir contento y feliz, Una gran noche, para cerrar un buen festival. + info | relacionados | Fotos: Lili Bonmati.

