Toumani Diabaté

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Toumani DiabatéToumani Diabaté
Muestra de Músicas del Mundo
Centro Cultural de la Villa, Madrid
27 de abril de 2008

¨Más antiguo que el jazz y que el blues. Más antiguo que Mozart, Bach y Beethoveen¨. Así definía el gran intérprete mali a la música de las cinco composiciones con las que presentó The Mande Variations (World Circuit, 2008), su segundo álbum en solitario después de veinte años. Y es que sus largos soliloquios a las veintiún cuerdas de la kora tenían más de tres y cuatro siglos de antiguedad. Toumani se las vió solo ante el peligro. Pero su maestría le sirvió para salir de lo más airoso. Arropado por una oscuridad que emulaba la noche africana, los acordes cristalinos del ancestral instrumento se enroscaban como una silenciosa serpiente en el patio de butacas. Y arrullaban como una nana que ejercía de bálsamo para el espíritu. A pesar de su excesiva longitud, las hechizantes evoluciones de la kora se revelaban de lo más reconfortantes e hipnóticas. Cuando quiere Toumani imprime a sus falanges una velocidad propia de un Joe Satriani, pero lo suyo es la emotividad que se percibe en los remansos de los arpegios más recogidos. En una de sus dos alocuciones Toumani explicó que ¨la música de la kora no se escribe y que para tocarla hay que imaginarla porque no se puede leer¨. En la última recta del concierto cuando abordó Cantelowes, el nuevo Diarabi que compuso inspirado tras un viaje a Londres, alguien del público rompió a reir al escuchar las notas del célebre tema principal de El bueno, el feo y el malo, de Ennio Morricone. Toumani defendió su interpretación y alegó que él era el jefe y que decidía cuando se podía reir y cuando no. La música de la kora merecía todos sus respetos, y así fue cuando el público se entregó a una sonora ovación al término del recital. // Miguel Angel Sánchez Gárate