27ª Fira Mediterrània Manresa.
Del 10 al 13 de octubre de 2024. 1ª Parte. El baile.
Lo primero, felicitar al equipo de profesionales que hace posible esta Fira Mediterrània Manresa (por mi parte, gracias infinitas a Núria Llorach y a Nestor Lozano) y a la población de Manresa que tan gratamente acoge a los 1140 profesionales (periodistas, programadores y artistas) que pululamos por la capital del Bages durante estos días.
Este primer artículo recoge los espectáculos que pude presenciar el jueves y viernes, dentro de la categoría de bailes tradicionales (Arts d’arrel).
Según analizaron Alan Lomax (1915-2002) y su equipo, sobre una muestra de 4.000 canciones de unas 400 cultures diferentes. “Los estilos musicales están significativamente afectados por determinados elementos culturales, como el tipo de subsistencia, la estructura política, las convenciones sexuales, la complejidad de la estructura social o la división de clases. También se comprobó que cada cultura individual comparte elementos con las culturas vecinas, lo que facilita su agrupamiento en regiones mucho más grandes”.
Ahora bien, si nos descuidamos, llegará el momento en que un tipo de música, sea el pop inglés o el coreano, o el reggaetón panameño, intentará adueñarse de todas las culturas con la ganancia evidente para una cuantas empresas. Por eso mismo, encuentros como esta Fira Mediterrània Manresa, son imprescindibles para salvaguardar esas danzas y músicas tradicionales de nuestro folclore.
Pero cuidado, los artistas que llenan los diversos escenarios de la ciudad, la mayoría apenas llegan a los treinta años, y por supuesto sus gustos poco o nada tienen que ver con los de sus abuelas o bisabuelas. ¡Vayamos con pies de plomo!
Empezamos el jueves con circo. Una compañía ya muy consolidada, Ateneu Popular 9 Barris, que se sumaba también a reflexionar sobre los bailes de antaño. Aquellos bailes en las plazas del pueblo. Han cortado el árbol más grande del bosque, lo han puesto en pie y hay que subir hasta arriba (pero en este caso será una mujer) empezamos rompiendo tópicos. Los tambores no son los mismos, los elementos cirquenses: percha china, trapecio fijo, trapecio whasington, verticales, se unen a improvisadas mesas familiares de merienda, para bailar arriesgadas contorsiones debajo y a barras dónde apoyar la cabeza y jugarse el tipo. Todo el riesgo del circo, combinado con la verbena tradicional.
Sin pérdida de tiempo nos dirigimos a la Iglesia de Sant Francesc, para adentrarnos en un espacio con dos grandes pantallas, dos mesas para sendos DJ’ una mesa para trabajar las proyecciones que se van simultaneando, ahora actuales, ahora pasadas, otra mesa de sonido, y al baile: Carmen Muñoz, Pol Jiménez, Elisabet Romagosa y Karen Mora. El espectáculo es: Bordes y heridas del duende de Jordi Latorre. Una investigación sobre el cuerpo y su doble, sea en el pasado o en el futuro. Flamenco con música electrónica. Para mi gusto, la música estaba demasiado fuerte, y junto con los efectos lumínicos, creaba una sensación muy claustrofóbica. Fue el primer momento en empezar a plantearme la relación del folclore tradicional con la música electrónica. ¿Estaría la electrónica impidiéndome disfrutar del baile?
No tardaría en volver a reflexionar sobre ello. A las nueve entraba en el Kursaal para asistir a la inauguración oficial de la Fira Mediterrània Manresa. Después de las correspondientes reflexiones de las diferentes personalidades, Sònia Hernández Almodóvar (Consellera de cultura) Marc Aloy Guardia (alcalde de Manresa) y Jordi Fosas (director artístico). Entraban en escena, uno de los platos fuertes. Mucha Muchacha y Los Voluble.
Las cuatro amazonas, Belén Martí Lluch, Ana Botía, Marina de Remedios y Marta Marmol, te rompen los esquemas desde el primer al último momento del espectáculo, sea por su atrevimiento al quitarse ropa, ¿acaso no es una manera de visualizar los movimientos que escondían sus bisabuelas debajo de aquellas tupidas faldas? Sus reflexiones sobre la autoría de Imagine de John Lennon, sus peleas de “gallinas” con trajes típicos de toda la nación. O su rave final, con un montón de gente en el escenario, disfrutando en directo de la fiesta.
Pero además estas cuatro mujeres bailan muy bien, se dejan la piel en el escenario, y saben reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro, (no faltó ni la pancarta pro palestina) en las imágenes y textos que acompañan el espectáculo.
Los Voluble (Pedro y Benito Jiménez) llevan tiempo “reventando” a su manera el clasicismo del flamenco, ahora van a por otros folclores. Su trabajo sonoro es esencial para esta obra de Para cuatro jinetes. Pero un servidor, vuelve a plantearse si el excesivo sonido es necesario o el arte no siempre necesita envolturas tan potentes. Un poco como el marisco en Galicia, que no necesita demasiada salsa.
Ya el viernes, nos dirigimos hasta l’Anónima Nau para seguir reflexionando sobre las propuestas más innovadoras actuales, es el turno de Andrea Jiménez, Licenciada en Coreografía e interpretación de la danza y actualmente docente en el Conservatori Superior de Dansa de l’Institut de Teatre de Barcelona, La Tacones i El Centre d’Arts Tradicionals – Tradicionàrius. Y como investigación, totalmente inmersa en el proyecto Ancorae, del cual presentaba su espectáculo Sibil-a. Un espectáculo que creo que irá evolucionando, y espero que la parte en que el canto y el baile (que tanto me gustó) ganen terreno y los espacios de la fricción y el gesto como contenido de investigación no necesiten el envoltorio sonoro que de nuevo me hace plantearme su prescindibilidad. ¡Ya veo que es un problema mío y tendré que empaparme más de música electrónica!.
Para terminar, dos espectáculos al aire libre, de menor duración pero de igual intensidad. En el patio del Kursaal hay otra programación gratuita por dónde puedes descubrir gente como Les Archipels y Sònia Gómez en un canto a las flores, dónde es muestra toda una reflexión muy interesante sobre las libertades individuales y la aceptación o el rechazo de los cuerpos en el baile. Y por último una obra cortita (15’) titulada Loca (de fondo la canción del mismo título de Silvia Pérez Cruz) La Venidera (Lucía Ramírez y Candela López) con tres elementos básicos (cuerda, taburete y abanico) nos llevan de viaje a la danza española más arraigada, a la tierra, a lo orgánico, un espectáculo visceral, magnífico. Dos jóvenes bailaoras que habrá que seguir de cerca. + info | fotos: Txus García

